El Poder Centennial

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Para nadie es secreto que las redes sociales llegaron para quedarse cambiando no solamente las formas en la que nos comunicamos y convivimos sino también en como las nuevas generaciones crecen bajo la influencia de esta nueva realidad virtual. La generación centennial representa a los nuevos jóvenes, a todos aquellos nacidos entre mediados de los 90s al 2010 equivalentes al 35% de la población mundial.  Una figura de esta generación es la joven sueca Greta Thunberg que encabeza el movimiento mundial “Fridays for Future” el cual invita a grupos de jóvenes para que realicen una huelga estudiantil para exigirle a los gobiernos de todos los niveles que atiendan la problemática del cambio climático.

Del 20 al 27 se septiembre se llevaron a cabo marchas por la semana de huelga mundial por el clima “Global Climate Strike” en donde se pronosticó que más de 4 millones de jóvenes salieron a las calles en 5,225 paros en 156 países a nivel mundial. En algunos países como Australia la manifestación es la más grande desde las ocurridas contra la guerra de Iraq en 2003 y con todo esto podríamos preguntarnos: ¿Quién está detrás de este movimiento? ¿Una serie de empresas y marcas buscando posicionar sus productos y servicios? ¿Grupos de cabilderos y políticos con intereses medioambientales? ¿Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales con los recursos y el apoyo de decenas de gobiernos y empresas a nivel mundial? Y no, la responsable detrás de todo este movimiento es una centennial de 16 años quien hace apenas 1 año tuvo la idea de ir y plantarse afuera del parlamento sueco todos los días después de sus clases de secundaria para exigirle al gobierno que tomara medidas para reducir las emisiones de carbono que generaron en ese año uno de los veranos más calientes jamás registrados en ese país nórdico.

¿Cómo pudo una niña menor de edad lograr encender la mecha de un movimiento con más integrantes que muchos partidos políticos e inclusive religiones a nivel mundial? El ingenio a la hora de expresarse y el hablarle a su generación en su mismo lenguaje, en sus canales y en sus formas son parte fundamental de su éxito. Los centennials siguen comportamientos en manada y aunque si bien pudiese parecer que son ajenos a la política la realidad es que por el contrario se apasionan muchísimo cuando se les logra comunicar de la manera adecuada, creando valor, no anuncios y conectando, no convenciendo.

México es el país de Latinoamérica con más marchas registradas al momento con 65 marchas activas, seguidos por Brasil y Colombia con 48 y 43 respectivamente. Miles de jóvenes mexicanos se han estado registrando para participar en las marchas sin distinción de religión, ideologías, nivel social, ni de ningún tipo más que querer poner un alto a los elevados niveles de contaminación que se viven día a día, sobre todo en ciudades con alta actividad industrial y parque vehicular como la Ciudad de México y Monterrey.

Lejos de ser otro movimiento anti sistémico y rebelde, es en realidad una iniciativa que busca que los cambios en la reducción de la huella de carbono en cada país comiencen con acciones individuales en nuestros hábitos de consumo, alimentación y transporte. La manifestación más grande se llevó a cabo en Nueva York el 20 de septiembre en el marco de la Cumbre del Clima de la ONU en esa misma ciudad que a diferencia de otras cumbres o eventos internacionales en esta ocasión de integra en su mayoría por participantes jóvenes, en especial de la generación centennial y no es para menos, ya que es la generación que al final tendrá que lidiar con los estragos de la sobre explotación de los recursos hacía el 2050.

El tema del cambio climático no es el único tema que ha podido movilizar en años recientes a la juventud, distintos proyectos políticos algunos de derecha y otros de izquierda lo han logrado captando la atención de esta generación hablándoles en su idioma, entendiendo su sentir y partiendo de la idea que el centennial es sumamente emocional, le motiva crear y busca recompensas en el corto plazo. Quien quiera comunicar a esta generación deberá entender que los impulsos, trastornos y comportamientos de esta generación son diferentes a la de los milennials y requieren de estrategias que busquen un éxito rotundo. Quien sabe, podríamos tener a nuestra Greta Thunberg de seguridad, empleo o algún otro tema en nuestro país y solo es cuestión de tiempo para que surja.

