#ElTalónDeAquiles: “La cuesta de Mora”

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La noticia le dio la vuelta al mundo: The New York Times intituló “Costa Rica Education Minister Resigns Under Evangelical Fire for LGBTQ Policy“. La renuncia del Ministro de Educación (MEP), Edgar Mora, el primero de julio, acontece en una compleja coyuntura en Costa Rica caracterizada, entre otros, por una desaceleración económica, una crisis fiscal y una alta movilización social. En ese marco, se libran manifestaciones sociales en las que sindicatos, estudiantes y grupos evangélicos se presentan unidos, movilizados sobre la base de una sólida estrategia de desinformación y de noticias falsas. 

El detonante fue la entrada en vigencia de una reforma fiscal pospuesta por más de veinte años. El primero de julio entró a regir el impuesto al valor agregado (IVA) y una serie de iniciativas que solucionan problemas por años denunciados por los ticos, como la necesidad de contener el gasto público y de identificar evasores fiscales. Pero pagar más impuestos no es popular en ningún país, y ante la estrategia de comunicación del gobierno, que brilló por su ausencia, la reforma fiscal (aprobada en la Asamblea Legislativa desde diciembre de 2018), se convirtió en el blanco de los manifestantes.

Días antes del primero de julio, el sector pesquero se movilizó en contra de la aplicación del IVA a los productos derivados de este sector. La marcha terminó de forma inusitada para un país estable como Costa Rica, cuando Casa Presidencial recibió piedras y un cabo de dinamita. No hubo heridos, pero en la madrugada siguiente una bomba molotov explotó en el despacho de una diputada. Simultáneamente, conductores de camiones de carga bloquearon vías solicitando ayuda en la solución de aspectos económicos como el cobro de impuestos de entrada a Nicaragua por parte de las autoridades del ese país. Cuando el presidente Carlos Alvarado decidió recibirlos, los mismos se enfocaron en solicitar la renuncia del ministro Mora. Como padres de familia, indicó uno de ellos, hay que oponerse al cambio de la doctrina costarricense, cristiana. Más allá de la absurdidad anecdótica, es legítimo preguntarse: ¿Qué tiene que ver el jerarca del MEP con todo esto? 

Un pequeño porcentaje de colegiales también se movilizó, esta vez contra supuestas políticas educativas.  Se instó a no ir a clase el 28 de junio porque se celebraría el Día Mundial del Orgullo LGBTIQ+ en las escuelas. Se pidió el retiro de un proyecto legislativo de “educación dual”, pues condenaría los estudiantes a trabajar por salarios risibles. Se manifestó contra la creación de baños neutros en centros educativos pues revolverían a hombres y mujeres de todas las edades en el mismo baño (y, supongo, al mismo tiempo). La movilización fue también contra las pruebas FARO (creían que dejaban a los graduados sin título) y contra unos drones que el MEP desea adquirir (los cuales serían utilizados para vigilarlos). Cuando el gobierno corrió a aclarar, ya no pudo con el fuego. La cabeza de Mora era un trofeo. No solo había el ministro sobrevivido, a pesar de la cúpula sindical, a una huelga de 93 días en 2018, sino que desde el inicio de su gestión, desafió a sectores ultraconservadores, cuando lanzó comentarios por Twitter sobre el suicidio y se definió como no creyente en un país en donde ser ateo es pecado. La cuesta se le había empinado al ministro Mora desde tiempo atrás.

El gobierno acusó a los manifestantes de generar desinformación. Aún con razón, la respuesta fue tardía. Se indicó que se podía aprovechar, sin ser forzoso, ciertas fechas (el día LGBTIQ+ incluido) para sensibilizar sobre los efectos del bullying. La educación dual permite a jóvenes desarrollar competencias prácticas a partir de conocimientos teóricos, gracias a becas financiadas en parte por el sector privado. Los baños neutros, los que hay en casas de habitación y en los aviones (con la notable excepción de Interjet) son una sugerencia para integrar mejor a los que lo requieran. En vez de comparar conocimientos teóricos, las pruebas FARO diagnostican las competencias adquiridas para luchar contra la estigmatización derivada de la deserción colegial y para modernizar la educación de adultos. En fin, los drones mejoran los programas de agricultura de precisión.

