El Reino Unido avanza con una de las políticas antitabaco más ambiciosas: impedir que toda una generación acceda legalmente al cigarrillo, con el fin de frenar el consumo desde el origen y reducir enfermedades a largo plazo.
El Parlamento aprobó una ley que prohíbe la venta de tabaco a quienes nacieron a partir del 1 de enero de 2009, es decir, menores de 17 años actualmente. Según The Guardian y EFE, la norma recibirá sanción real en los próximos meses y entraría en vigor en 2027, perfilando al país como pionero hacia una “generación libre de humo”.
La medida rompe con el modelo tradicional de edad mínima: introduce un sistema progresivo en el que la edad legal para comprar tabaco aumenta cada año, por lo que este grupo nunca podrá adquirirlo legalmente.
Además, endurece reglas sobre venta, publicidad y consumo en espacios como parques, escuelas y hospitales, y refuerza la supervisión gubernamental. Se aplicará en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, informó The Guardian.
El ministro de Sanidad, Wes Streeting, afirmó: “Los niños del Reino Unido serán parte de la primera generación libre de humo, protegidos de toda una vida de adicción y daño”.
El impacto del tabaquismo sigue siendo alto. Se reporta que en Inglaterra provoca unas 400.000 hospitalizaciones y 64.000 muertes anuales. El NHS estima costos de unos USD 3.750 millones al año, con un impacto social total de hasta USD 34.500 millones por pérdida de productividad.
La ley también endurece el control del vapeo: limita publicidad, sabores y empaques atractivos para menores, y prohíbe vapear en autos con niños y cerca de escuelas y hospitales, según The Guardian y EFE.
Organizaciones de salud respaldan la medida. Asthma and Lung UK, a través de Sarah Sleet, afirmó: “Esta legislación pionera transformará la salud de la nación. Un futuro sin humo significa que la industria tabacalera no podrá dañar los pulmones de la próxima generación”.
Para Cancer Research UK y Action on Smoking and Health, cuya directora Hazel Cheeseman sostuvo que “la desaparición del tabaquismo es ahora una meta ineludible”, la norma marca un precedente al priorizar la prevención.
La legislación coloca al Reino Unido en el centro del debate global antitabaco, con expectativas de reducir de forma sostenida el consumo, las enfermedades asociadas y los costos sanitarios en los próximos años.