El autor es consultor senior de centennials en Espora y consejero de la organización juvenil Alianza 2030

Una crítica a la generación traidora

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Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando las letras de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de los estados. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos “hechos” que se sientan abrumados. Entonces tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices. No les des Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos.Fahrenheit 451, Ray Bradbury.

Hay gente sufriendo, hay gente muriendo, nuestros ecosistemas están colapsando… y lo único de lo que ustedes hablan es de dinero“, la discusión provocada por las palabras que la joven Greta Thunberg dirigió a los líderes internacionales en la Cumbre de las Naciones Unidas por el cambio climático el septiembre pasado del año 2019 en la ciudad de Nueva York, me ha servido de reflexión sobre el rumbo que ha tomado nuestro planeta en torno a esta situación: la economía y el cambio climático.

Sin duda, a pesar de los cuestionamientos de líderes mundiales a su persona, Greta ha sido un estandarte sobre la concientización acerca del cambio climático. Y es que tiene un punto y un argumento tan fuerte y tan incómodo que ha resultado muy atractivo tratar de tumbar a toda costa su discurso. Aquí hay una generación que nos ha traicionado.

El cambio climático que ha derivado en un calentamiento global no es un descubrimiento reciente, pero sí ha mostrado ser importante para la sociedad hasta hace apenas un par de décadas. De acuerdo a la NASA (2019), los últimos cuatro años (2015, 2016, 2017 y 2018) han sido los más calurosos registrados en el planeta Tierra; por lo que esto ha provocado evidentes cambios en la vida diaria tanto de los seres humanos como de todas las demás especies por las consecuencias que ha traído.

Nunca los escucharon

El efecto invernadero es una de las causas del cambio climático, cosa que los científicos conocen desde 1824, cuando Joseph Fourier calculó que la Tierra sería más fría si no hubiera atmósfera. El descubrimiento no planteó en ningún momento que fuera una mala consecuencia. De hecho, este efecto invernadero es lo que hace que el clima en la Tierra sea apto para la vida. Sin él, la superficie de la Tierra sería unos 60 grados Fahrenheit más fría.

Tiempo después, en 1895, el químico suizo Svante Arrhenius descubrió que los humanos podrían aumentar el efecto invernadero produciendo dióxido de carbono, un gas de invernadero. Pero nunca escucharon a los científicos.

A los neoclásicos: quisieron más plata y menos vida

Milton Friedman fue uno de los exponentes más importantes de la escuela económica neoclásica, el pensamiento reinante en la actualidad; esta escuela, a través del susodicho personaje, tiene como estandarte una amplia variedad de publicaciones que, en su mayoría, fueron publicadas a mediados del siglo XX, aquí estableció en su momento el rol de la firma, la cual es la unidad básica de las industrias de acuerdo a su pensamiento. En sus publicaciones establece que su objetivo es la maximización de la utilidad, sin importar las externalidades o consecuencias a las que se tenga que incurrir por los actos en el proceso siempre y cuando se llegue a una maximización de beneficios. En otras palabras, la única responsabilidad social que tiene la firma es hacer dinero. ¿Es Friedman responsable de la generación traidora?

La ineptitud

A principios de este siglo se hicieron públicos los 8 Objetivos del Milenio que caducaron en el 2015; sin embargo, ninguno se logró al 100%. El error es la ineptitud al pensar que solamente los gobiernos y las élites son los responsables de nuestra situación. Igual culpa tiene el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Y esa gente común ha sido tan culpable como la de cuello blanco.

Hoy la UNESCO ha publicado 17 nuevos objetivos llamados ODS (Objetivos de desarrollo sostenible) con vencimiento en 2030, estos han colocado en un lugar importante a la sociedad civil por primera vez, reconociendo el rol que deben tener para que se cumpla este crecimiento sostenible. ¿Será suficiente?

¿Es hora de desechar al pensamiento neoclásico?

La economía, como cualquier otra ciencia, no se puede quedar estática en su  pensamiento y debe ser sometida a una evolución y cuestionamiento constante. No porque una escuela del pensamiento establezca ciertos lineamientos a los cuales hay que atenerse en cuanto al comportamiento de la industria y las firmas, no significa que no deban de ser cuestionados o que no deban de pasar por un proceso de evolución, sino al contrario.

