Monterrey vs. Santiago de Chile

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Por un lado, tenemos a diez activistas exhortando al Congreso de Nuevo León a acelerar la Ley de Movilidad y por otro lado tenemos a más de un millón de personas protestando en las calles de Santiago de Chile tras el anuncio del incremento en las tarifas del Metro. ¿Cuál de los dos eventos es más preocupante? 

Yo estaría más preocupado por el pequeño grupo que por la manifestación masiva.

Los dos responden a una serie de acontecimientos que, con el tiempo, han tomado características de crisis. Son la manifestación de solicitudes sociales de cambiar lo que ya no funciona y marca un deterioro en la economía de más de la mitad de la población. 

Un millón de personas protestando parece de cuidado. Yo pondría atención en lo que simboliza un pequeño grupo de personas exhortando a diputados locales. 

Además, no veo una sola crisis, veo cuatro y lo veo así: 

Crisis de movilidad: La sencilla de ver. Se vive a diario un transporte caro, ineficiente, incómodo y que todo apunta a que será aun más caro y sin expectativas claras de mejora. La lucha entre el gobierno y los intereses de transportistas parecen no tener fin ni arreglo justo para los usuarios. Sumemos el uso desmedido del auto privado como problema que no se enfrenta de manera adecuada y el desarrollo urbano que sigue expandiendo la mancha urbana sin planeación de transporte. Hoy tenemos el nada honroso primer lugar en contaminación en el país, de seguir así lograremos el mismo puesto a nivel Latinoamérica. 

Crisis política: La que no creemos nuestra. La lucha de poder entre bancadas legislativas, gobierno del estado, municipios y partidos ha llegado al nivel en que ponerse de acuerdo por el bien común es el último punto en la agenda. Y si a esto sumamos que empieza la carrera política al 2021, las cosas se ponen peor. Los ojos están puestos en el futuro sin solucionar el presente. Parece un buen momento para que los ciudadanos nos involucremos más en la política y las decisiones que tomamos en una elección; nosotros somos quienes votamos por quienes nos representan, por cierto ¿Recuerdan al diputado local de su distrito? ¿El trabajo que ha realizado?

Crisis social: La que nos negamos a ver. La ciudad se encuentra polarizada, los problemas de unos no significan gran cosa para otros y los más afectados son los que menos recursos tienen. Los problemas de los usuarios de transporte público son de poco interés para los que se mueven en auto, para ellos la preocupación está en las condiciones de las calles y sus baches. Mientras los que más tienen se preocupan por mejorar el medio ambiente haciendo carpool sin bajarse de sus autos privados, los que no contaminan, porque caminan y usan el trasporte público, tienen que gastar más en transporte y caminar por banquetas en pésimo estado.  Complicado entender lo que es realmente el bien común. 

Crisis sistémica: La difícil de entender. No se están viendo los verdaderos problemas ni soluciones de fondo.  Se da más importancia a soluciones reactivas de problemas inmediatos que seguir procesos para lograr objetivos de largo plazo, que dudo se tengan. Se aplican las mismas soluciones que nos han llevado a la situación actual. Subir tarifas de transporte, más carriles para autos, concesionar el río para una autopista privada, salir en la foto inaugurando obras que pronto serán olvidadas, son solo algunos ejemplos.  

Por todo lo anterior es que veo una crisis silenciosa en la ciudad que preocupa más que una estruendosa. 

Hay que abrir bien los ojos y pensar que quizás la crisis chilena, con cientos de miles de manifestantes en las calles, empezó con 10 activistas haciendo un exhorto al gobierno y en su momento no se les dio importancia.

¡Ah para fiestecitas! Comitiva de EPN consumió 746 botellas de alcohol en el avión Presidencial

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Durante el sexenio el ex presidente Enrique Peña Nieto, se consumieron 746 botellas de alcohol en el avión Presidencial, así lo reporta el periódico El Universal.

Durante el periodo del 2012 a 2015, se consumieron 522 litros de alcohol como vino tinto, whisky, tequila y coñac con un gasto total de 271 mil 14 pesos.

En el primer viaje de la comitiva del expresidente priista se consumieron bebidas abordo del Boeing 157-225 Presidente Juárez TP-01 el 6 de diciembre de 2012, en la primera gira oficial.

El viaje se realizó a la ciudad de Monterrey, y los acompañantes del presidente pidieron once botellas de vino a pesar de que el viaje tenía una duración de máximo una hora y media. La dinámica se hizo costumbre durante los siguientes años.

En un viaje en territorio nacional de la Ciudad de México a Acapulco, Guerrero, mismo que tiene una duración de menos de media hora, se consumieron a bordo de la aeronave presidencial, 35 botellas con un costo total de 9 mil 730 pesos.

En los viajes internacionales es cuando más se consumieron bebidas alcohólicas, por ejemplo en un viaje a Santiago Chile, donde el expresidente participaría en la primera Cumbre de Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), los funcionarios llegaron a destapar 78 botellas con un costo total de 27 mil 936 pesos.

Y es que Peña Nieto y su comitiva no tomaban cualquier cosas, entre las marcas predilectas de botellas están en vino tino: Monte Xanic Cabernet, Sauvignon y Merlot, en la cual se consumieron 62 botellas de 750 mililitros, con un costo de 21 mil 960 pesos.

La segunda bebida más consumida fue el whisky Chivas Regal 12 años, de las cuales se compraron 20 botellas de 750 mililitros que representó un gasto de 10 mil 101 pesos.

El tequila Maestro Tequilero Reposado se encuentra en tercer lugar de preferencia para Peña Nieto. De 2012 a 2015 se compraron 20 botellas de 750 mililitros y se pagó por ellas 7 mil 360 pesos.

En viajes internacionales se llegaron a consumir 598 botellas de 32 marcas distintas, Entre ellas se cuentan 81 botellas de whisky Chivas Regal 12 años con un valor de 41 mil 658 pesos. También están botellas de coñac Hennessy VSOP de 70 mililitros, con un valor de 37 mil 476 pesos, equivalente a 48 botellas, así como el vino tinto Casa Madero Merlot con 102 botellas, por las cuales se erogaron 26 mil 953 pesos, y 49 botellas de tequila El Milagro Añejo de 750 mililitros, cuyo precio fue de 15 mil 65 pesos.