Acceso a anticonceptivos gratuitos como obligación del Estado

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Recientemente, la APEC lanzó una convocatoria que busca generar investigación en el tema de la salud de las mujeres en Asia Pacífico y América Latina. La Asociación define a la “salud” como el resultado de la seguridad en el ambiente de trabajo, la conciencia y el acceso a los servicios de salud, la salud sexual y reproductiva, el alto a la violencia de género, y el balance entre la vida personal y el trabajo. A continuación, hablaré de la salud sexual y reproductiva porque la falta de información y de planificación familiar, vulneran a las mujeres y retrasan la lucha por el control sobre sus propios cuerpos. Recordemos que México cuenta con el primer lugar a nivel mundial en embarazo adolescente, y esto no es más que el resultado del abuso de poder, de la desinformación, y de la anciana idea de que se puede controlar a una mujer al mantenerla embarazada en contra de su voluntad. 

Ahora, ¿qué está haciendo el gobierno de México para prevenir esto e impulsar la salud de la mujer en el tema de salud sexual y reproductiva? Mucho. Pero no lo sabemos. 

El IMSS cuenta con un departamento de Planificación Familiar en cada una de las clínicas del Área Metropolitana de Monterrey. Ahí, personal médico capacitado proporciona información, que por ley debe ser objetiva y científica, sobre una vida sana en lo sexual y reproductivo. En el consultorio, uno puede pedir colocarse de manera gratuita y segura, diferentes anticonceptivos de larga duración, como el DIU de cobre, el DIU Mirena, y el implante subdérmico hormonal. Se define el más adecuado para una paciente determinada, de acuerdo con el llenado de un formulario previo por el médico, que le permite a él o ella conocer su perfil y buscar la opción más segura. Además, también de manera gratuita, hay acceso a métodos anticonceptivos de corta duración, como las pastillas anticonceptivas, las inyecciones, los parches, y los preservativos. Esto es completamente gratuito, y no hay necesidad de ser derechohabiente del IMSS para tener acceso a ello. De acuerdo con la Cartilla de Derechos Sexuales del IMSS:

El Estado debe garantizar y promover el acceso a la información y a los servicios de salud con pertinencia cultural, garantizando nuestro derecho a la confidencialidad, incluyendo el acceso a todos los métodos anticonceptivos, la atención de un embarazo saludable y los servicios de aborto Legal [en Nuevo León, solo en caso de violación] y seguro.

Y con esto, por ley, el Estado está involucrado en cada una de las etapas de la vida reproductiva de las y los mexicanos. Busca desde prevenir un embarazo no deseado o una Enfermedad de Transmisión Sexual, hasta acompañar a la mujer en su proceso de maternidad, o en la interrupción de un embarazo producto de una violación (en el caso de Nuevo León).

Al hablar de planificación familiar, uno debe preguntarse a qué edad desea comenzar (o continuar) a tener hijos. Si la respuesta hace referencia a dentro de tres, cinco, o hasta diez años; lo mejor es optar por un anticonceptivo de larga duración de los mencionados con anterioridad (DIU o implante subdérmico). De esta manera, uno se encuentra protegido por un tiempo importante y sin necesidad de recordar tomar pastillas o inyectarse constantemente, lo cual, puede fallar en mayor medida. Si el proceso de colocarse un DIU o un implante subdérmico se siguiese por medio de una institución médica privada; el costo de estos métodos oscila entre los $4,000 y los $5,000 MXN, aunque varía según el país y la institución. Se lucra con la salud reproductiva, y en muchos casos, no hay conocimiento del privilegio con el que cuentan los mexicanos, al acceder a estos servicios sin costo alguno, como obligación del Estado.

Por naturaleza humana, quienes mantienen un embarazo son las personas de sexo femenino. Cuando la mujer utiliza un anticonceptivo que la acompaña por varios años independientemente de las decisiones de su pareja, ella se empodera y tiene la capacidad de decidir sobre su propio cuerpo. Esto le permite planear su futuro, prepararse en lo educativo, económico y emocional; para más adelante y cuando lo decida, ser madre. Al contribuir a la difusión de la información sexual y el acceso a los anticonceptivos, se impulsa la salud de las mujeres, y con ello, el desarrollo y la plenitud de la mitad del país.

Violencia obstétrica…(¿Qué?)

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Al momento de hablar de violencia obstétrica lo primero que la mayoría de las personas piensan es: ¿violencia qué?, y se debe a la falta de información que se tiene sobre el tema, pero sobre todo por el desinterés social y la poca empatía que se presentan respecto a él.

A veces tenemos una idea de que el embrazo son los meses más maravilloso de las mujeres (y aunque claro para muchas así lo es), hoy en día existen muchos casos de violencia obstétrica, en los cuales, mujeres pierden a su bebé en el transcurso del parto por negligencia médica o falta de infraestructura de los hospitales.

