El envío de remesas a México cayó en 2025 y rompió una racha de más de una década de crecimiento, fenómeno que especialistas vinculan con cambios demográficos entre los migrantes en Estados Unidos y con las deportaciones masivas en el gobierno de Donald Trump.
De acuerdo con el reporte más reciente del Banco de México, el país recibió US$ 61.791 millones en 2025, frente a los US$ 64.746 millones de 2024, una caída de 4,5 %. Es el primer descenso anual desde 2013 y el más fuerte desde 2009, según un análisis de BBVA Research.
Las remesas, clave para cubrir gastos básicos de los hogares, se redujeron principalmente por dos factores: el envejecimiento y asentamiento de la comunidad mexicana en Estados Unidos y el aumento de las deportaciones, que -según el Gobierno de Trump- sumaron 500.000 entre enero y octubre de 2025.
Aunque los mexicanos siguen siendo el mayor grupo hispano en ese país, también encabezan los retornos forzados: más de 100.000 deportados, el 53 % del total de latinos expulsados, según un análisis de CNN.
Para Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Inter-American Dialogue, el menor flujo responde a un proceso natural de integración:
“Los mexicanos llevan en promedio 26 años viviendo en Estados Unidos, y el ciclo de envío es de 30 años. Por cada año que pasa, más del 2% de los remitentes deja de enviar, mientras que el crecimiento de nuevos remitentes”.
A ello se suman deportaciones que ahora afectan a trabajadores con años de residencia.
“Las deportaciones han creado un vacío de mano de obra que la economía estadounidense no puede suplir”, advierte.
“El 90 % de los deportados llevaba en promedio cuatro años en EE.UU., frente a menos del 20 % en años anteriores”.
El impacto se concentra en sectores como agricultura, construcción y procesamiento de alimentos, donde los trabajadores indocumentados representan entre 15 % y 20 % de la fuerza laboral, según Goldman Sachs.
Pese a la continuidad de la ofensiva migratoria, Orozco anticipa un repunte gradual de remesas en la segunda mitad de 2026, impulsado por la demanda de mano de obra que no cubren las visas temporales y por el traslado de envíos en efectivo hacia transferencias digitales, hasta 15 % mayores.
En 2025, el 99,1 % de las remesas se realizó de forma electrónica, por US$ 61.197 millones; de ese total, 49,6 % se cobró en efectivo y 50,4 % se depositó directamente en cuentas bancarias.