COP21, Internacional, Opinión y análisis

LA HORA CERO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO – PARTE 1

Nos encontramos a 20 días de la inauguración de la COP21, o la 21ª reunión anual de todos los países que quieren tomar acción por el clima. En esta ocasión se llevará a cabo en Le Bourget, Francia, y no podría estar más emocionada. Sucede que los decisivos días del 30 de noviembre al 11 de diciembre, aún cuando existen muchas y muy grandes diferencias entre quiénes estamos informados sobre el cambio climático y quiénes no, entre cómo nos afecta diferentemente a unos y a otros (que explicaré a lo largo de esta contribución que consta de dos partes, por aquello de que me emociono), deberían de celebrarse como si fuera la llegada de los humanos a la luna, porque por primera vez en la historia, la ambición por mitigar el calentamiento global coincide con el tiempo en que es rentable reducir las emisiones gases de efecto invernadero.

Por primera vez en la historia, la ambición por mitigar el calentamiento global coincide con el tiempo en que es rentable reducir las emisiones gases de efecto invernadero.

Es la última gran oportunidad que tenemos para establecer compromisos y frenar el aumento de la temperatura global hasta los 2º establecidos por expertos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) como el límite de temperatura a la que nos podemos adaptar sin significativas pérdidas ni peligros y evitar los temibles 4º o más predichos si continuamos operando a los niveles actuales de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Aquí algo de contexto: con 196 Partes (países), la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) —que es casi universal en su composición y es el marco jurídico en el que se aprobó el Protocolo de Kyoto de 1997— es la organizadora de las COP. Para recordar qué es la CMNUCC, yo opto por la siguiente mnemotecnia: “Cómo Madres Nos Ultrajamos al Cambio Climático”, pero esa soy yo.

Este año se espera que naciones que tradicionalmente no se habían suscrito a los compromisos de reducción de GEI lo hagan, y con más fuerza que nunca.

El último objetivo de los tratados resultantes de la CMNUCC (el Protocolo de Kyoto y el nuevo por firmarse en Francia) es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias humanas peligrosas en el sistema climático. Este año se espera que naciones que tradicionalmente no se habían suscrito a los compromisos de reducción de GEI lo hagan, y con más fuerza que nunca. Además de esto, hay sinnúmero de iniciativas que acompañan a este monstruo de acuerdo que ha tomado más de 5 años en concretarse. A final de cuentas, lograr que el mundo entero se ponga de acuerdo para ver quién paga los tamales y quién se los va a comer puede llegar a ser complicado.

Si usté es de aquellos que aún consideran al cambio climático antropogénico (causado por los humanos) como pura herejía, atentamente le refiero al meta estudio publicado en Mayo de 2013 en la revista Environmental Research Letters que reunió más de 11,944 investigaciones sobre “cambio climático global” de 1991 a 2011 para cuantificar el consenso científico sobre el tema. El estudio determinó que 97.1% de esas publicaciones respaldan que el calentamiento global actual está siendo causado por nosotros los humanos. ¡Sí! ¡La ciencia nos respalda!

Alrededor del 40% de los adultos en todo el mundo nunca han oído hablar del cambio climático.

Pero alto ahí… también es real que alrededor del 40% de los adultos en todo el mundo nunca han oído hablar del cambio climático, de acuerdo a los resultados de un estudio reciente por la Universidad de Yale sobre percepciones de esta problemática. Dicha cifra se eleva a más del 65% en algunos países en desarrollo como Egipto, Bangladesh y la India. Esta ignorancia se presenta también en México, pero eso no es todo. Aún cuando la población conoce sobre cambio climático, muchas veces no entiende cómo se relaciona este con su vida diaria, principalmente porque la mayoría no siente sus consecuencias, y no son las mismas para unos que para otros. Si es así de invisible, entonces, ¿cómo y por qué estarían igual de emocionados que yo de este gran e histórico evento?

Cómo se limite al cambio climático a nivel global no sólo depende de cuántos países firmen el nuevo acuerdo, sino que va a depender de grandes cambios a las políticas públicas y del comportamiento de las personas en cuestiones de uso de energías, transportación, consumo y demás… chanfles. De igual manera, adaptarse al cambio climático va a requerir cambios en las prácticas actuales. Ambas tareas, colosales en su naturaleza, requerirán de un amplio apoyo por parte de los individuos para llevarse a cabo con éxito, por lo que los gobiernos necesitan desarrollar estrategias de educación y comunicación sobre cambio climático adaptadas a su economía, cultura, niveles de educación y muchos otros factores. Es una cuestión de caso por caso, país por país. Pero la COP21 es especial porque países con determinantes grados de influencia política y líderes en las tecnologías sustentables y energías renovables como los de la Unión Europea, los Estados Unidos y China se unen a la firma de compromisos vinculantes, lo que nos da la esperanza de que quizás en tan sólo 5 años de compromisos iniciales más países aceleren sus políticas de transición hacia energías limpias.

Hasta aquí la contribución de hoy. Espero haber podido dejar en claro por qué esta reunión es tan significativa. Mañana les explico cómo es que los efectos del cambio climático se sienten más en algunos sitios que otros y qué nos falta para entender mejor cómo nos afecta a nivel individual.

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