El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) cuenta la historia sobre tres mujeres que sufrieron y fueron víctimas de violencia obstétrica; la primera de ellas se identifica con el nombre Rosa y perdió su embarazo de 15 semanas, pidió orientación para el uso de métodos anticonceptivos y la respuesta que obtuvo fue un simple: “el mejor es decirle no al palito”; a Mildren a pocas horas de haber dado a luz la forzaron a ponerse el dispositivo intrauterino, sin esperar a su recuperación; Verónica, en el Estado de México, exigió que se le atendiera y la respuesta de los médicos y enfermeras fueron risas y burlas, que resultaron en la pérdida de su bebé [1].

Casos como estos los vemos en las noticias muy frecuentemente, a una mujer no la atienden en un hospital, el resultado es un bebé muerto. Hay que recordar a la mujer indígena Oaxaqueña que dio a luz en el jardín del hospital, pues la hicieron que se aguantara (como si fuera algo que te pudieras aguantar). Así como estas historias existen más de 6 mil 800 mexicanas que sufren algún tipo de maltrato durante su embarazo, al momento de dar a luz, o hasta en su casa después del parto [2].

Hay que recordar a la mujer indígena Oaxaqueña que dio a luz en el jardín del hospital, pues la hicieron que se aguantara…Así como estas historias existen más de 6 mil 800 mexicanas que sufren algún tipo de maltrato durante su embarazo, al momento de dar a luz, o hasta en su casa después del parto.

GIRE manifiesta en su último informe: “Violencia Obstétrica: un enfoque de derechos humanos” que, la violencia obstétrica surge a partir de la institucionalización de los partos, al momento en que el parto dejó de ser algo natural para convertirse en una práctica médica [3]. Ahora bien, esto no quiere decir que la institucionalización no haya traído grandes beneficios, sino que también se han ido formando abusos y conductas que han generado discriminación y violencia en contra de la mujer [4].

La violencia se puede manifestar de diversas formas: regaños, insultos, amenazas, burlas, aplazamiento de la atención médica, intervenciones quirúrgicas mal realizadas, así como en el parto natural métodos arcaicos los cuales ocasionan perjuicios en la madre (no aceptados por la Organización Mundial de la Salud), para poder “sacar rápido” al bebé; ente otras.

El Informe contempla por una parte la violencia física, la cual está relacionada con el suministro de medicamentos no justificado, cuando se aplaza o no se atiende a la madre en el momento oportuno a la hora del parto [5], no obstante también se habla sobre la violencia psicológica a la que se le somete, la cual está basada principalmente en el trato discriminatorio, violento, y humillante hacía la madre [6].

La violencia se puede manifestar de diversas formas: regaños, insultos, amenazas, burlas, aplazamiento de la atención médica, intervenciones quirúrgicas mal realizadas, así como en el parto natural métodos arcaicos los cuales ocasionan perjuicios en la madre…

Ahora bien, replanteo la pregunta de Estefanía Vela Barba en su columna titulada: “La violencia obstétrica”: ¿cómo, cuando se supone que la maternidad y la vida prenatal son tan valiosas, se permiten semejantes abusos?. Algo que por más que pienso no logro entender, porque es cierto que nuestras madres son unas guerreras, pero eso no significa que tengan que sufrir más después de todo lo que tienen que pasar para traernos al mundo.

La violencia obstétrica claramente es un problema de género y como otros, está estructurado, es decir no depende solamente del personal que labora en el hospital, sino de la institución misma, los recursos que el gobierno otorga al sector salud y la ineficacia de acciones y políticas publicas que se han hecho al respecto.

Con esto no quiero decir que todos los médicos y/o enfermeras(os) sean responsables o toleren este tipo de conductas, yo personalmente estoy consciente del trabajo, dedicación y entrega que tiene muchos de ellos [7], lamentablemente vivimos en un país en donde la corrupción, el desvió de fondo, la falta de educación, los estereotipos y sobre todo la violencia y discriminación han dejado a la mujer en un plano sumamente preocupante de indefensión en un proceso como el parto.

[1] GIRE, Violencia Obstétrica, 2015. Disponible en: http://www.gire.org.mx/nuestros-temas/violencia-obstetrica
[2] Id.
[3] GIRE, Violencia Obstétrica: un enfoque de derechos humanos. Disponible en: http://gire.org.mx/images/stories/Informes/informeviolenciaobstetrica2015.pdf, 2015, pág. 8.
[4] GIRE, Violencia Obstétrica: un enfoque de derechos humanos. Disponible en: http://gire.org.mx/images/stories/Informes/informeviolenciaobstetrica2015.pdf, 2015, pág. 9
[5] GIRE, Violencia Obstétrica: un enfoque de derechos humanos. Disponible en: http://gire.org.mx/images/stories/Informes/informeviolenciaobstetrica2015.pdf, 2015, pág. 12
[6] GIRE, Violencia Obstétrica: un enfoque de derechos humanos. Disponible en: http://gire.org.mx/images/stories/Informes/informeviolenciaobstetrica2015.pdf, 2015, pág. 12
[7] Para mi hermana que sé que será una gran ginecóloga y esta por presentar el ENAR.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”