¿Seguiremos esperando?

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Es complicado tomar el estandarte de una batalla, aún más cuando las personas que están a tu alrededor no te permiten hacerlo, ¿o no?

Soy una mujer que, desde hace relativamente poco, se siente identificada y comprometida con la causa feminista, más aún en temas de seguridad y equidad; sin embargo, no tendía a emitir opiniones públicas sobre este tema. Lo que si hacía era demostrar mi postura a quienes me rodean con pequeñas acciones pues soy fiel creyente de que un hecho vale más que mil palabras. En resumen, actuaba desde mi trinchera.

El cambio de horario transformó mi comportamiento. A los pocos días tuve que ir al centro de Monterrey, después de mi trabajo, a comprar un material para manualidades; llegué a las 6:30, el sol ya se había ocultado. Al bajar del carro me sentí indefensa, insegura.

Nunca había experimentado la sensación de tener miedo por ser mujer, de verdad estaba asustada de que algo pudiera pasarme estando sola. Incluso consideré regresar a casa y esperar al fin de semana para ir con luz de sol, pero me quedé, con temor realicé mis actividades y continué mi camino.

Ese día despertó algo en mí. Sí, las acciones valen más que las palabras, pero la unión de voces es la que le da poder y visibilidad al movimiento que busca mi seguridad.

Las manifestantes chilenas lo entendieron perfectamente cuando entonaron el cántico “Un violador en mi camino”.  Y ellas hablaron por todas: por las mexicanas, las peruanas, las colombianas, las españolas, las francesas, las alemanas, las turcas, las indias, por las mujeres del mundo que no pueden salir a la calle sin preguntarse si volverán a casa.

Tenemos miedo. ¿Por qué? Porque los gobiernos no pueden garantizar nuestra seguridad, porque los violadores y feminicidas no son atrapados y enjuiciados, porque, aún con todas las evidencias sobre la mesa, los intereses económicos de un hombre son más poderosos que la integridad y la vida de una mujer, porque nos han hecho sentir débiles y sin oportunidades.

Hacemos manifestaciones organizadas, pacíficas, con bailes y cantos y ¿qué sucede? Nadie nos escucha. Pero que no se pinta una pared porque los medios, además de los funcionarios públicos y miembros de la comunidad, voltean para tacharnos de irreverentes, histéricas y berrinchudas.

Hoy las mujeres tenemos un “himno” que le está dando la vuelta al mundo, pero, ¿qué ha sucedido en México? Nuestros compatriotas han hecho de esta pieza una burla que se baila en los antros y fiestas, o que, en Monterrey, Fuerza Civil utiliza para castigar y denigrar a los detenidos. A todos los que hacen un uso diferente de este cántico, ¿acaso no consideran que defender la vida de las mujeres es una causa correcta?

Estamos cansadas y queremos un cambio positivo. No buscamos privilegios, ni estar por encima de nadie. Lo único que queremos es lo que por ley nos corresponde, que el gobierno haga su trabajo.

Mujer: levántate, grita, pelea por lo que deseas. No tienes que marchar para ser parte del movimiento, basta con que compartas con los demás las causas de tus reclamos y busques la manera de cambiar algo, lo que esté a tu alcance.

Hombre: sé solidario. No te burles de nosotras, ni de lo que hacemos, ni de lo que queremos. Intenta ponerte en nuestros zapatos por lo menos una vez y legitimiza nuestro llamado con tus compañeros. 

Esta es una pelea urgente, de todos: así como ayer fueron Abril, Daniela, Emily, Alicia, Laura o Claudia, entre miles de mujeres más, mañana puedo ser yo, tú, nuestra madre, hermana o novia. ¿Seguiremos esperando?

Sancionarán a elementos de Fuerza Civil por video

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La Secretaría de Seguridad Pública informó que investiga a elementos de Fuerza Civil por grabar y obligar a seis jóvenes a hacer el baile en contra de la violencia de género, “Un Violador en Tu Camino”.

En un comunicado la secretaría reprobó la actitud de los elementos y aseguró que todos los responsables de la acción serán severamente sancionados en caso de ser encontrados culpables.

“El gobierno del Estado reprueba contundentemente este tipo de actos donde se atenta contra la dignidad de los ciudadanos. Todos los responsables de esta acción serán severamente sancionados en caso de ser encontrados culpables”, indica.

Durante esta semana ha circulado en redes sociales un video, donde se aprecia a al menos seis jóvenes siendo obligados a bailar dicho himno en contra de la violencia de género.

“Este gobierno reitera su compromiso con la ciudadanía, teniendo a la Seguridad como su más alta prioridad y desaprueba categóricamente todo acto denigrante hacia la comunicad y las instituciones”, culmina el comunicado.

 

Hagamos Ruido Hoy, Buscando La Paz Mañana

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Las mujeres de América Latina se levantan a cantar en protesta por la constante violación a sus derechos a lo largo de la historia. En México, se han manifestado en los últimos meses por todos los casos que siguen impunes de feminicidios, violaciones y discriminación, por mencionar algunos de esta interminable lista. En estas protestas se ha marchado, se han pintado paredes y se ha cantado para poder demostrar el hartazgo y enojo de las mujeres ante la indiferencia del gobierno y la sociedad .

En los periódicos sobresalen titulares que critican “los modos” utilizados por todas las manifestantes. Critican la diamantina, las paredes rayadas, hacen burla del baile y canción que representa a todas las mujeres que sufrieron de una  violación. Todo esto bajo comentarios de gente diciendo que hay otras formas de pedir que se les respeten sus derechos y que todo esto más que una marcha de empoderamiento o grito de auxilio es un simple berrinche para llamar la atención. Pero mi duda aquí es, ¿sabrán acaso todos ellos la definición de la palabra berrinche? El  “berrinche” parte de un sentido de inmadurez y una rabia desmedida para pedir que las cosas se hagan como la persona quiere. Aquí no se está pidiendo ningún trato especial o beneficios para las mujeres, se está pidiendo que el gobierno haga su trabajo. ¿Cómo podríamos minimizar esta marcha describiéndolo como un “berrinche”? A mi punto de vista, es un insulto. 

A lo largo de la historia, las mujeres han ido ante autoridades para denunciar violaciones, agresiones y discriminación, pero tenemos casos como el de Janeth Beltrán Domínguez. Ella denunció 15 veces a su pareja por violencia doméstica y las autoridades no movieron ni un dedo. Este caso como muchos otros este año, terminó en un feminicidio más. Se ha protestado en silencio y de forma organizada, pero ¿qué es lo que la sociedad mexicana hace? Un remix de esta canción y la bailan en tono de burla. Es verdaderamente decepcionante ver cómo se utiliza una situación de sufrimiento y dolor transformándolo en 3 minutos en un chiste. Esto solo reafirma y refleja que verdaderamente sí vivimos en una sociedad machista, que discrimina y desvaloriza a la mujer.

Este movimiento le compete tanto a hombres como a mujeres, ya que se está pidiendo que en la práctica se haga lo que está escrito en papel. En nuestra constitución se nos conceden los derechos por igual, sin embargo un gobierno deficiente que no ve más que por su propio bienestar, deja de lado un sector significativo de la sociedad. Se debe tener empatía, solidaridad, responsabilidad pero sobre todo integridad para ver y saber que el género no debe ser ningún diferenciador para el trato social, económico o en el acceso a la justicia.

América Latina se levanta y grita fuertemente este dolor y maltrato que se ha cargado por generaciones. No todas las manifestaciones en silencio persiguen una causa justa pero definitivamente protestar con ruido no significa que se está peleando algo injusto.