#HojaDeRuta: “El que se va y el que llega”

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¿Cómo pasó la administración de EPN de ser una locomotora del reformismo a tener el presidente más repudiado en la historia contemporánea del país? ¿La narrativa de la Cuarta Transformación funcionará como un vehículo inspirador durante todo el gobierno de AMLO?

En el marco de la Cuarta Semana de la Comunicación, llevada a cabo en la Facultad de la disciplina de la UANL, tuve oportunidad de moderar un diálogo sobre la comunicación política de dos gobiernos federales: el que se va, comandado por EPN; y el que está por llegar, encabezado por AMLO.

Participaron Víctor Martínez, Director de Noticieros de Multimedios; Alejandra del Toro, ex candidata a Diputada Local y consultora en comunicación, y Luis Mendoza, también consultor en comunicación y articulista.

A continuación, algunos de los puntos que destaco de la charla:

– El sexenio de EPN tuvo un inicio a todo vapor basado en la narrativa reformista, para después derrumbarse por completo. Inició con el Pacto por México como gran gesto simbólico-político, logrando destrabar dos sexenios de letargo legislativo y buscando un relato de “salvamento” del país desde la prensa internacional. Se tomó la decisión estratégica de sacar la seguridad del centro de la comunicación, después de un sexenio de “guerra” como fue el de Calderón. El encanto duró poco. Los puntos de inflexión fueron la infame “casa blanca” y la masacre de Ayotzinapa, así como la pila de casos de corrupción de gobernadores de extracción priista.

– La narrativa del reformismo no era cautivadora ni emocionante, y la reacción a las crisis fue terrible. Angélica Rivera dando la cara para explicar la “casa blanca”; la “verdad histórica” y el “ya me cansé” de Jesús Murillo Karam en el Caso Ayotzinapa, así como la falta de condena y acción contundente ante la corrupción de los gobernadores, fueron factores que consolidaron la percepción de la administración peñista como corrupta.

– EPN desperdició la mejor oportunidad de recuperación de capital político e imagen: en lugar de enfrentar a Donald Trump, le ayudó. En el marco de la campaña presidencial norteamericana en 2016, el gobierno federal mexicano tomó la aún hoy inexplicable decisión de invitar a Donald Trump al país, dándole tratamiento de Jefe de Estado. Esto fue percibido no solo como una humillación al presidente, sino a las y los mexicanos. Aunque se trató de justificar la medida una vez que triunfó el magnate norteamericano, el repudio popular al acto y la actitud fue generalizado.

– La estrategia de comunicación de EPN en la segunda mitad del sexenio fue un mea culpa que no funcionó. Dos frases ejemplifican lo anterior: la oficial, que fue “lo bueno cuenta, y cuenta mucho”; y una de las que marcó el sexenio, dicha de forma espontánea, casi un pensamiento en voz alta con los dientes apretados: “Ya sé que no aplauden”. Un gobierno que realizó, más que una petición, un ruego a la ciudadanía de no ver solamente los errores, sino reconocerle algunos aciertos. Nunca sucedió.

– AMLO capitalizó haber sido el principal vocero de la lucha contra la corrupción ante una realidad que le dio la razón. La oposición en general cobró caro los errores al peñismo. El repudio ciudadano tuvo su expresión climática en el contundente resultado del primero de julio. Habrá que agregar que uno de los pocos aciertos de EPN en el cierre del sexenio vino de una inacción: se mantuvo al margen de la elección presidencial y reconoció rápidamente el triunfo, dando lugar una transición tersa que contrastó contra los conflictos y polémicas que se vivieron en 2006 y 2012.

– La narrativa de la cuarta transformación encabezada por AMLO cobró sentido en un país molesto y deseoso de cambio. El equiparar la nueva administración federal con los principales momentos de cambio histórico en el país tiene heroísmo y emoción, pero habrá de contrastarse contra la realidad y desgaste de gobernar a partir del próximo diciembre.

También se discutieron temas como la conversión de EPN en un meme, AMLO como una máquina de generación de notas, el papel de las redes y la transformación de los medios en un contexto de desconfianza. Un gran espacio para un enorme tema.

gilberto@altiusconsultores.com

Se registra Ale del Toro para diputación local

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Alejandra del Toro acudió está mañana a registrarse como candidata a la diputación local del Distrito 6, esto por la vía independiente y apoyada por el Nodo de Wikipólítica en Nuevo León.

Del Toro se dio cita en punto de las 10 horas, acompañada por seguidores.

La ahora candidata dijo que recolectar las firmas necesarias para su registro fue una experiencia, además de que ayudo para saber bien las necesidades de la gente del Distrito que busca representar.

Al ser cuestionada sobre si los recientes escándalos de los candidatos independiente no afectaban sus aspiraciones, la joven de 27 años aseguró que no se verá afectada.

“Ser independiente no es ser de un partido, es ser una figura que nos permite a las ciudadanas y ciudadanos participar. Es un reto, pero tampoco creemos que sea un impedimento porque tenemos muy claro qué somos diferentes y somos diferentes en muchísimas cosas y eso es lo que les vamos a demostrar con hechos y no sólo diciendo que somos independientes”, dijo la representante de Wikipolítica.

Por otro lado, se le pregunto si el gobernador con licencia Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco”, debería de regresa a su puesto, dijo que desde su punto vista no debería de regresar.

“Yo personalmente nos creo que no hizo un buen trabajo, creo que la gente no esta satisfecha, que por decirlo así nos sentimos traicionadas por una persona que prometió mucho y quedo muy abajo. Entonces, creo que no es aceptado en Nuevo León y no tendría porqué volver y muchas personas de hecho están considerando la revocación de su mandato”, señaló.

En cuanto a la campaña, Del Toro dijo que será una campaña de casa por casa y que actualmente tienen un presupuesto de solo 20 mil pesos, pero que estarán aceptando donaciones en efectivo o en especie.