Cuatro razones por las que no puede haber un gobierno de izquierdas en España

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España de encamina a una nueva vuelta electoral para el 10 de noviembre después de que los partidos políticos representados en el parlamento no se pudieron poner de acuerdo para formar gobierno. [1]. Después de que hace un año Podemos le entregara el gobierno a Pedro Sanchez a través de una moción de censura, la alianza de izquierdas que se había formado y que había logrado aumentar el salario mínimo y golpear electoralmente a la derecha, se derrumbó. Hoy en día, la política española se encuentra en un momento crucial que pone a prueba a sus actores politicos y que definirá en gran medida la opinion que españoles tienen de su política.
Si vemos el caso desde una perspectiva pragmática, podemos ver que Pedro Sánchez y el PSOE no quieren formar una coalición con Podemos por 4 razones: Primero, por presión de la CEOE, que es la agrupación de mega ricos que manejan las finanzas de España. Este grupo no quiere que entre Podemos al poder porque saben que impulsará políticas que disminuirán los privilegios que tanto han gozado. Hay que recordar dos cosas: que ya en el 2016 presionaron al PSOE para que no hiciera coalición con Podemos, lo que prácticamente quebró al partido por una temporada [ver: ; y que todos los partidos de España, menos Podemos, tienen deudas con bancos, lo que les resta independencia para gobernar para todos.
Segundo, porque Pedro Sánchez no quiere que Podemos y su líder, Pablo Iglesias, le quite protagonismo. Esta es una lógica de la mercadotecnia política: el gobierno tiene todos los micrófonos a su disposición para ganar apoyos; al compartir el gobierno, si una de las partes impulsa con mayor fuerza políticas más populares, eventualmente podrá desplazar a su compañero. Pasó en Italia con Matteo Salvini empezando como socio minoritario en la fórmula de gobierno y creciendo fuertemente por su carisma natural hasta opacar a su gris socio y primer ministro de Italia, Giuseppe Conte. Este gobierno terminó por quebrarse con Salvini habiendo aumentado su popularidad, algo que Pedro Sánchez no quiere para Podemos.  ​
Tercero, por egos personales. Esta, al igual que la anterior, es parte inherente de la política de masas y de espectáculo. Los políticos se conocen y se detestan. En vez de discutir para generar acuerdos y construir, se construyen egos y alianzas electorales, al mismo tiempo que se destruye la posibilidad de hacer política para todos: “¿Cómo voy a dejar que alguien que llegó hace tan poco se aproveche de lo que yo construí con alianzas estratégicas desde hace años?” ​
Y cuarto, porque Pedro sabe que si no pacta con Podemos y espera, en la próxima elección le irá mejor: el poder, especialmente el mediático, favorece al que lo ostenta, al dueño de los micrófonos, al que maneja el relato. Las encuestas de intención de voto vuelven a mostrar crecimiento para el PSOE y una caída para Podemos. Esto le dará una mejor posición para negociar y para dejar a los de Podemos o fuera del gobierno o con una posición insignificante dentro del mismo.
Al que no le va bien con todo esto es a los españoles, a los que se les engaña en campaña cuando se les promete una cosa y se hace otra; ni le va bien a la izquierda, la que se limita en sus propuestas y ensucia su imagen; ni tampoco le va bien a la política, a la que se le desvirtúa cuando se utilizan sus plataformas con mentalidad electoral (para vencer a los otros) en vez de con mentalidad política (para construir todos juntos), todo por anteponer el beneficio del partido al beneficio de la población. ​
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Notas: ​
1. En España, a diferencia de México, se tiene un sistema parlamentario donde los ciudadanos votan diputados para formar el parlamento y es éste el que, según acuerdos entre los partidos, escogen a uno de los líderes para formar gobierno. Esta forma de gobierno, muy común en países europeos, casi siempre deriva en gobiernos de coalición (donde ningún partido tiene mayoría absoluta y tiene que compartir gobierno con otros partidos), mientras que en España tradicionalmente no fue así por su sistema bipartidista. Ahora que el bipartidismo se ha roto y existen 4 partidos grandes, un quito entrando con fuerza y varios regionales con presencia mínima, los partidos se ven en la necesidad de negociar y compartir el poder, lo cual ha llevado a la parálisis política y a la repetición de las elecciones.

La renuncia de Giuseppe Conte: Esperada pero alarmante

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El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, anunció este martes su renuncia, porque Matteo Salvini, su socio de coalición por el partido Liga del Ministerio del Interior, decidió retirar su apoyo al presente gobierno populista italiano. 

A pesar de la distancia geopolítica es relevante analizar la crisis italiana recién estallada, pues es el resultado fallido de la coalición entre dos partidos con ideologías diferentes. 

Previo a las elecciones italianas, Giuseppe Conte no era exactamente un político, pero fue convocado como mediador entre el Movimiento 5 Estrellas (M5S) con ideología populista y la Liga caracterizada como nacional-populista. En las últimas elecciones, ningún partido tuvo los votos suficientes para formar su propio gobierno, la derecha era demasiada débil y M5S era fuerte pero no lo suficiente para gobernar por si solo, lo que resultó en una coalición centro-izquierdista con alrededor del 37% de apoyo. 

En el poder eran evidentes las diferencias entre ambos primer viceministros, Matteo Salvini (La Liga) y Di Maio (M5S), pues a pesar del esfuerzo de Conte como mediador, las propuestas y planes no coincidían. Por un lado, Salvini estaba profundamente arraigado en posiciones atlánticas y orientado al eje con la administración Trump en una perspectiva antieuropea y vinculado a la matriz soberana mundial. Por otro lado, el M5S se apoyaba en la concepción de dos pilares  internacionales: la EU y la alianza atlántica.

Durante el corto mandato del gobierno, la coalición nacionalista-populista se enfrentó a la UE, demonizó a los migrantes y apoyó políticas de Vladimir V. Putin. Lo cual trajo consigo acusaciones de aislamiento y debilitamiento al gobierno italiano, no obstante otros afirman que las medidas reorientaron drásticamente el lugar de Italia en Europa. 

Este mes, Salvini se pronunció en contra del M5S acusándolo de incompetente e hizo un intento por elecciones anticipadas, solicitando a los votantes italianos que le dieran el poder. Como respuesta, Conte acusó a Salvini de “oportunismo político” por retirar su apoyo al presente gobierno con la esperanza de tomar poder para sí mismo.

Tras las elecciones europeas era cuestión de tiempo la renuncia de Conte, pues las críticas hacia Salvini aumentaban. Italia vivía un ambiente híbrido sin una línea política clara lo cual era simplemente insostenible. Lo sucedido el martes es alarmante pues muestra hundida a una nación europea clave, que ya estaba cojeando por la fragilidad financiera y el caos político.

Fuentes: The New York Times, El Financiero, Giovani A Destra, Inside Over y agradecimiento especial a Leonardo Rivalenti.