Piso parejo o detenemos todo

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La ley siempre debe estar a la par del comportamiento de la sociedad, cuando esto falla existe el caos. La falta de regulación en la ley de transporte en Nuevo León ha traído problemas de interés público. Por un lado, vemos la carencia de aceptación con el shock generacional y cultural por la llegada de la tecnología a modificar la forma de brindar un servicio de transporte de parte de los ejecutantes. Y por el otro, la necesidad de innovar y mejorar las deficiencias de estos servicios para brindar mayor seguridad a los usuarios. 

Antes de la llegada de Uber, DiDi, Cabify u otro servicio similar, se vivía bajo un “monopolio” de transportación. Los taxis fijaban las tarifas, no se sabía con certeza quién sería el conductor y la seguridad que tenían los clientes no era siempre la óptima, ya que los ponía en una situación de vulnerabilidad. Después, con el inicio de estos servicios digitales, las personas que los usaban tenían la confianza y seguridad de quién era su conductor, la ruta exacta que se tomaba para llegar al destino y la tarifa que se pagaría. Viendo desde un punto de vista progresista todo esto suena como la solución de los problemas de transporte, pero las cosas no son tan simples. 

Esta semana, los taxistas se manifestaron ante el Congreso exigiendo piso parejo para todos los conductores, tanto de medios digitales como los convencionales. Ahora bien, es importante definir lo que para ellos es piso parejo. Si esta famosa frase significa que independientemente de la plataforma cada conductor cumpla con requisitos tales como exámenes toxicológicos, licencia de chofer, pago de cuotas requeridas y contar con los registros y permisos necesarios, entonces sí, es más que necesario que el Congreso regule de forma igualitaria a todos los que brindan estos servicios. “Con respecto a la publicación en el Periódico Oficial del Estado sobre las reglas de operación o normas generales estatales de carácter técnico para las Empresas de Redes de Transporte, promovidas por el Gobierno del Estado de Nuevo León, a través de la Agencia Estatal de Transporte que encabeza Noé Chávez Montemayor, la compañía de tecnología se muestra a favor de su cumplimiento”, indicó Uber. Pero piso parejo no significa, bajo ninguna circunstancia, que estas plataformas digitales no puedan laborar y se le dé preferencia únicamente a los taxistas. El giro que se le ha dado a sus reclamaciones va más allá que solo exigir que cuenten con estas regulaciones. “Vamos a cerrar aeropuertos, quemar coches… los quieren pues se los vamos a quemar aquí en el Congreso”, amenazaba el dirigente de las manifestaciones frente el Congreso esta semana por considerar estos nuevos servicios una competencia desleal. 

El mundo se encuentra en un constante cambio y movimiento. Es imposible negarse a estos cambios y transformaciones que sufren tanto los empleos como los servicios que se reciben. Los medios de transporte no son la excepción aquí. Sí, la regulación de estos medios es de suma importancia para que exista una competencia justa, pero el innovar y hacer uso de la tecnología para mejorar un servicio, no se le puede considerar nunca una competencia desleal. Por el contrario el acaparar e impedir la entrada de nuevas plataformas por el uso de la fuerza, sí es para mí la definición de competencia desleal. El Estado tiene una tarea muy importante aquí, ya que deben mostrar que no se doblegarán ante amenazas fundadas en terror, si no que harán lo que jurídicamente es correcto, para que tanto plataformas actuales como las tradicionales puedan laborar y, de ese modo, los usuarios puedan elegir la opción que más les convenga.