Ni salud ni bienestar

Comparte este artículo:

El primero de enero de este año, comenzó a operar el nuevo órgano descentralizado de la Secretaría de Salud: El Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) que viene a reemplazar al Seguro Popular. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre tener salud y tener bienestar? La Real Academia Española define la primera como el estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones y la segunda como el conjunto de las cosas necesarias para vivir bien. Por lo tanto, la salud para el bienestar se podría explicar como estar en un estado funcional necesario para poder vivir dignamente.

El motivo por el que se crea el INSABI es para brindar servicios gratuitos de salud a 69 millones de personas que no cuentan con un seguro social; algunos de los servicios son atención universal médica y medicinas y tratamientos gratis.

Todo va bien hasta que uno se pone a pensar: ¿cómo puede un presidente decir que va a expandir los servicios médicos cuando ni siquiera en los hospitales actuales se puede brindar una atención suficiente a los pacientes? A diario al pasar por estos lugares vemos a gente desesperada por ser atendida y familiares que son obligados a permanecer fuera sin saber qué pasa con sus seres queridos dentro. A diario vemos noticias o publicaciones en redes sociales sobre el mal cuidado que se da en los hospitales del IMSS y la escasez de cosas básicas como jeringas, gasas y medicamentos.

Según el CONEVAL en el 2015 se contaba en el país con 2.4 médicos por cada 1,000 habitantes, siendo la más baja de los países de la OCDE y en el caso del personal de enfermería se contaba con 2.8 por cada 1,000 habitantes, mientras que el promedio de los países de la OCDE era de nueve. Por otro lado, el porcentaje de hospitales con 30 camas censables o más en el sector público es de 58.7%, siendo nuestro país, el segundo país de la OCDE con menor número de camas totales por cada 1,000 habitantes, justo por encima de la India, con un total de 1.5 camas.

Además, falta hablar sobre los efectos de haber eliminado el Seguro Popular, la gente que estaba afiliada a este seguro ha estado teniendo dificultades para volver a incorporarse a este nuevo Instituto y se quejan en redes sociales que la promesa de que todo fuera a ser gratuito es mentira, pues sí siguen cobrando varias cuotas y otras ya existentes han aumentado como el costo de hospitalización de 88 pesos a 477 pesos.

Es muy triste ver cómo se están ejecutando las acciones del gobierno sin una correcta planeación antes. No puedes prometer algo en una mañanera y luego “cumplir” de una manera tan mediocre. No se les dio un debido seguimiento de transición a los afiliados del Seguro Popular al INSABI, también el personal médico no tiene idea de cómo atender según este nuevo modelo y peor aún, la principal idea de hacer que todo fuera gratuito es completamente mentira. Con estos modos no se cumple ni salud ni bienestar y solo demuestra una vez más el pobre diseño e implementación de las políticas públicas de esta cuarta transformación.