¿Cómo se atreven?: Greta Thunberg

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Mucho se ha comentado esta semana sobre la intervención de Greta Thunberg en la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas. Justo después de su discurso, las críticas se acentuaron y los elogios se vieron diluidos entre tanto cuestionamiento. ¿A qué se debe este cambio?

La activista Greta Thunberg cuenta con una serie de premios y reconocimientos de entre los cuales figura incluso un doctorado honoris causa. Thunberg, que comenzó sus protestas en favor de la acción contra el cambio climático hace un año frente a su escuela, se volvió todavía más famosa al aceptar la invitación de las Naciones Unidas para participar en la Cumbre de 2019, realizando un viaje transatlántico en velero y que tardó dos semanas. 

A su llegada en EEUU fue recibida con mucho cariño y ha atendido a los medios de comunicación en múltiples ocasiones e incluso fue a un talkshow al más puro estilo de las celebridades. En sus intervenciones siempre anteponía la causa y agradecía a todos los participantes. En la protesta global del pasado viernes 20 de septiembre, Thunberg se planteó no hablar en público y trató de pasar desapercibida, lo que obviamente resultó imposible. 

Si hasta ahora había sabido mantener su imagen distanciada de las críticas, ¿por qué pareciera ser como si hubiera más gente que cuestiona su legitimidad como activista? Por un descuido en su comunicación y una negligencia de los medios.

Al inicio de su discurso, alude a situaciones netamente personales que contrasta con todo lo que venía haciendo. Y peor aún: tuvo la mala fortuna de que este fuera el clip que los medios decidieron hacer viral. “No debería estar aquí. Debería estar en la escuela al otro lado del océano […] (los políticos) se robaron mis sueños y mi niñez con sus palabras vacías”.

Mi generación (millennials) y los centennials creemos en el activismo. Creemos en las causas justas y en que nuestras acciones tienen un impacto multiplicador, lo cual es muy positivo, por supuesto, pero también nos gusta la gratificación y el reconocimiento.

Algunos de los movimientos sociales y revoluciones más importantes del siglo XX tuvieron a un único líder a la cabeza: Gandhi, Martin Luther King, Fidel Castro. Desde la imagen del líder se desprendía todo el movimiento. Al líder no se le cuestionaba nada, se le mitificaba y sólo se le seguía. Todo esto suena muy “viejo” y la modernidad y el siglo XXI no son así. ¿Quién es la líder del movimiento #MeToo? ¿Quién lidera la defensa de los derechos de la comunidad LGBT? ¿Y qué hay de los derechos de los animales y el veganismo? Todo colectivos, todo grupos; ninguno con liderazgos unipersonales.

Quienes (muy pobremente, cabe recalcar) critican a Thunberg, lo hacen aludiendo a que tiene privilegios por ser una chica blanca, originaria de un país desarrollado e hija de artistas bohemios. Intentan minimizar sus logros mostrando una imagen de ella en un tren comiendo alimentos empacados en plástico o llamándola “un producto del ecocapitalismo y las corporaciones” que “amenaza la diversidad e invisibiliza las acciones de los verdaderos activistas”.

¿Y si nos olvidamos de lo personal y regresamos a lo verdaderamente importante? La lucha contra el cambio climático es un tema que gracias a ella se instalando en las agendas de los partidos políticos a nivel mundial. Qué más da si es sueca, japonesa o mexicana. Qué más da si tiene 16, 30 o 50 años. Yo prefiero verla como alguien que inspira a millones, que mueve la consciencia del mundo y que demuestra que el activismo transversal.

“La gente está sufriendo. La gente está muriendo. Ecosistemas completos están colapsando. Estamos al comienzo de una extinción masiva y de lo único que pueden hablar es del dinero y cuentos de hadas de eterno crecimiento económico. ¡Cómo se atreven!”. Esto es lo que hay que escuchar.