En un mundo de grises, es irresponsable zanjar entre negro y blanco. El pluralismo es intrínseco a la sociedad. Pero la fabricación de noticias falsas en función de intereses opacos que debilitan la democracia como espacio deliberativo, y la aparición de argumentos puritanos en movimientos sociales, es preocupante, pues desnudan el hecho que, en esta defensa de intereses particulares, algunos están dispuestos a torcer hechos, distorsionar debates, acrecentar silencios derivados de muros de incomprensión, caldear ánimos y fabricar realidades. Todo ello para ganar ante un gobierno con poco apoyo legislativo, de comunicación deficiente, y sujeto, con o sin razón, a críticas provenientes de todos lados, incluyendo de las eternamente insatisfechas fuerzas progresistas y de los ilustres liberales que creen que los clivajes del siglo XX – derecha versus izquierda – siguen permeando las dinámicas políticas del siglo XXI. Algunos apenas empiezan a entender que criticar a la centroizquierda desde la centroderecha es un sinsentido en tiempos de ascendencia de extremismos que ponen en duda el contrato social basado en el consenso democrático.

El 2 de julio, el parlamento, ubicado en lo que en San José se conoce como Cuesta de Moras, aprobó una moratoria de tres meses en las sanciones por el incumplimiento de tributación del IVA. Sin embargo, el sector sindical publicó una lista de peticiones en donde se solicita, entre otros, una revisión de la educación para alinearla “a los valores cristianos como parte esencial de la identidad y la familia costarricense”. Y aunque la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) desmienta la tesis de la alianza entre sindicalistas y pentecostales sugerida por uno de los periódicos de mayor circulación en Costa Rica, La Nación (que tampoco es santo en materia de sesgo informativo), no deja de llamar la atención el puritanismo en el discurso social. Se oculta aquí un oportunismo del cual ya fue víctima el otrora socialdemócrata Partido Liberación Nacional (PLN), cuando intentó cooptar los valores religiosos para ganar votos en las elecciones de 2018. 

En esta instrumentalización política, es posible que los manipulados crean que la salida de Mora es, en efecto, para salvaguardar al ethos tico de la degeneración generada por el género y su ideología. Pero, si en río revuelto, ganancia de pescadores, es esencial preguntarse: ¿Quiénes son los pescadores y cuales son los dividendos? Porque dudo que los pescadores que manifestaron a finales de junio sean los “ganadores”, y que los estudiantes sean los principales beneficiados de este episodio de movilización social. 

Fernando A. Chinchilla 

Montreal, 7 de julio de 2019

#ElTalónDeAquiles: “Cocteles peligrosos”

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Este 28 de junio se celebra el “Día Internacional del Orgullo”. Como lo expliqué en 2017, podemos debatir del sentido político de las marchas de la diversidad, y como lo aduje en 2018, los progresos realizados por la comunidad LGBTIQ+ (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero, Queer, o en cuestionamiento) son innegables. Sin embargo, existen problemas que acrecientan su precariedad, entre ellos un oscuro coctel cuyo resultado puede ser la muerte. Considerado por separado, cada ingrediente no presenta un peligro inmediato, con la notable excepción del tercero. Paso a detallar los componentes de la mezcla.

El primero son las redes sociales y los saunas gais, los cuales pueden crear todo tipo de situaciones, pero rara vez la muerte. Vivimos en un mundo de redes sociales en donde muchos, heterosexuales o no, utilizan aplicaciones para conocer nuevas personas, ya sea para tener sexo inmediato o para establecer relaciones afectivas. Mucho se podrá discutir sobre las consecuencias del hecho, pero nada lleva, salvo excepciones, a la muerte prematura. Vivimos también en un mundo en donde, a pesar de los embates contra la tolerancia, se han logrado proteger espacios subculturales de encuentros sexuales propios a la comunidad LGBTIQ+. De nuevo, se puede discrepar sobre su conveniencia, pero más allá de argumentos fundamentalistas, religiosos, puritanos, moralizadores, y otros, lo cierto es que estos espacios siempre existieron, claro, con distintos grados de permisividad y de represión según las épocas y las culturas.  

El segundo ingrediente del coctel es la profilaxis preexposición (PrEP), uno de los avances científicos recientes más notables, pues logró convertir al VIH, una sentencia de muerte, en enfermedad crónica. Pero la PrEP también mandó el condón al olvido. Subsecuentemente, se registra un aumento de otras enfermedades sexualmente transmisibles. Y aunque la PrEP no protege al 100% del VIH y que nuevas cepas de virus son más resistentes a los antibióticos (ver el caso de la gonorrea), es innegable que, por el momento, los virus contraídos por los usuarios de la PrEP, tienen cura. Ahora bien, si se une el olvido del condón al acceso instantáneo a sexo por medio de aplicaciones, es fácil observar cómo crecen las probabilidades de contagios sexualmente transmisibles. El sexo seguro ya no está a la moda pues el VIH ya no genera miedo.

