Se busca oposición

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Con la derrota del 1 de julio a cuestas, PRI y PAN entraron en un coma inducido del que no han despertado.

Se cumplen 2 meses de la elección presidencial y la victoria aplastante de López Obrador. Mientras los reflectores están completamente en las acciones y decisiones que tanto el Presidente Electo como su futuro gabinete están realizando, los otrora grandes partidos en México siguen en la incredulidad y no han comenzado su renovación. 

El PRI dañado gravemente ha optado por regresarle el control a Carlos Salinas de Gortari en la figura de Claudia Ruiz Massieu. La nueva presidenta del PRI no ha perdido tiempo y en un ejercicio de autocrítica retórica insta a sus militantes a que participen en el diagnóstico de la derrota. Incluso ha dedicado ciertas líneas a atacar a los que llevaron a la debacle del partido, pero sin ponerles nombre y apellido. 

Por otro lado, la designación de Miguel Ángel Osorio Chong y de René Juárez como coordinadores, sí muestra que el PRI ya no estará a disposición de Peña Nieto y el círculo Videgaray, pero tampoco significan el cambio profundo que ese partido verdaderamente necesita. Porque pensar que el problema está en las siglas y no en sus dirigentes, es el error en el que está cayendo el priismo para cambiar sin cambiar. 

Pero el caso más grave no sucede en el PRI. Los panistas, quienes serán la segunda fuerza en el Congreso de la Unión además de tener gubernaturas importantes, se mantienen fisurados, divididos, sin un proceso de cicatrización que impida a sus cuadros abandonar el partido. 

La autodesignación de Damián Zepeda como Coordinador en el Senado, aunada a la de Juan Carlos Romero Hicks con los Diputados Federales, fue la gota que derramó el vaso y desató enérgicas críticas de los panistas, por la inconsciencia y desfachatez con la que el Anayismo, principal culpable de la derrota, ha decidido apropiarse de todos los puestos clave haciendo a un lado a los demás grupos. 

El PAN no tiene un futuro alentador, ya que a la salida de cuadros como Margarita Zavala, Francisco Búrquez, Ernesto Cordero, se le estarán acompañando otros más en el futuro cercano, ya sea para pasar al retiro o para ser parte de otras fuerzas políticas e incluso fundar su propio partido. 

Tal parece que tanto el PRI como el PAN no entienden que no entienden, ya que sus acciones más que mostrar un sentido de responsabilidad y renovación, demuestran a unas cúpulas aferradas al poder y a los privilegios. En definitiva, se busca oposición.

Renuncia René Juárez a la Dirigencia del PRI; Llega Ruiz Massieu en su lugar

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Esta tarde, René Juárez Cisneros, anunció su renuncia como presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), nombrando en su lugar a la ex canciller y Secretaria General del CEN del PRI, Claudia Ruiz Massieu.

En su discurso de salida, Juaréz llamo a una profunda reflexión tras la derrota electoral y exhortó a escuchar a la militancia.

“Perdimos la gran oportunidad en el 2012, ¿nos cambiaron porque no cambiamos? ¿cuál es el cambio que requiere el PRI? En mi opinión, el cambio debe ser del campo de la derrota”, aseveró el ex gobernador de Guerrero.

Además, aseguró que ahora se le debe hablar a la militancia del partido.

“Tenemos que responder escuchando a la militancia, ellos son a quienes les toca hoy hablar, no debemos olvidar que siempre ha sido más grande y mejor la militancia que la dirigencia”.

Por último agradeció a los que han reconocido su labor en el partido.

“En primer lugar quiero expresar un amplio reconocimiento a quienes en estos casi dos meses y días me permitieron el privilegio de trabajar juntos. Quiero un PRI donde sus dirigentes sean elegidos desde la base, quiero un PRI que entendí e interprete la nueva realidad social”, dijo el ahora ex dirigente del tricolor.

Juárez informó que su nueva responsabilidad sería en la coordinación parlamentaria del tricolor en la Cámara de Diputados.

#ContraPortada: “Los Asesinos del PRI”

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El 1 de Julio del 2018 será una fecha de pesadilla para todos los que conforman el Partido Revolucionario Institucional, el capítulo más negro en la historia de este instituto político se consumó con la rotunda derrota de su candidato a la presidencia José Antonio Meade y la llegada de Andrés Manuel López Obrador a su cita con el destino.

Los priistas perdieron en todos lados, incluso en Atlacomulco, su bastión más grande del país y cuna del presidente Enrique Peña Nieto. Lo perdieron todo, en el Congreso Federal se convirtieron en tercera fuerza, solo ganaron 15 de 300 distritos.

¿Y en el Senado? Solo ganaron 1 escaño por mayoría, leíste bien, solo un escaño para el PRI que ganó en Yucatán.

Se acabaron 80 años de priismo en Chilpancingo, tierra del dirigente nacional René Juárez. En Hidalgo la casa de Osorio Chong. A eso hay que sumarle las derrotas en Monterrey, Matamoros, Saltillo, Ciudad Victoria y Mazatlán. El PRI fue ultimado a miles de balazos en las urnas.

Es incontable, una derrota que pisa la osadía. El castigo a un gobierno que no pudo -o no quiso- entender a millones de mexicanos que vivieron un verdadero viacrucis en su último sexenio.

Los asesinos son visibles en el día como en la noche, tienen nombre y apellido. 10 gobernadores cínicos y despiadados: dos Duarte, Borge, dos Moreira, Medina y Yarrington para arrancar la lista.

