Capturan el “fantasma” de estrella que explotó hace 11 mil años.

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En vísperas de la celebración de Halloween, el Observatorio Espacial Europeo (ESO) ha fotografiado lo que queda después de la muerte explosiva de una estrella masiva, en este caso una que había explotado hace 11,000 años.

A este fenómeno se le conoce como “supernova“, lo que ocasiona la formación de una nebulosa de gas colorida y materia estelar que queda en el espacio.

Para mí, esta apariencia fantasmal es muy poética, porque literalmente estamos viendo los restos de una estrella desaparecida hace mucho tiempo“, menciona Juan Carlos Muñoz, el portavoz de ESO.

En la imagen se puede apreciar que es lo que queda después del fallecimiento de una estrella: un entorno lleno de color.

Muro del Polo Sur: Descubren gigantesca estructura de galaxias cerca de la Vía Láctea

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Un equipo internacional de astrónomos publicó recientemente, en la revista The Astrophysical Journal, el hallazgo de una estructura masiva que contiene cientos de miles de galaxias.

Fue nombrada como el Muro del Polo Sur, debido a su tamaño, ya que es de 1,400 millones de años luz. 

Esta estructura colosal, es una de la más grandes que se hayan descubierto. Además está a 500 millones de años luz de la Vía Láctea, una distancia corta en términos cósmicos.

Los muros de galaxias son enormes filamentos de gas de hidrógeno en los que las galaxias se encadenan como perlas en un collar, señala la revista LiveScience.

Estos muros forman parte de lo que los astrónomos denominan Red cósmica y se debe a qué en el espacio, las galaxias no se encuentran esparcidas de manera aleatoria, sino que se agrupan en estos muros que conforman la red. 

El muro estuvo oculto durante años en medio de nubes moleculares y polvo justo detrás de nuestra propia galaxia, en una región llamada Zona de Oscurecimiento Galáctico.

Su presencia, en las inmediaciones del Polo Sur celeste, se detectó gracias a los datos que los investigadores empezaron a recabar hace 3 años.

La pista inicial de la presencia del muro fue su gravedad y atracción con respecto a los cuerpos celestes que la rodean.

Pomarède y sus colegas descubrieron esta superestructura “usando la técnica no directa de las velocidades”.

“El desplazamiento de las galaxias, después de restar la velocidad atribuible a la expansión del universo, está causado por la atracción gravitacional de las estructuras de la Red cósmica”, explica wl experto en visualización de datos astronómicos y cosmografía.

Al analizar un catálogo de velocidades de 18.000 galaxias, el equipo pudo reconstruir un mapa 3D del Universo y colocar en él la situación del Muro del Polo Sur

Pomarède explica que las velocidades de las galaxias se miden utilizando datos de varios telescopios, como el radiotelescopio Green Bank en West Virginia, EE. UU., y el radiotelescopio Parkes en Australia.

Según LiveScience, el mapa resultante revela un gran ala de barrido, que por un lado se extiende hacia el norte en dirección de la constelación Cetus, y otro brazo más grueso en la dirección opuesta, hacia la constelación Apus.

Las imágenes nos indican que el Muro del Polo Sur tiene la forma de un arco que abarca las fronteras del sur de un supergrupo de galaxias llamado “Laniakea”, que significa “cielo inmenso” en hawaiano.

“Nosotros somos cosmógrafos. Mapeamos el universo, igual que Cristóbal Colón o Fernando de Magallanes trataron de dibujar hace cientos de años los contornos de los continentes”, expresó Pomarède.

“Desde el punto de vista filosófico es importante saber dónde están las estructuras del universo que nos rodean. Es un descubrimiento muy valioso para la humanidad, que siempre ha querido conocer el territorio a su alrededor”, agregó.

“Esta estructura forma parte de la Red cósmica y será interesante estudiarla para ver si encaja con las teorías actuales de formación de estructuras”, explica el científico.

“No estaremos seguros de su extensión completa, ni de si es inusual, hasta que mapeemos el universo en una escala significativamente mayor”, escriben los investigadores.

El Muro del Polo Sur rivaliza en tamaño con la Gran Muralla de Sloan, la sexta estructura cósmica más grande descubierta. 

 

 

(Con Información de BBC)

Descubren la existencia de “tsunamis cósmicos”.

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Utilizando el Telescopio Espacial Hubble, un equipo internacional de astrónomos han  descubierto las emisiones más energéticas jamás vistas en el Universo, son producto de los cuásares y atraviesan el espacio interesterlar como auténticos tsunamis, causando estragos en las galaxias en las que habitan.

Se trata de galaxias extremadamente activas que contienen agujeros negros supermasivos que se están alimentando de grandes cantidades de materia, los agujeros negros se van rodeando de gas muy caliente, que emite una intensa radiación, lo que da lugar al cuásar. 

Los vientos creados por la presión de radiación impulsan ese material lejos de los centros galácticos, en forma de grandes chorros que surgen de sus polos y que aceleran a velocidades relativistas, esto es, fracciones significativas de la de la luz.

“Ningún otro fenómeno lleva más energía mecánica, durante su vida útil de cerca de diez millones de años, estos chorros producen un millón de veces más energía que una explosión de rayos gamma. Esos vientos impulsan cientos de masas solares de material cada año. Y la cantidad de energía mecánica que transportan es hasta varios cientos de veces mayor que la luminosidad que genera toda la Vía Láctea”. explica Nahum Arav, investigador principal de los trabajos.

Los masivos chorros de materia barren todo el disco galáctico, llevándose los materiales que de otro modo habrían servido para formar nuevas estrellas. De esta forma, las galaxias que sufren estos tsunamis dejan de formar nuevos soles. 

Las simulaciones sobre la evolución de las galaxias sugieren que esos enormes flujos de salida pueden explicar algunos fenómenos cosmológicos importantes, como  la razón por la que los astrónomos observan tan pocas galaxias grandes en el Universo y por qué existe una relación directa entre la masa de una galaxia y la masa de su agujero negro central. 

“Colocar esos flujos de cuásar en nuestras simulaciones, resuelve estos problemas de nuestra comprensión de cómo evolucionan las galaxias”, explica por su parte Jeremiah P. Ostriker, coautor de la investigación.

Para llegar a estas conclusiones, los astrónomos estudiaron 13 diferentes emisiones de cuásar, y observaron con sus propios ojos la vertiginosa velocidad del gas acelerado por el viento. Para ello, se fijaron en las huellas espectrales de la luz del gas incandescente.

 

 

(Con Información de ABC)