Décadas después de las afirmaciones de Friedman, apareció en la escena y la consciencia de la sociedad una inquietud ante los evidentes cambios en el medio ambiente siendo que para el día de hoy, el calentamiento global se ha convertido en un verdadero reto para la sociedad del presente y del futuro.

Sin embargo, sería nuestro peor error desechar lo que se ha logrado ya con esas bases teóricas, esta etapa que vivimos es una más de evolución, que se ha visto reflejada en personajes como Paul Romer y William Nordhaus, ganadores del premio Nobel de Economía en el año 2018 gracias a sus estudios de los efectos del cambio climático en el crecimiento económico. A pesar de no ser los principales representantes de una nueva corriente de pensamiento económico, sí son los precursores del involucramiento de esta problemática con la teoría económica que por lo visto tiene un alto impacto.

¿Estamos a tiempo?

La economía y su estudio hoy en día son sumamente necesarias en el combate de los problemas ambientales trayendo nuevas teorías y áreas de exploración científica, sin embargo no queda mucha esperanza. A en lo que a esta ciencia social respecta, tiene poco tiempo para evolucionar de lo contrario morirá, como es el inevitable destino de la especie humana.

Yucatán, transgénicos y la Suprema Corte

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Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), resolvió una Controversia Constitucional (233/2016) que promovió el Gobierno de Enrique Peña Nieto al Decreto 418/2016 emitido por el Gobernador Rolando Zapata, en el cual decretó al Estado de Yucatán como una “zona libre de cultivos agrícolas con organismos genéticamente modificados”. Antes que nada, debemos entender que un Organismo Genéticamente Modificado o conocido por sus siglas como OGM, es como su nombre menciona, un “organismo cuyo material genético ha sido modificado de una manera que no se produce de forma natural en el apareamiento o recombinación natural” (Schaper Marianne y Parada Soledad, 2001, pág. 8) o desde un aspecto jurídico, como menciona la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados:  “cualquier organismo vivo, con excepción de los seres humanos, que ha adquirido una combinación genética novedosa, generada a través del uso específico de técnicas de la biotecnología moderna”. Podemos apreciar desde una primera revisión, que los OGM son parte del avance e impacto tecnológico en el desarrollo, sin embargo, existe un extenso y complejo debate en torno a este fenómeno moderno. Si bien, existen beneficios en su uso como el producir cultivos resistentes a plagas y virus así como una mejora alimenticia, desde el aspecto social, se ha visto una dinámica empresarial peligrosa en donde existen casos documentados en los cuales se han violado de manera sistemática los derechos humanos de los pueblos originarios en la adquisición de los terrenos para el uso de cultivo, así como “procesos de monopolización que llevan hacia una concentración de actividades agroempresariales en manos de pocas empresas transnacionales[…]”(Oswald Úrsula, 2001). 

Independientemente de la discusión de fondo, la SCJN en dicha determinación invalidó el Decreto haciendo un análisis desde la competencia. ¿A qué me refiero con esto? Bueno, nuestro máximo tribunal estableció que la regulación en la materia de alimentos de esta naturaleza, pertenece a la Federación, debido a que la ley reguladora de los OGMs, establece explícitamente a la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural como la autoridad responsable y ente obligado para poder involucrarse en toda la operatividad en las actividades que involucren a estos organismos. En ese sentido, las entidades federativas no pueden legislar en la materia argumentado desde una perspectiva del sistema federal, la distribución de competencias y que “ni constitucional ni legalmente pueda sostenerse que el Poder Ejecutivo del Estado de Yucatán tiene facultades conferidas expresamente para declarar zonas libres de organismos genéticamente modificados”. Aunado a esto, la Controversia resuelta por la Corte exhorta a la autoridad federal “para que dé respuesta a las solicitudes presentadas por diversas comunidades del Estado de Yucatán en relación con el establecimiento de zonas libres de OGMs”. Cabe mencionar, que la Ministra Piña Hernández expuso un argumento sumamente importante, haciendo referencia a  que la protección del medio ambiente y la salubridad es una competencia concurrente, lo cual significa que existe la facultad de ser regulada tanto a nivel federal como local. 