El tercer elemento del coctel es el Chemsex o PnP (party & play), cuyo principio es tener sexo bajo la influencia de drogas químicas. En este universo, el cual es decididamente mucho más peligroso que los anteriores, las metanfetaminas, mejor conocidas como Crystal Meth, pero que usualmente se mezclan con ácido gramma-hidroxibutírico (GHB), o “droga de la violación”, ocupan un espacio central. Aunque el Crystal, una droga altamente adictiva (puede ser hasta 1000% más fuerte que la cocaína), afecta a todos los grupos y estratos sociales, parece estar particularmente asociada a la comunidad LGBTIQ+. Según el Instituto nacional de salud pública de Quebec (INSPQ), 8,3% de los hombres que tienen sexo con otros hombres que participaron a una encuesta de salud sexual en diciembre de 2018, dijo haber consumido Crystal al menos una vez en los últimos seis meses. La desinhibición y, con ella las conductas sexuales más riesgosas, son el común denominador. 

Súmese la errónea percepción que estas drogas son recreativas, la sensación de invulnerabilidad ante el VIH (proporcionada por la PrEP), y el fácil acceso al sexo por medio de las aplicaciones, y se obtiene un coctel sumamente peligroso con el todos y todas, pero en especial la subcultura LGBTIQ+, debemos lidiar. Acepto que mi análisis es rápido, superficial, y que cada uno de estos elementos merece un espacio amplio para una reflexión profunda y detallada. Mi punto es el siguiente: en este mes del orgullo gay, se celebran las luchas dignas y solidarias de esta comunidad. Hay lugar para la gratitud y la celebración, pero debemos recordar el camino que queda por hacer para preservar ese orgullo tan difícilmente ganado y para asegurar nuestra supervivencia individual. Hoy, miembros de esta comunidad mueren como resultado de este coctel, y por ello, la lucha debe continuar. 

Fernando A. Chinchilla 

Montreal (Canadá), 11 de junio de 2019

La decisión de AMLO y Morena en relación a la SCJN

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Tal vez usted piense que la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un ente lejano para el ciudadano y en realidad es más cercano de lo que usted piensa y su importancia es vital para la vida pública y privada del país, ya que en los últimos años el máximo tribunal ha sentado precedentes interesantes en materia de derechos humanos, interés superior del menor, así como el control de constitucionalidad de las medidas que toman los poderes.

El próximo presidente y la siguiente legislatura tendrán la obligación de renovar al menos a 2 ministros de la Suprema Corte de la Nación, pudiendo cambiar el sentido ideológico del máximo tribunal de una tendencia moderada-conservadora a una progresista.

Presentó a usted el mecanismo el procedimiento se elige a un ministro de la Corte, el presidente manda una terna de candidatos al Senado, que cumplan con los requisitos establecidos por ley, algunos de ellos son que sea licenciado en derecho (con un determinado tiempo de titulación) y que cuente con honorabilidad, el Senado tiene que aprobar con 2/3 partes del Pleno el nombramiento, en caso de que no se logre el voto en la proporción antes mencionada se regresa la terna y el Presidente de la República tiene que mandar una nueva terna (puede cambiar solamente a una o a dos personas de la terna que originalmente envió).

Algunos logros de la SCJN han sido el matrimonio igualitario, el interés superior del menor y el respeto a las minorías LGBTIQ en sus derechos humanos, así como la protección a los indígenas y el respeto a la mujer en todas las áreas de la vida pública y privada.

Así pues AMLO teniendo mayoría en el Senado (ojo es mayoría simple que no le alcanza para realizar designaciones solamente con su partido y aliados) tendrá que negociar con otras fuerzas políticas para llegar a acuerdos sobre los ministros de la SCJN dentro de ello, tiene la posibilidad de volver la SCJN en un espacio más progresista y que tenga en cuenta la agenda de la izquierda mexicana.

Hay que recordar que la nominada por López Obrador a la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero ya fue ministra de la Suprema Corte (1995-2015) influirá en las decisiones respecto a la designación de ministros del máximo tribunal; La ministra tuvo un papel fundamental en la resolución de sentencias y jurisprudencias que sin duda marcaron un precedente en la vida jurídica del país, como lo es el caso del matrimonio igualitario y llevando que todas las entidades federativas tengan que acatar el mandato de que los Registros Civiles tienen que llevar uniones entre personas del mismo género, aun cuando se contrapongan los Códigos Civiles de las entidades federativas (como es el caso de Nuevo León) en caso de que algún Oficial del Registro Civil se niegue a llevar el matrimonio se puede promover un amparo y con base en el criterio de la SCJN se le concede para que este pueda casarse

AMLO después del primero de julio tiene la posibilidad inclusive de poner a personas de alta confianza en la Suprema Corte de Justicia de la Nación para el respeto de los derechos humanos, habrá que darle tiempo al virtual presidente de saber sí será un Presidente que mandará ternas con candidatos al máximo tribunal con carrera judicial (que sería lo más apropiado) o mandará personajes polémicos y con participación en la política como lo fue en su momento criticado por su nominación y posterior designación el actual ministro: Eduardo Medina Mora.