Atisbos de justicia laboral

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En la mesa política, hay siempre una gran cantidad de platos calientes. En los últimos días, éstos han tenido que ver con el #MeToo, con las amenazas de Donald Trump de cerrar la frontera, con las (lamentables) ternas de la CRE y, con la reforma educativa, entre otros. Así, con la diversidad y multitud de temas que se presentan en la mesa, me parece pertinente traer al frente un tema que, si acaso, ha pasado como un ligero entremés, a pesar de la vital relevancia que representa. 

El pasado primero de abril, en el marco conmemorativo del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, arrancó el Programa Piloto para incorporar a las Trabajadoras del Hogar al Régimen Obligatorio del Seguro Social. Este programa, derivado de una sentencia de la SCJN que determina la incorporación obligatoria de las trabajadoras domésticas al régimen de seguridad social, tendrá una duración de 18 meses y se concentrará en nueve estados de la república, mismos que concentran el 59% del trabajo doméstico, entre los que se encuentran: el Estado de México, la Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco. 

El arranque del programa viene a constituirse, sin duda, como un logro significativo de la actual administración. Su creación, no solo tiene relevancia legal, sino también simbólica, puesto que viene a abrir el camino para resarcir el daño que por años se ha infligido en uno de los sectores más discriminados de la sociedad. Los datos lo ponen de manifiesto, más de un tercio de las trabajadoras domésticas recibe menos de un salario mínimo por el trabajo laborado, y solo una de cada diez cuentan con algún tipo de prestación, aunque, en una sociedad que no concibe su labor como un empleo o un trabajo “real”, la cifra posiblemente no sorprenda. 

De este modo, el siguiente gran obstáculo que enfrentará este programa, será la transición cultural hacia la construcción de un colectivo imaginario en el que las trabajadoras domésticas sean reconocidas como tal, es decir, como trabajadoras, y se disocie su concepción discriminatoria de “sirvienta”. Esta concepción actual, más allá de presentarse como una fuente de humillación verbal y de perpetuación de ciudadanos de segunda categoría, en la práctica, es realmente consistente con un esquema de servidumbre, entendido éste como un esquema en el que existe un amo y un siervo. 

La perpetuación de este esquema de servidumbre ha sido posible no solo por el componente clasista y machista de nuestra sociedad – partiendo de la noción de que las labores del hogar son una obligación de las mujeres, mismas a quienes históricamente se ha remunerado en mucho menor medida que los hombres – sino por el marco jurídico que rige a este sector, y la falta de acción gubernamental. Combinados estos dos factores, hemos tenido un marco jurídico que permite que las trabajadoras laboren por hasta 12 horas diarias, y sin la existencia de un salario mínimo definido. A este respecto, destaca que la obligatoriedad de fijar dicho salario se estableció en la Ley Federal del Trabajo desde 1977, hoy, cuarenta años después todavía no existe. Afortunadamente, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos ha decidido emprender su parte, y llevará a cabo el primer foro consultivo para fijar dicho salario, el próximo 25 de abril.  

A pesar de que el camino por recorrer es largo (legal y socialmente), el emprendimiento del programa piloto se presenta como una oportunidad de brindarle a este sector de la población la justicia laboral que por décadas se les ha negado, de dignificar su labor, y de contribuir a la reducción de la desigualdad. De este modo, en un país que se ha caracterizado por la inactividad y la indiferencia gubernamental, no permitamos que la falta del cambio recaiga ahora en la sociedad, y en nuestros erróneos y discriminatorios constructos sociales. 

*Link al sitio donde se describen los pasos para inscribir a las trabajadoras domésticas al régimen de seguridad social: http://www.imss.gob.mx/personas-trabajadoras-hogar

Inmujeres condena agresiones sexuales denunciadas en #MeToo

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El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) por fin se manifestó respecto a las denuncias en contra de agresiones de índole sexual que han cobrado relevancia en los últimos días en redes sociales a través del hashtag #MeToo.

Luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador hiciera al Instituto un llamado para que atendiera las denuncias, este emitió un comunicado en el que condenó el acoso, hostigamiento y violencia sexual en contra de las mujeres, denunciado a través del movimiento #MeToo.

