Impeachment: EEUU, Trump y el Nuevo Orden Mundial

Comparte este artículo:

Estados Unidos es el país más poderoso del mundo, militar y económicamente, por eso resultó sorpresivo cuando Trump ganó la presidencia en 2016. Siendo alguien totalmente ajeno a la política destacó por sus comentarios sin filtros, frases pegajosas e ideas sencillas para “arreglar” la política de ese país. A más de dos años de presidencia de Donald Trump vemos un listado sin fin de escándalos y conflictos sin precedente.

Para entender la trascendencia de Trump es necesario conocer la historia de EEUU para convertirse en la superpotencia que es. Fue el primer país en independizarse en 1783. Después vivió 150 años de conquistas y compras de islas y territorios en el Caribe, Pacífico y América en los que destacan Alaska, Guam, Puerto Rico, Filipinas, Panamá, Hawai, entre otros. Al terminar la I GM en 1919 tiene una primera oportunidad de liderazgo, con la Liga de las Naciones, que desecha por un aislacionismo en los 20s y 30s. Posteriormente se involucra y gana la II GM pero ahora no deja pasar la oportunidad y toma un liderazgo como la nueva potencia global, siendo el único país de los Aliados que no terminó en ruinas.

La consolidación económica y política se da en 1945 con la creación de la ONU y el tratado de Bretton Woods, estableciendo el sistema económico global con el FMI y el BM además del Plan Marshall haciendo al dólar la divisa de mayor importancia global. Esto llevó al inevitable enfrentamiento con la URSS en la Guerra Fría. La lucha ideológica entre capitalismo y socialismo llevó a intervenciones directas e indirectas en todo el mundo (Corea 50, Cuba 61, Vietnam 60s, Iraq 90, América Latina 60s), todo con el fin de limitar el “socialismo”, siempre defendiendo sus intereses políticos y económicos. Al final EEUU sería el vencedor en 1991 y consolidaría su poderío global, autoproclamandose como “hacedores de paz” y policía internacional sin tener contrapeso alguno en el ámbito internacional.

Hasta el 2016 ningún actor político de EEUU había siquiera mencionado dejar ese lugar de superpotencia, hasta Donald Trump. El nuevo e inexperto presidente, con una mentalidad “mercantilista” muy simplista, no encuentra beneficio alguno en tener balanzas comerciales negativas y gastar tanto dinero en la protección de aliados si no pagan lo suficiente para merecerla. Así empieza un nuevo periodo de aislamiento internacional retirándose de tratados comerciales, políticos y militares que deja un vacío de poder al que China y Rusia se abalanzan inmediatamente.

Hoy China busca consolidar su poderío económico y político. Mediante proyectos de vital importancia está realizando una conquista económica territorial, como la de EEUU hace 150 años. Por un lado reviviendo la Ruta de Seda, ruta comercial de más de 1,500 años que conectaba Europa con el país asiático, ahora con trenes, carreteras y proyectos de infraestructura innovadores a través de todo Asia. Así como una ruta marítima-portuaria que conectará Europa, África y Asia hasta el Mar del Sur de China, donde el gigante asiático está construyendo islas artificiales y tomando el control de esa zona marítima, de manera ilegal, a fin de reforzar su principal acceso al mar.

A pesar de todos los escándalos de Trump, no había habido consecuencia alguna, pero lo sucedido hace una semana fue la gota que derramó el vaso. Un funcionario de inteligencia denunció anónimamente una llamada entre Trump y el presidente de Ucrania, donde a cambio de apoyo militar pedía investigar a Joe Biden, uno de sus principales contrincantes para la elección del 2020. Un claro abuso de poder por parte del presidente. Pero no nos dejemos engañar el juicio político a Trump tiene dos momentos clave, uno para el inicio de las investigaciones en la cámara de representantes, algo que sucederá con una clara mayoría demócrata. Y un segundo momento donde se determinará la inocencia o culpabilidad de Trump con 2/3 partes del senado, en donde es necesario que 20 senadores republicanos, del mismo partido de Trump, cambien su voto para sentenciarlo, algo que difícilmente se dará. 

En el mundo de hoy Putin logró en 15 años lo que la URSS no pudo en 40, ha puesto a EEUU de rodillas con una grave crisis política, Xi Jinping está aprovechando el momento expandiendo su influencia en todo el mundo. Y en todo este escenario serán unos cuantos senadores los que confirmen el inicio del fin de EEUU y dejen a Trump en el poder, o lo destituyan y empiecen un arduo y difícil camino de recuperación política y legitimidad mundial.

La falacia de la cereza y Trump

Comparte este artículo:

El día de ayer estuve leyendo un fragmento del libro llamado Outliers escrito por Malcolm Gladwell, un sociólogo canadiense, en el cuarto capítulo lo titula “The Ethnic Theory of Plane Crashes”, en dicho libro aborda la estresante situación para Korean Air que era el altísimo índice de accidentes aéreos en la década de los 80s que se volvió un tema de trascendencia política internacional.

El libro presenta datos, reportes y la transcripción de la conversación de la tripulación del vuelo 801 de Korean Airlines (En ese tiempo) a Guam.




Para ejemplificar mejor el punto, tendré que ser “spoiler” y diré en qué termina la historia. Gladwell sostiene como hipótesis central que el error estuvo entre el capitán y uno de los oficiales dentro de la cabina, el problema principal de acuerdo a Gladwell se encontró en la jerarquización y la cultura coreana.

En su análisis, el idioma coreano y las costumbres respecto a la interacción jefe-subordinado eran tan poco directas y tan reverenciales que en momentos clave como un aterrizaje fallido es de vital importancia.

De esta manera, Gladwell se le fue a la yugular a la cultura coreana haciendo una generalización muy peligrosa. A esto se llama “cherry picking” en inglés y es justamente lo que ha venido haciendo Trump en toda su campaña.

Este análisis que comento ha sido refutado y discutido por columnistas, críticos literarios y sociólogos colegas de Gladwell como inválido y simplista habiendo descartado información contraria a su punto de vista.

Lo que hace Gladwell tal como lo hace Trump es descartar información o seleccionar casos específicos que abonen a su punto de vista. Recordemos aquella frase de “When Mexico sends its people, they aren’t sending their best” (Cuando México manda su gente, no mandan lo mejor).




Si bien, Trump pudiera acusar que la mayoría de los mojados no tienen grados de doctorado, la falacia se encuentra en que la frase nunca hace mención a mojados por sí mismos, y que al decir “México” incluye a muchos investigadores con doctorado que igualmente está en Estados Unidos. Asimismo, aunque exista un violador entre los que crucen, esta persona no representa un grupo.

Hace unas horas, la BBC de Lóndres lanzó un reportaje (http://www.bbc.com/news/world-us-canada-38716191) criticando al Presidente Trump que mencionó en su toma de posesión que los periodistas están entre los seres humanos más repulsivos y también a su equipo de campaña que al dar números equivocados sobre los asistentes a la toma de posesión dijeron ellos tenían “datos alternativos”.

Lo que se viene es una política directamente desde la Casa Blanca para descartar información que no convenga y abogaran por la falacia de la cereza que ante evidencia negativa en un debate sostendrán aquellas frases de “Yo vi otra cosa”, “Yo tengo mis propios datos”.

Y aunque es válido que el equipo de Trump confronte a medios y opositores con evidencias e información fidedigna, es un mal arranque empezar a desprestigiar lo opuesto falazmente.

Esperemos no se venga una guerra civil contra la ciencia y los “facts”….

Lo dicho, dicho está.

______________________________
– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”