Mujica y Morales se reúnen en México

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José Mujica, el ex-presidente de Uruguay, se ha reunido en la Ciudad de México con el ex-mandatario de Bolivia, Evo Morales, quien actualmente se encuentra exiliado de su país desde este noviembre. Morales incluso publicó una imagen de los dos sentados en un sofá este lunes a través de la red social Twitter. En la imagen se puede observar a Mujica tomando mate y a Morales con una bebida en una taza.

“Recibí la visita del hermano Pepe Mujica, expresidente de Uruguay y luchador social incansable por la dignidad de nuestros pueblos. Agradezco su solidaridad con nuestra querida Bolivia en estos momentos”, expresó Morales en su cuenta.

Se informa que el uruguayo Mujica realizó esta visita a la Ciudad de México con la intención de participar en eventos varios, uno de ellos siendo la celebración del primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, llevado a cabo este domingo en el Zócalo.

(Con información de Aristegui Noticias)

Venezuela y su rentabilidad electoral

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Hace no muchos años Venezuela era un país próspero, que mostraba resultados interesantes en cuanto al crecimiento económico, reduciendo la pobreza, acabando con el analfabetismo, creando universidades, ampliando los programas de vivienda y salud e invirtiendo como nunca antes en tecnología. Vaya, que a pesar de las críticas, se convirtió en un modelo que otros países sudamericanos esperaban emular, con sus propias particularidades.

Sin embargo, dos sucesos fueron determinantes para que todo eso cambiara, uno con impacto político, otro con impacto económico. En el primer caso, la muerte del presidente Hugo Chávez, permitió que la oposición resurgiera con dientes afilados frente a un liderazgo en principio débil de Nicolás Maduro. En el segundo caso, la caída del precio del petróleo entre 2013 y 2014, supuso una enorme pérdida de ingresos para sostener el modelo, ello, aunado a lo poco atractivo de invertir en el país era la receta para el caos social que ya estaba en marcha. 

Ahora, los medios nos presentan casi a diario situaciones extremas donde la realidad supera a la ficción. Enfrentamientos continuos entre ciudadanos y policías, enormes filas para conseguir alimento, mercados vacíos, precios estratosféricos, represión, desnutrición, y un largo etcétera.

Se ha convertido en el ejemplo del “desastre” y es utilizado en hispanoamérica durante los procesos electorales (o incluso propaganda perpetua) como un argumento fuerte contra todo movimiento o partido de izquierda que pretenda llegar al poder, aún que este no se acerque en lo económico o ideológico al proyecto de Chávez, ni al contexto ni características de Venezuela. 

Ejemplos sobran, en México, al candidato presidencial Andres Manuel López Obrador, vienen adjudicándole una amistad nunca comprobada con Hugo Chávez desde su primera candidatura en 2006, advirtiendo del peligro que representa el proyecto del tabasqueño. 

En el actual proceso electoral de Colombia también acusan frecuentemente a Gustavo Petro del Movimiento Progresistas y Sergio Fajardo, independiente, de tener cercanía con el régimen de Nicolás Maduro. En Ecuador, al actual presidente Lenin Moreno, de Alianza País, lo acusaban de chavista bolivariano. Lo mismo a Pepe Mujica y Tabaré Vásquez, ambos mandatarios uruguayos, aunque los doce años del Frente Amplio han demostrado resultados positivos de una izquierda diferente a la venezolana. También en España, al partido Podemos, encabezado por Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, lo han tratado de ligar constantemente al país sudamericano para desacreditarlo.

En Chile, me tocó vivir las elecciones presidenciales de diciembre del año pasado y el famoso ‘Chilezuela’ fue una losa muy pesada para el candidato oficial Alejandro Guillier de la Nueva Mayoría, lo que llevó a Sebastián Piñera a ganar la presidencia por segunda ocasión. 

Así pues, en una especie de soft power invertido, mientras Venezuela no se reponga de la crisis en la que se ha sumergido, su trágico ejemplo seguirá teniendo impacto internacional, utilizándose como advertencia del apocalipsis y evitando que las opciones de izquierda o centroizquierda lleguen al poder.