No obstante, hizo un exhorto a respetar la presunción de inocencia y el debido proceso de las personas involucradas.

El organismo pidió a las víctimas denunciar el acoso y la violencia sexual ante las autoridades para que todos los casos sean investigados y sancionados.

E incluso, puso a disposición de las instancias públicas y privadas, el Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción del Hostigamiento y Acoso Sexual, “como referente para que se adapte conforme a la normativa aplicable, y exista un mecanismo donde las mujeres agraviadas puedan contar con una herramienta administrativa y legal para poner fin a estas prácticas”.

En ese contexto, una de las ramificaciones del #MeToo, el movimiento #MeTooMusicosMexicanos, a través del cual se hicieron públicas denuncias de conductas sexuales inapropiadas de músicos en el país, llegó a su fin.

En la cuenta @metoomusicamx, publicó un texto de despedida y ofreció una disculpa a todos los allegados al músico Armando Vega Gil, quien este lunes se quitó la vida, tras ser denunciado por presuntamente acosar a una menor de 13 años de edad.

“Lamentamos profundamente el suicidio de Armando Vega Gil. Nuestra reacción inicial no fue la adecuada y, por ello, extendemos una disculpa honesta a todos sus allegados. Jamás incitamos a alguien a hacerse ningún daño ni a acabar con su vida, en lugar de afrontar los hechos ante las autoridades”, refiere el texto.

(Fuente: El Mañanero Diario)

Igualdad para todas

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Todos los días conocemos casos de violencia contra la mujer y pareciera que cada vez aumenta y se normaliza en nuestra sociedad, sin embargo, es este un problema que nos involucra a todos y que debemos de dejar de la hipocresía y simulación para actuar de forma contundente.

El que hoy en día en 2019 todavía sigamos discutiendo este tema, y en el que observamos claramente que el Estado mexicano y las instituciones no han sido capaces de garantizar la seguridad y bienestar de las mujeres, es verdaderamente desconcertante. Urge la implementación de políticas públicas en todos los niveles de gobierno para garantizar que las mujeres tengan acceso a las mismas oportunidades que los hombres, y más aún, que se les garantice su libre traslado y desarrollo con completa seguridad. 

Estos temas nos obligan a analizar las políticas públicas y acciones que se están implementando en nuestra comunidad las autoridades, podemos observar a un Instituto Estatal de las Mujeres que se queda muy corto a las demandas y necesidades que la ciudadanía requiere. Las mujeres de Nuevo León deben contar con un instituto que realmente atienda y resuelva sus problemáticas, cercano a la comunidad y que construya de la mano con la gente. Por otro lado, en el municipio de Guadalupe que cuenta con alerta de género y teniendo a una mujer como alcaldesa, se limitan a lanzar una aplicación para celular, que costó miles de pesos, llamada “Mujer Segura”, a la cual claramente no todos los ciudadanos tienen acceso a estas herramientas móviles, y lejos de realizar políticas públicas para evitar que se sigan suscitando actos de violencia contra la mujer, la reacción del gobierno municipal es lanzar esta aplicación.

Ante la mediocre reacción de las autoridades e instancias correspondientes de atender esta problemática, la ciudadanía organizada debemos cuestionar ampliamente las acciones que se están implementando por parte de las diferentes dependencias del Gobierno del Estado y los municipios para prevenir la violencia de género, porque es un hecho que existe personal, dependencias y programas que son pagados con el dinero de los ciudadanos y que claramente no está dando resultados de raíz. Debemos poner a las instituciones al servicio de la ciudadanía. 

Como sociedad debemos entender que este es un problema real y que nos afecta a todos, y en el momento en que exijamos a las autoridades que hagan su trabajo en este tema, pero también en el momento en que pongamos de nuestra parte para cambiar esta lamentable realidad cultural en nuestro país y estado, vamos a vivir en una mejor sociedad donde se garantice la igualdad de oportunidades a todas y todos.