Sin duda alguna, el tono con el cual la SCJN resolvió el asunto tuvo un efecto de no entrarle a un estudio de fondo del tema y resolver respecto a la protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientes que envuelven a dichos organismos, pudiendo ser una oportunidad perdida para delimitar las acciones estatales en estos temas. Podríamos especular en el porqué, pero es claro que desde nuestra trinchera local debemos apostar a escuchar y atender las demandas de las personas afectadas por cualquier practica que involucre los OGMs sin introducirnos a un falso debate político o ideológico. Como dijo la activista Greta Thunberg: “quizás los políticos no tienen la suficiente madurez para entenderlo”

¿Cómo se atreven?: Greta Thunberg

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Mucho se ha comentado esta semana sobre la intervención de Greta Thunberg en la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas. Justo después de su discurso, las críticas se acentuaron y los elogios se vieron diluidos entre tanto cuestionamiento. ¿A qué se debe este cambio?

La activista Greta Thunberg cuenta con una serie de premios y reconocimientos de entre los cuales figura incluso un doctorado honoris causa. Thunberg, que comenzó sus protestas en favor de la acción contra el cambio climático hace un año frente a su escuela, se volvió todavía más famosa al aceptar la invitación de las Naciones Unidas para participar en la Cumbre de 2019, realizando un viaje transatlántico en velero y que tardó dos semanas. 

A su llegada en EEUU fue recibida con mucho cariño y ha atendido a los medios de comunicación en múltiples ocasiones e incluso fue a un talkshow al más puro estilo de las celebridades. En sus intervenciones siempre anteponía la causa y agradecía a todos los participantes. En la protesta global del pasado viernes 20 de septiembre, Thunberg se planteó no hablar en público y trató de pasar desapercibida, lo que obviamente resultó imposible. 

Si hasta ahora había sabido mantener su imagen distanciada de las críticas, ¿por qué pareciera ser como si hubiera más gente que cuestiona su legitimidad como activista? Por un descuido en su comunicación y una negligencia de los medios.

Al inicio de su discurso, alude a situaciones netamente personales que contrasta con todo lo que venía haciendo. Y peor aún: tuvo la mala fortuna de que este fuera el clip que los medios decidieron hacer viral. “No debería estar aquí. Debería estar en la escuela al otro lado del océano […] (los políticos) se robaron mis sueños y mi niñez con sus palabras vacías”.

Mi generación (millennials) y los centennials creemos en el activismo. Creemos en las causas justas y en que nuestras acciones tienen un impacto multiplicador, lo cual es muy positivo, por supuesto, pero también nos gusta la gratificación y el reconocimiento.

Algunos de los movimientos sociales y revoluciones más importantes del siglo XX tuvieron a un único líder a la cabeza: Gandhi, Martin Luther King, Fidel Castro. Desde la imagen del líder se desprendía todo el movimiento. Al líder no se le cuestionaba nada, se le mitificaba y sólo se le seguía. Todo esto suena muy “viejo” y la modernidad y el siglo XXI no son así. ¿Quién es la líder del movimiento #MeToo? ¿Quién lidera la defensa de los derechos de la comunidad LGBT? ¿Y qué hay de los derechos de los animales y el veganismo? Todo colectivos, todo grupos; ninguno con liderazgos unipersonales.

Quienes (muy pobremente, cabe recalcar) critican a Thunberg, lo hacen aludiendo a que tiene privilegios por ser una chica blanca, originaria de un país desarrollado e hija de artistas bohemios. Intentan minimizar sus logros mostrando una imagen de ella en un tren comiendo alimentos empacados en plástico o llamándola “un producto del ecocapitalismo y las corporaciones” que “amenaza la diversidad e invisibiliza las acciones de los verdaderos activistas”.

¿Y si nos olvidamos de lo personal y regresamos a lo verdaderamente importante? La lucha contra el cambio climático es un tema que gracias a ella se instalando en las agendas de los partidos políticos a nivel mundial. Qué más da si es sueca, japonesa o mexicana. Qué más da si tiene 16, 30 o 50 años. Yo prefiero verla como alguien que inspira a millones, que mueve la consciencia del mundo y que demuestra que el activismo transversal.

“La gente está sufriendo. La gente está muriendo. Ecosistemas completos están colapsando. Estamos al comienzo de una extinción masiva y de lo único que pueden hablar es del dinero y cuentos de hadas de eterno crecimiento económico. ¡Cómo se atreven!”. Esto es lo que hay que escuchar.