AMLO asegura que tomaron Reforma en 2006 porque la gente quería tomar las armas

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Durante la conferencia mañanera del miércoles, el presidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró que la toma de Reforma en 2006 fue necesaria para evitar la violencia, pues una parte de la población mexicana quería tomar las armas. 

“Tuvimos que hacer, entre otras cosas -para que vean el efecto de los medios, la perversión- tuvimos que hacer un plantón porque no queríamos la violencia. En ese entonces, se hizo una encuesta y estaban por tomar las armas, porque tomáramos las armas, como un 13 por ciento de la población en general“, afirmó el presidente.

A su vez, afirmó que la guerra sucia difundida por los medios de comunicación era tan fuerte, que el descontento y los reclamos por el plantón en la CDMX llegaron hasta los estados de Baja California y Yucatán.

“En Baja California, en Yucatán me reclamaban por el plantón de acá. ¿Y ustedes en qué se perjudicaron? ¿En que se perjudicó? No, era el efecto de la propaganda, el efecto que tiene la propaganda a nivel general”, expresó.

Por ultimo, el presidente aprovechó para señalar al fraude como el culpable de la guerra contra el narcotráfico.

“Ya después todos los que ayudaron en el fraude se quedaron callados y ya nos ofrecieron disculpa, porque por el fraude se desató la guerra que todavía estamos padeciendo. Si nos hubiesen respetado el triunfo, nosotros no hubiésemos desatado la guerra, no me hubiese yo puesto uniforme militar y no hubiese yo ido a Apatzingán a declarar la guerra que nos convirtió en un país con muchos desaparecidos y de fosas clandestinas”, aseguró.

Con información de: “Reforma”. 

Son las redes, no los individuos: Caso Lozoya y el combate a la corrupción

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En el 2008 con la llamada “Guerra Contra el Narco”, la cual es un ejemplo obligado de la falta absoluta de evidencia científica en una estrategia pública, y simplemente estuvo centrada en capturar (o intentar) a grandes capos del crimen organizado, sin embargo, esto tuvo como resultado una fragmentación de las células criminales, lo que generó mayor violencia debido a la confrontación por el control de plazas entre diversos grupos del crimen organizado, diversificación de delitos violentos y nuevas formas para evitar ser controlados. ¿Cuál fue una de las grandes lecciones de esa tragedia? En primer término, que un fenómeno tan complejo como es la violencia (y la corrupción) no puede ser combatido con estrategias reactivas que reducen el problemas a simples afirmaciones, sino que toda política púbica debe atender las causas y aristas que perpetúan su crecimiento o proliferación. En segundo término, una estrategia contra el crimen organizado y la violencia tiene que ser integral. 

Las organizaciones criminales sobreviven y crecen gracias a los flujos de recursos financieros, políticos y empresariales que generan, mismos que crean grandes redes, tanto nacionales como internacionales, en los cuales convergen diversos tipos de delitos. A lo anterior se le denomina “redes de macrocriminalidad”,  y estas tienen diversos elementos como “la cantidad de sujetos que cometen el delito, cantidad de víctimas, diversidad de móviles, multiplicidad de conductas punibles que generan una cadena de delitos y extensión territorial de los delitos cometidos, que pueden traspasar dos o más entidades federativas en un Estado, o dos más Estados” (Vázquez V. Luis Daniel, 2019, p. 56). Y en esto radica un punto central: no se puede pensar que eliminando a las cabezas se termina este tipo de problemas, y todos los esfuerzos deben estar centrados en la eliminación de las redes de macrocriminalidad que son el principal andamiaje, tanto de la violencia por el crimen organizado cómo de la corrupción. El caso Lozoya nos deja ver una alta probabilidad de cometer el mismo error que en el 2008. 

La corrupción ha sido, y aún es, uno de los grandes problemas de nuestro país. Esto no es nada nuevo, y han pasado diversas administraciones y promesas y reformas y detenciones, pero la corrupción continúa en índices alarmantes, escándalos públicos y ciudadanía secuestrada bajo un fenómeno complejo y sumamente arraigado en las instituciones de nuestro país. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción, México se encuentra en la posición 138 de 180 países evaluados y el Índice de Capacidad de Combate a la Corrupción 2019, nos sitúa en el lugar 6 de 8 países evaluados en America Latina. Esto nos deja ver, a grandes rasgos, la dimensión de este fenómeno que tiene diversos factores de origen. La organización Transparencia Internacional define corrupción como “el abuso del poder público para beneficio privado”, y esto es importante porque las estrategias y políticas públicas deben atender sus orígenes y fines. 

La corrupción en México persiste debido a que no sólo se trata de funcionarios corruptos sino de redes complejas que han permitido y protegen a este tipo de funcionarios. El caso de Emilio Lozoya puede ser una oportunidad para desmantelar este tipo de redes, ya que desde el inicio de esta administración, todo indicaba con la detención de Rosario Robles, por la triangulación de recursos públicos en universidades para la contratación de empresas inexistentes (fantasmas), que López Obrador estaba cometiendo el mismo error de no entender lo que sus antecesores nunca entendieron (o no quisieron entender). 

Lozoya puede ser una herramienta importante para establecer nuevas formas de investigación y litigación de casos de corrupción; como bien escribió Edgardo Buscaglia en su libro Vacíos del Poder en México que un “catalizador para que un tsunami de causas ligadas a la corrupción político-administrativa empiece a fluir a través de procesamientos judiciales en México es una ley o programa especializado de protección de testigos y denunciantes para casos de corrupción (2015, p. 119). Esto sería ideal para aquellos que están dentro de estas redes que debido a la influencia de estos poderes fácticos puedan denunciar y ayudar a construir casos que las autoridades pueden llevar ante la justicia. Sin embargo, esto no es todo. 

