Genaro García Luna; un símbolo más para la 4T

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Hace apenas unos días, fue detenido en Dallas Texas, Genaro García Luna, quien inició su carrera policial en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) en el sexenio de Ernesto Zedillo, tiempo después, desempeñó algunos otros cargos donde empezó a tener más notoriedad en la vida pública, como lo fue en la ya extinta Policía Federal Preventiva (PFP), para después pasar a ser el titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) – un intento de FBI mexicano – en tiempos de Vicente Fox y posteriormente como Secretario de Seguridad Pública con el ex Presidente Felipe Calderón.

La carrera del “súper policía” – como se le conocía internacionalmente a García Luna -, por un lado fue manchada en diversos episodios por acusaciones de actos de corrupción – hasta la fecha ninguno comprobado – y por otro lado, un tanto polémica por el estilo y la forma en que operaba, especialmente desde la Secretaría de Seguridad Pública.

Solo para ilustrar brevemente esto último: se exhibía en cadena nacional las capturas de delincuentes de alto impacto; se le acusó del montaje de la detención de la presunta secuestradora francesa Florence Cassez que culminó con su liberación; el secuestro de Miguel Omar Romano, entonces entrenador del Cruz Azul, quien había sido liberado por agentes de la AFI y no le permitieron salir hasta que llegaran las cámaras de televisión, entre otros. Evidentemente a García Luna le gustaba el reconocimiento y los reflectores.

Aquí dos puntos a resaltar alrededor del caso:

Primero, poco se sabe sobre las evidencias que se tienen, pero se presume que los elementos más firmes que existen en la carpeta de investigación en su contra son los testimonios de personajes clave en el Juicio del Chapo Guzmán, como lo es Jesús “El Rey” Zambada, el cual declaró que personalmente él le había entregado a García Luna sobornos millonarios cuando éste ocupaba la Secretaría de Seguridad Pública, todo esto a cambio de poder operar con total libertad e impunidad en territorio nacional. Otro más, es Edgar Valdés Villarreal “La Barbie”, quien lo acusó en 2012, vía una carta, de estar en la nómina de varios grupos de la delincuencia organizada, especialmente del Cartel de Sinaloa.

Es verídico que no se puede entender la transformación y el crecimiento exacerbado del narcotráfico transnacional en esa época del que gozaron algunos grupos del crimen organizado, si no fuera por la estrecha complicidad con el Gobierno Federal – no solo en 2006 – 2012, si no incluso desde el siglo pasado -, muy particularmente el Cartel de Sinaloa, a tal nivel que actualmente está presente en 81 países del mundo. En lo personal, soy escéptico de las declaraciones de un criminal bajo esas circunstancias, donde cualquier estrategia jurídica lo puede ayudar. En fin, argumentar si estos delincuentes dicen o no la verdad, sería especular, hay que esperar el juicio.

Segundo, lo político del caso. Genaro García Luna es solo un eslabón de una red de protección policiaca, política y judicial que por años a operado en el país. El juicio del “Chapo” vuelve a alcanzar a terceros, y en este caso, si existen implicaciones políticas particularmente para el ex presidente Felipe Calderón, el cual es hoy por hoy – a falta de nuevos liderazgos – el “único” símbolo de oposición o adversario político principal e histórico del Presidente López Obrador, pues de alguna manera deslegitima su discurso en contra de la estrategia de seguridad de la 4T.

El Presidente López Obrador declaró hace apenas unos días que esta detención es “una derrota más de un régimen autoritario, una prueba de un modelo que fracasó”. Declaración que no sorprende, sabemos que el recurrir al pasado para legitimar sus decisiones ya es costumbre y a Genaro García Luna lo ha convertido en un símbolo más para la 4T – lo adicionó a la lista que encabezan Rosario y Deschamps -. Pero en el entendido jurídico de que es inocente hasta que se le demuestre lo contrario, si a este personaje se le encontrara culpable, por un lado, nos queda claro que se podría llevar consigo a muchos funcionarios mexicanos de primer y segundo nivel involucrados, y por otro lado, es importante cuestionarnos lo siguiente:

¿A quién o quienes de la D.E.A o de alguna otra agencia de Estados Unidos va a “salpicar” esta investigación?. No olvidemos que fue justamente en ese sexenio, donde más colaboración existió, sobre todo en el intercambio de información confidencial, entre las agencias de seguridad de Estados Unidos y el Gobierno mexicano en el marco de la lucha contra el narcotráfico. Además, justamente al término de su encargo al frente de la Secretaría de Seguridad Pública fue que se mudó a vivir al país vecino, y aquí es donde me quiero detener, pues algo se vuelve un poco complicado de entender, por ejemplo: siete años viviendo en Estados Unidos, le otorgaron su residencia permanente, (por cierto, que para otorgártela, las autoridades migratorias de Estados Unidos revisan absolutamente todo tu pasado y presente, difícil de creer que no se percataron de tanta irregularidad) entró y salió del país las veces que él quiso, tiene cuentas bancarias en ese país, propiedades, hizo negocios y tanto tiempo después el Departamento de Justicia viene a decirnos que es un delincuente? A mi entender, por ahí se rompió un pacto de complicidad poco claro.

Otra vez habrá que dejar el sentimiento nacionalista de justicia, la mano país vecino hará lo propio y nos vuelve a enseñar cómo, con voluntad política, se imparte justicia. Pasar de acusador a acusado debe ser lo más difícil, pero, de ser ciertos los cargos que se le imputan (que por cierto, a espera de la audiencia, aún se le pueden agregar mas cargos), no dejemos el caso ahí como ha ocurrido en el pasado, este es solo un paso que puede dar origen a un desmantelamiento total de una red de impunidad en las estructuras policiacas, políticas y judiciales del país, mismas que siguen estando presentes.

AMLO: no hay pruebas para denunciar presunta corrupción en el NAIM

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En conferencia de prensa, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador aclaró que la Policía Federal no ha presentado denuncia alguna sobre presuntos desvíos millonarios que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) tenía destinados para la construcción del Nuevo Aeropuerto de México (NAIM).

“De entrada: no es cierto que la Policía Federal Preventiva haya presentado una denuncia por corrupción en la construcción del Aeropuerto“, señaló.

Recientemente, el diario El Universal publicó que la Policía Federal estaba investigando a las autoridades del GACM sobre los posibles desvíos más de 17 mil millones de pesos los cuales iban destinados a la construcción del NAIM.

En el reporte de prensa se involucra a Raúl González Apaolaza, ex director general de la obra y a Carlos Noriega, ex director de Administración del GACM.

Asimismo López Obrador declaró que se manejará el caso con “cuidado” ya que éste no tiene fundamento, y si la demanda está en la Procuraduría, es la misma dependencia la que se tiene que hacer cargo, además que entablará una conversación con el director del periódico para darle toda la información.