La terna de AMLO para la SCJN: todo se puede desconfigurar en el Senado

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo de conocimiento público la terna que enviará al Senado de la República para sustituir a Eduardo Medina Mora, quien renunció a su cargo a principios de Octubre de este año. Este era un tema en el cual todos estábamos a la expectativa y espera desde lo sucedido con la CNDH y el proceso caprichoso, ilegitimo y sin tacto político en la designación de Rosario Piedra Ibarra como ombudswoman nacional. La 4T traía consigo la niebla antidemocrática y sin transparencia en los procesos de designación de cargos con naturaleza autónoma o  imparcial o de constante vigilancia al poder actual. Sin embargo, de manera sorpresiva durante una mañanera, el presidente dijo que la terna para la Suprema Corte está conformada exclusivamente por mujeres y ellas son: la Dra. Margarita Ríos Farjat, Diana Álvarez y la Dra. Ana Laura Magaloni. Debemos mencionar que dentro de dicha terna para Ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) , el cual es nuestro máximo órgano garante de la constitución y contrapeso constitucional, dos de las tres las candidatas resultan sumamente respetables tanto en el servicio público como la academia. Otro acierto de la presidencia  fue el nombrar una  terna exclusiva de mujeres, ya que formalmente abona a una equidad de género dentro del máximo tribunal del país y sería un hecho sin precedentes el contar con 3 mujeres en la SCJN. Por supuesto que esto no se traduce de manera automática y absoluta en una mejoría de la perspectiva judicial en la protección de los derechos de las mujeres, pero impacta de manera positiva en una composición más equilibrada desde el aspecto del género.

Sin embargo, “la SCJN amerita un proceso de designación a la altura de las circunstancias” (Garza Onofre Juan y Martín  Reyes Javier, 2019). Y es dentro de este aspecto en el que me quiero centrar, ya que si bien vemos que las Doctoras Margarita Ríos y  Ana  Laura tiene un excelente perfil profesional, y esta última sería una ministra que elevaría el nivel de discusión constitucional de la Corte, no podemos dejar pasar el pobre diseño jurídico-constitucional de los procesos de designación de ministros y ministras en los casos anteriores, como el de Medina Mora o el más reciente, en donde no se generaron mecanismos efectivos desde el aspecto legislativo. En la constitución se le otorga la facultad al Presidente de formular una terna y enviarla al Senado para que designen a un candidato en un plazo de 30 días, sin embargo, es el Senado donde no se cumple una dinámica de inspeccionar y garantizar que los candidatos y  candidatas posean un perfil de máxima idoneidad y credenciales profesionales, donde se privilegie de igual manera desde esa naturaleza de contrapeso legislativo, perfiles que abonen a la autonomía de la Corte y el Poder Judicial, siendo que la “independencia judicial es un elemento fundamental para el correcto funcionamiento  de las altas cortes (Ríos García, 2019).

Retomo el tema del Senado, ya que conforme al artículo 96 constitucional de manera artificial y en primera lectura, pensaríamos que  el Senado tiene el papel protagónico, pero todo empieza desde la conformación de las ternas cuando dentro de ellas encontramos un perfil más fuerte desde el ámbito político y profesional que otros, generando poco equilibro y visibilizando una cierta preferencia del ejecutivo a ciertos candidatos y candidatas. Urge modificar el proceso de designación ante el senado para garantizar “transparencia y  costo político” (Martín Reyes Javier, 2015), ante coyunturas  de nuevas mayorías y régimen político, institucionalizar la autonomía de la corte desde el proceso de designación de sus miembros será fundamental para la consolidación de una verdeara democracia mexicana.

reneramirezbenitez@gmail.com   

Olga Sánchez Cordero

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Por mera congruencia jurídica, Olga Sánchez Cordero debe renunciar como titular de la Secretaría de Gobernación. Su permanencia en el puesto es un insulto a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y una evidencia del atropello legal que permite la cuarta transformación. 

En su momento, declaró que en su calidad de ex juez de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, calificaba la llamada “Ley Bonilla” como inconstitucional. Esta declaración la hizo en el propio Senado de la República. El viernes de la semana pasada, durante la toma de posesión del nuevo gobernador de Baja California, se atrevió a declara que la “ley Bonilla” habría de “pervivir”, lo que traducido en mexicano contemporáneo, significa que esta ley debe sobrevivir. 

La secretaria de Gobernación de AMLO, le niega la razón a la ex titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con algunas semanas de intervalo, la inconstitucionalidad de la “ley Bonilla”, se transformó en una legalidad que habrá que “pervivir”. Si estos son los argumentos legales del gabinete constituido por AMLO, este país está listo para una revuelta de gran tamaño, ya que la propia Suprema Corte de la Nación, aún no se ha pronunciado sobre la legalidad del caso. 

¿Será que la cuarta transformación le está enviando mensaje a la SCJN, para que no equivoque su dictamen? Todavía no llegamos al año de la toma de posesión y el nuevo régimen está mostrando los dientes. Lo que opina el presidente prevalecerá sobre la Ley y sobre la Constitución. 

Solamente el Ejercito podrá temperar los abusos de un régimen que está perdiendo los estribos. Ya dio los primeros avisos, y es de esperar que en el gabinete tomaron nota de las advertencias.

 Hace muchos meses, antes de las elecciones del 1º de julio del 2018, hice una referencia a Salvador Allende, el malogrado presidente izquierdista chileno que se atrevió a desafiar al imperio, para que le futuro presidente tuviera consciencia de las limitaciones de su poder. Ojalá recapacite antes de que México se vea involucrado en alguna asonada militar como cualquier república bananera. 

¿Adónde está la futura séptima potencia económica mundial? Parece que nos equivocamos de líder.  El potencial sigue estando presente, sólo falta corregir algunos parámetros en el mando del país..