El sexenio de mayor sangre en la historia de México, 90 homicidios en promedio al día, maldita sea, 90 hermanos asesinados al día. Un presidente que gobernó junto a la corrupción, convivió con ella y tuvo un romance extenso durante el sexenio: Casa Blanca y Odebrecht son los clavos principales de la tumba.

El coraje de los mexicanos reflejado en la desaparición de 43 de los nuestros, cuatro años y ni una sola respuesta.

El PRI ha sido herido de muerte, la factura que cobra la democracia no tiene retorno ni evasivas. El PRI está en la lona y han sido los mexicanos los que, a conciencia, le han propinado un severo coma. 

El dinosaurio se levanta, se reinventa y recobra síntomas de vida. Pero por un tiempo, ese dinosaurio no es bienvenido, no en un México que ya no aguanta un soplo más de silencios prolongados y de eternas preguntas sin la mínima intención de encontrar respuestas.

PRI: la supervivencia

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Cuando despertó, el dinosaurio seguía ahí, pero moribundo.

La renuncia de Enrique Ochoa y la asunción de René Juárez en la Presidencia Nacional del PRI, no se debe interpretar como un relanzamiento de la campaña de Meade para ganar la presidencia de la república. Más bien, responde a la necesidad del Revolucionario Institucional de sobrevivir al huracán del primero de julio.

No, el PRI no va a desaparecer por más que haya una mayoría que lo festejaría. Al menos no desaparecerá por ahora, pero tiene frente a sí el peor escenario en su historia. Una caída más fuerte que la derrota por primera vez en el año 2000 y aún peor que la debacle provocada por Roberto Madrazo en 2006.

Según un análisis de Consulta Mitofsky, el PRI aspiraría en el mejor de sus escenarios a tener 72 Diputados Federales y 10 senadurías (sin contar plurinominales). En el 2006, año de su peor votación en la historia, llegaron a ambas cámaras con 106 Diputaciones y 33 senadurías. 

Esos escenarios rojos son los que está viendo el PRI con preocupación. La elección presidencial ya no debe ser tema en su agenda. Lo que les toca es sobrevivir al huracán, porque llegar al siguiente gobierno con una representación tan baja (sin contar que este año perderán al menos 8 de las 9 gubernaturas en disputa), pondrán al otrora partido hegemónico en una situación de extinción. 

El dinosaurio ha sabido reinventarse. Lo hicieron en 2012 para ganar de nuevo la presidencia de la república. Pero los tiempos son diferentes. Ante el desprestigio de la marca y el eventual emergimiento de un partido como Morena, parece que no habrá espacio en el grupo de los grandes partidos en el próximo sexenio. 

Al PRI le quedan poco menos de 8 semanas para reencontrarse con sus bases, volver a enamorar a sus priistas, cerrar filas, curar heridas y ponerse el salvavidas, esperando que el Titanic se les hunda pero que todavía queden cimientos para volver a levantarlo. 

“Yo decidí relevo de Enrique Ochoa”, asegura Meade en Morelia

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José Antonio Meade indicó que él fue quien decidió el cambio de Enrique Ochoa Reza en la presidencia del PRI, y aseguró que significa un ajuste a la campaña presidencial.

El objetivo de este cambio, según confirmó, es armonizar la estrategia, el discurso y el equipo de trabajo.

Meade expuso que Aurelio Nuño se quedará en la coordinación de la campaña, pero destacó que en breve anunciará un conjunto de cambios en el equipo.

Desde Morelia, Michoacán, en declaraciones a la prensa, expuso que los ajustes se realizaron para trabajar en equipo, armonía y con la misma identidad en los dos tercios de campaña que aún faltan antes del primero de julio.

“(El cambio de Ochoa) Sin duda revitaliza la campaña; sin duda, nos permite pertrecharnos mejor para la contienda; sin duda, habrá de implicar un proceso de armonización, de discurso y de visión.

– ¿La decisión de quién fue?, se le preguntó.

– “Mía”, respondió.

El abanderado afirmó frente a medios que aún faltan días largos e importantes en lo que resta de campaña, pero subrayó que son definitorios.

Asimismo, indicó que se volcarán, con todo el esfuerzo para ganar la contienda.

Aurelio se quedará en la coordinación, pero se harán ajustes al interior del equipo, también de la campaña, para lograr estos elementos que necesitamos, de ajuste y de modificación de estrategia de comunicación , para con éxito, ganar la elección en julio“.

Además, precisó que también se queda en el equipo de campaña el ex Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila.

Aurelio y yo habremos de anunciar cambios a la brevedad”, destacó.

En su mensaje, recordó que la mayor parte de las contiendas para Presidente Municipal empezará durante la segunda quincena del mes de mayo, por lo que (para esa fecha) en esperan estar listos para hablar a una sola voz en la coalición.

“Para que tengamos un buen espacio de armonía, de identidad, de claridad de qué es lo que implica hoy participar en una coalición y cuál es la agenda que va a construir el priismo para presentar, en consonancia con la campaña, al electorado de aquí al primero de julio”, explicó.

El ex Secretario de Hacienda y Crédito Público reiteró lo que dijo el propio Ochoa en su mensaje de despedida: se cierra un ciclo.

“Se cerró un ciclo, un ciclo exitoso del presidente Ochoa Reza, un ciclo que implicó un triunfo importante en el Estado de México, en el estado de Coahuila, en la consolidación de un proceso”.

Sobre el nuevo dirigente, Meade agregó que René Juárez y él se conocen hace muchos años y han trabajado juntos en muchos temas.