Es imperativo combatir estes redes proceder a desmantelarlas, pero es igual de fundamental que una vez detectadas las formas de operación ilícita, se proceda a reformas o reformulaciones institucionales para evitar que vuelvan a suceder. Si bien ahora contamos con una política nacional anticorrupción, esta debe estar orientada en esta evidencia. Así como es importante perseguir los delitos en materia de corrupción que se comenten, desmandarlas las redes y generar mecanismos para la prevención, es muy importante incluir en la discusión a la impunidad, la cual genera un ciclo de repetición de conductas ilegales. Es equívoco combatir la corrupción sin combatir de igual manera la impunidad. Tenemos que reconocer la existencia de “redes macrocriminales que usualmente operar desde el interior de instituciones públicas y privadas de varios Estados” (Salcedo-Albarán y Garay-Salamnaca, 2016, p. 175) y este caso en cuestión puede convertirse en el punto de inflexión para tener una verdadera estrategia de combate a la corrupción. Ahora la carga se encuentra en la Fiscalía General de la República y es una prueba de la cual estaremos atentos. Ahora o nunca entendemos que estamos ante una oportunidad o el mismo error de siempre. 

“Situaciones difíciles no nos van a desviar”: AMLO sobre no cambiar estrategia de seguridad

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Esta mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó en conferencia de prensa matutina que a pesar de los obstáculos que se presenten y que se ha enfrentado en estos 11 meses de gobierno va aplicándose el plan de transformación y reafirmo que se ha logrado mucho en poco tiempo, por lo que comentó que, si bien “Podría decir que ya están las bases de la transformación, pero todavía falta terminar la obra, por eso estoy planteando que nos va a llevar un año más“.

Continuó admitiendo que últimamente su administración ha enfrentado situaciones difíciles, como el operativo fallido en Culiacán, Sinaloa para detener a Ovidio Guzmán y la emboscada en la que asesinaron a nueve integrantes de las familias LeBarón y Langford. Sin embargo, también se mostró firme apuntando que “esto no nos va a desviar, al contrario, en las crisis, aunque sean transitorias, se definen más las posturas”.

Sintetizando, el mensaje que mandó es que no va a cambiar la estrategia de seguridad, “nosotros vamos a seguir atendiendo las causas que originan la inseguridad y la violencia, estamos seguros que es la forma más eficaz y más humana de enfrentar el problema. No vamos a usar la violencia para enfrentar la violencia“. Por lo que la estrategia de no enfrentar al narcotráfico directamente con violencia va a continuar.

De hecho, para dejar en claro su punto, el titular del ejecutivo utilizó un video del empresario estadounidense Nick Hanauer, quien relalizó una reflexión sobre el daño que causa la desigualdad y la importancia del salario mínimo para hacer crecer a la clase media y evitar una revolución.

El video muestra al empresario enviando un mensaje en el que comenta que “En México, por la corrupción que imperó, se produjo una monstruosa desigualdad económica y social y eso es lo que ha dado al traste con todo, esa es la causa principal de nuestros problemas sociales. Ahora que se han iniciado los cambios, vamos a procurar en el marco de la ley que haya una mejor distribución del ingreso, que no haya tanta desigualdad económica y social y lo tenemos que conseguir con la participación de todos“, por lo que destaca que el cambio en México se ha llevado a cabo de manera pacífica, sin violencia, con gobernabilidad.

A modo de conclusión, cierra el mensaje criticando el pasado siendo que “Por lo general estos medios se dedicaron a aplaudir al régimen que produjo esta monstruosa desigualdad económica y social y nunca advirtieron que se iba a producir una descomposición social“.

Con información de Aristegui Noticias

“Eso le corresponde a México”: AMLO rechaza ayuda de Trump para combatir al narco

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Esta mañana, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador agradeció pero rechazo la declaración de su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, quien ofreció ayuda pde su país para declararle la guerra a los cárteles de la droga. Trump escribió a través de que “Estados Unidos está listo, dispuesto y capaz de involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva“. Sin embargo Obrador aseguró que actuará de manera independiente.

Ante esto, el presidente en su conferencia de prensa comentó que  no coincidía con el Trump. “No va de acuerdo con nuestras convicciones, lo peor que puede haber es la guerra“.

En el mismo sentido agregó “Le agradecemos mucho, mucho, al presidente Trump, a cualquier gobierno extranjero que quiera cooperar, ayudar, pero en estos casos nosotros tenemos que actuar con independencia, de conformidad con nuestra Constitución y con nuestra tradición de independencia y de soberanía“, declaró.

Sostuvo también que se comunicaría con Trump al concluir la mañanera para poder tratar el caso directamente.Voy a hablar con el presidente Trump para agradecerle su apoyo. Ver si en los convenios de cooperación hay posibilidad de que se pueda contar con ayuda en caso de que se necesite y en el marco de la legalidad internacional vigente y de los acuerdos bilaterales, entonces solicitaríamos ese apoyo que agradecemos mucho”.

Por último, le fue cuestionado si es cierto que existe una solicitud del FBI para intervenir en el caso, ante esto, el presidente dijo que dado el caso, lo podrían poner sobre la mesa, pero cuidando la independencia de México, ya que afirmó que un gobierno extranjero no puede intervenir en territorio mexicano si no existe un acuerdo de cooperación “y desde luego la solicitud expresa de nuestro gobierno“.

Con información de Aristegui Noticias