También recordar que las decisiones sobre los ministros de la Suprema Corte tienen efectos transexenales, ya que los ministros duran 15 años en el puesto y como he mencionado toman decisiones que involucran las relaciones entre los poderes de la Federación.

#ElTalónDeAquiles: “El Orgullo Gay”

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Durante el mes de junio, fuimos testigos de las “Marchas de la Diversidad” alrededor del mundo. El evento, que originalmente se llamó “Marcha del Orgullo Gay”, ha generado polémica desde su inicio, no solo por la oposición de segmentos reaccionarios de la sociedad, que ven aquí la desinhibida perversión inmoral de “los modernos”, sino también por los cuestionamientos de la propia comunidad LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual). El día oficial de celebración es el 28 de junio, pues se conmemoran las manifestaciones espontáneas y violentas contra una redada policial realizada en la madrugada del 28 de junio de 1969 en el bar neoyorquino Stonewall Inn. Otro momento habrá para hurgar en el pasado. Hoy, deseo elaborar sobre el significado de la marcha.

Por un lado, se argumenta que la marcha refuerza estereotipos sociales, pues miembros de la comunidad gay hay para todos los gustos. Los medios de comunicación siempre publican provocativas extravagancias (con lo que se desdibuja la diversidad), pero existen los twinks y los bears, los que parecen, pero no son (o tal vez sí), y los que no parecen, pero sí lo son. Hay almas de mujer en cuerpos de hombre (y viceversa), travestís que revindican su género, y gente que no cabe en moldes. Tanta es la diversidad, que recientemente se acuñó el término queer para incluir a los que no caben en nuestra fábrica de estereotipos. De hecho, debería referir a la comunidad LGBTIQ (Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Intersexo, Queer) para ser políticamente correcto. La retórica social nos enseña que la “normalidad” está en la homogeneidad, pero la realidad muestra que la diversidad es lo “normal”.

Por otro lado, se arguye que la comunidad tiene prioridades. La homosexualidad aísla, deprime, discrimina. Por ser gay, se pueden sufrir ataques, incluso ser asesinado, o perder el trabajo y el apoyo familiar. Claro, la situación varía de una región a la otra. En los países del norte (con la notable excepción de Rusia, entre otros), los avances son significativos. Incluso, aquel elemento clandestino, rebelde, y anticonformista característico de la cultura gay anterior a los años 1990s, fue sustituido por la defensa de derechos conservadores. Esto no es necesariamente “malo”: si la mujer tiene el derecho de decidir si usa burka, un gay debe poder decidir si adhiere a hipotecas familiares del estilo Modern Family. Pero, en otras regiones, por ejemplo, en África o en Medio Oriente, la reivindicación es más necesaria que nunca, pues el simple hecho de visibilizarse cuesta caro. Las marchas siguen entonces teniendo una función, social, ya sea para denunciar, para celebrar, o para mostrar solidaridad internacional.

Hay muchas críticas más. Se lamenta, por ejemplo, el énfasis puesto en la “fiesta”, que lleva al consumo excesivo de drogas. Se señala también que la comunidad es víctima del “capitalismo rosa”, de una comercialización excesiva. Esas son, sin embargo, críticas aplicables a la sociedad en general. El alcoholismo y la adición a otros tipos de sustancias, sean estas lícitas o ilícitas, afectan a diversos segmentos sociales. Además, la sociedad actual ya no está constituida por “pacientes”, “estudiantes”, o “feligreses”, sino por “clientes”.

Siempre opiné que no hay por qué sentirse orgulloso de ser gay, así como tampoco se debe estar orgulloso de ser heterosexual. Pero las marchas no existen para eso, sino para recordarnos que nadie debe avergonzarse de ser lo que es. Además, el evento celebra la diversidad. Se trata de una oportunidad para que todos – niños, abuelas, personas con discapacidad, las pocas personas “normales” que por ahí deben existir, y sí, a miembros de la comunidad LGBTIQ – nos congreguemos en un ambiente de fiesta. La marcha será innecesaria cuando, en vez de ver preferencias sexuales o anticonformismos sociales, veamos amor, no del que requiere ser respetado, tolerado, o comprendido, sino del que no requiere ser juzgado. Mientras eso no suceda, la afirmación reivindicativa y la celebración, con orgullo, alegría, y sin remordimientos, seguirá siendo necesaria.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), julio de 2017