#ElNidoDelGavilán: “Vamos a la plaza (comercial)”

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En días pasados, Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, comentó la necesidad de abrir espacios públicos en la ciudad dado que las plazas comerciales habían ocupado el rol de facilitador de interacción social y convivencia.

En Monterrey, los espacios públicos están abiertamente privatizados o semiprivatizados como el Parque Fundidora. En la anterior columna, resaltaba la importancia de crear nuevos parques públicos en toda la ciudad.

Así ahora, en esta entrega, hay que subrayar la falta de espacios públicos para la interacción social, desafortunadamente están arraigadas las prácticas de segregación social. Las colonias privadas, que fueron hechas para “contrarrestar” la inseguridad, pero que se han vuelto fortalezas donde los vecinos rara vez conviven entre sí.

Un ejemplo claro de la privatización del espacio público a gran escala es la zona de La Fe, esta zona limítrofe entre San Nicolás, Apodaca y Guadalupe.

La zona está inundada por plazas y centros comerciales, específicamente con 4 de gran tamaño, Paseo La Fe, Plaza La Fe, Citadel y Sendero La Fe. En pocas palabras, los habitantes de la zona tienen pocos espacios comunitarios y sí, espacios que ni siquiera están dirigidos a ellos, pues son para atraer gente de otros lados y los que van/vienen del aeropuerto y la zona industrial de Apodaca y Pesquería.

Esta situación se presenta en otras zonas de la ciudad como el sur. La solución al problema es regular las plazas comerciales donde se les obligue a ofrecer espacios verdes y de recreación, integrarlas a accesos de transporte público y participación activa del estado como oficinas de información, servicios automatizados de trámites y pagos, entre otras. Las enormes planchas de estacionamiento ciertamente abonan poco o nada, más que a enriquecer a algunos.

Las plazas no pueden hacer lo que se les venga en gana, ni tampoco podemos apostar a que el ciudadano tenga que pagar por su pedazo de espacio público.

Monterrey, la tierra del capitalismo salvaje y desbocado, tiene que mirar al siglo XXI con otra cara, es lo mejor para todas y todos sin importar clases sociales.

Lo dicho, dicho está.