Inicia juicio político contra Trump; republicanos rechazan citar a testigos

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El juicio político contra el presidente de Estados Unidos entró en una nueva etapa este miércoles después de que el Senado debatió hasta altas horas de la noche las reglas que regirán el proceso y los republicanos bloquearon todos los intentos de los demócratas de citar a altos funcionarios.

Antes de que el proceso se centrara en los dos cargos que pesan sobre Trump -uno por abuso de poder y otro por obstrucción al Congreso- los republicanos que dominan el Senado y la oposición demócrata se enfrascaron en una crispada pugna por la hoja de ruta que se extendió durante 13 horas hasta casi las 02H00 hora local (07H00 GMT).

Todos los intentos de los demócratas de citar testigos clave u obtener documentos fueron bloqueados por la mayoría republicana, en un indicio de que cómo se desarrollará un proceso que probablemente concluirá con la absolución del mandatario, que busca la reelección en las presidenciales de noviembre.

El jefe de la mayoría republicana, Mitch McConnell, presentó la noche del lunes un plan de resolución para un juicio abreviado que en cerca de dos semanas puede despachar el proceso.

Este cronograma establecía tres sesiones de ocho horas para la acusación, un tiempo equivalente para la defensa y luego 16 horas para las preguntas.

Este plan de trabajo fue adaptado a último minuto tras la propuesta inicial presentada por McConnell contemplaba sesiones vespertinas de 12 horas, lo que fue duramente criticado por los demócratas que afirmaron que con esto pretendía que el proceso se desarrollara a espaldas de la opinión pública.

Estos fueron los únicos cambios que admitió McConnell y las once enmiendas presentadas por el jefe de la bancada demócrata, Chuck Schumer, para citar a altos funcionarios cercanos a Trump y para obtener documentos fueron rechazadas sistemáticamente con los 53 senadores republicanos votando en bloque.

Cuatro meses después de que estallara el escándalo ucraniano que llevó a los demócratas a acusar a Trump, los senadores dieron comienzo al proceso que convirtió a este en el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en ser sometido a un proceso de destitución, después de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1999.

Según la acusación, Trump intentó presionar a Ucrania para que interfiriera en las elecciones de 2020 en su favor, sugiriendo a su homólogo Volodimir Zelenski que investigara los negocios del hijo de Joe Biden, quien podría ser su rival demócrata en las presidenciales.

Los demócratas que lideraron la investigación acusaron además al presidente de obstruir la investigación llevada a cabo en el Congreso al negarse a que sus principales asesores testificaran.

Y según ellos, Trump manipuló a Ucrania al retener cerca de 400 millones de dólares en ayuda militar para un país que tiene un conflicto con rebeldes prorusos en el este de su territorio.

El martes el proceso se desarrolló apegado a un protocolo que dicta que no están permitidos ni los aplausos, ni los teléfonos móviles en la sala y que dentro del hemiciclo solo se puede tomar agua o leche.

Este día histórico en Washington, en la que un soslayado sol de invierno iluminó el Capitolio pese a las temperaturas bajo cero, en un procedimiento poco habitual algunos miembros de la Cámara de Representantes se dirigieron al Senado durante una audiencia.

Una de las figuras centrales fue el demócrata Adam Schiff, a cargo de la acusación contra Trump, que abogó la citación de testigos y la presentación de documentos.

“La verdad va a salir a la luz”, dijo Schiff a los senadores. “La pregunta es cuándo”, planteó el congresista que lideró las investigación contra Trump en la Cámara de Representantes.

El representante de Trump, Pat Cipollone, en el proceso dijo que un juicio partidista equivale a “robarse una elección” y afirmó que bloquear los testimonios de los altos funcionarios de la Casa Blanca es un “acto de patriotismo”.

“Ellos quieren sacar al presidente Trump de las papeletas”, dijo en referencia a las próximas elecciones.

La senadora Elizabeth Warren, una de las precandidatas demócratas a quien el proceso dejó anclada en Washington, se expresó con dureza después de que los republicanos sepultaron una enmienda para citar al jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney.

“Seamos claros: no estaríamos aquí presentando enmiendas a las 22H00 si el senador McConnell y los republicanos no estuvieron tratando de manipular las reglas del juicio político”, dijo Warren.

Por su parte, Trump está en Davos para participar en el Foro Económico Mundial y desde donde volvió a calificar el proceso en su contra como una “una cacería de brujas que ha estado desarrollándose durante años”.

(AFP)