La 4T Comunicación: Transformando la Información

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Ha pasado casi diez meses desde que escribí por última vez para esta gran plataforma que me abrió sus puertas. ¿Razones? Muchas y a la vez ninguna. Cambios de ciudad, cambios en la práctica profesional, cambios en la agenda política que indirectamente modificaron mi agenda laboral, entre otros que no vale la pena mencionar. 

¿Quién no ha sufrido algún cambio para bien o para mal desde que iniciamos la cuarta transformación? Es evidente que el mucho o poco trabajo del presidente Andrés Manuel y su gabinete de trabajo (el poco que le queda) ha repercutido en la vida de millones de personas y familias en todo el país. Becas para todos, recortes presupuestales, adjudicaciones de contratos y servicios, cargos políticos para los que aplauden y nombramiento de “fifí” para quienes se atreven si quiera a cuestionar.

Diez meses que sirvieron perfectamente para tratar de entender el nuevo rumbo de México. Diez meses que sirvieron perfectamente para desintoxicarme del embrollo político-social que vivimos todas las personas tras las elecciones de 2018. Diez meses que sirvieron perfectamente para comprender si mi percepción como empresario, docente, ciudadano, activista, padre, esposo y no sé que tantos roles más tengo en esta sociedad, era una negación a AMLO o de verdad tenía una percepción justificada en mi experiencia y conocimiento.

Hoy, diez meses después de dejar de escribir y silenciar de redes sociales todo aquello que pudiera parecer información basura para concentrarme única y exclusivamente en los hechos y no en suposiciones, acepto que escribí con el corazón muchas aseveraciones, pero que también mi juicio crítico basado en las formas de hacer campaña por parte del ahora presidente, me daban las bases hacer señalamientos… señalamientos muy personales.

Hace unos días, el grupo parlamentario del Partido del Trabajo a través del diputado Oscar González Yánez, anunció que tienen una propuesta para regular los medios de comunicación y así evitar que se conviertan en un instrumento “de la derecha” en virtud de las siguientes elecciones. 

Seamos sinceros ¿hoy en día hay alguien que compre la idea textual sobre los motivos que mencionó? La 4T ha sido evidente en su discurso y actuar en los pocos meses que lleva en el poder. Sus razones reales tendrán y no voy a suponer ni discutir sobre las verdaderas intenciones que tienen, pero tampoco voy a comprar lo que el diputado del PT expresó.

Si bien decidí guardar un tiempo para observar y reflexionar, estoy seguro que hoy más que nunca, hay que poner los ALTAVOZes para construir un México mejor. En pleno 2019 no podemos permitir que se regule la información, los hechos y acontecimientos que tengan un impacto directo en nuestro país. Eso ya lo vivimos durante muchas décadas. Ahora sabemos cuales son las consecuencias que tiene este tipo de prácticas en una sociedad tan necesitada de soluciones efímeras y que según los medios pagados, son de beneficio para todos los mexicanos. 

Hoy vuelvo a escribir con la firme de intención de invitar a mis lectores a reflexionar a través de la crítica constructiva… aunque a algunos no les guste y me llamen “fifí”.

#ElNidoDelGavilán: “Fifí: ser o no ser, parte 2”

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Hace un par de semanas abordaba el concepto de “fifí”, una de las palabras favoritas del presidente. Como resaltaba, en la lógica política de Andrés Manuel, ellos representan el -mal- y enemigos del pueblo -y de él., en específico al Periódico Reforma, actual némesis del Presidente.

En la columna pasada me concentré en los fifís de clase alta, la élite. Sin embargo, tras comentarios en este espacio, es importante señalar que los fifís también incluyen a las clases media aspiraciones, buena parte de la permanencia de las élites se fundamenta en que hacen creer que tienen un modo de vida deseable a los que no pertenecen a su entorno. Dicho así, se puede ser fifí sin ser rico, es parte de un aspiracionismo burgués.

También cuando Andrés Manuel habla de los explotadores del pueblo, inteligentemente ataca a los políticos por su nombre y no así a los empresarios. Ya alguna vez ha dicho que Marx se equivocó al no incluir a la corrupción como variable en sus análisis y es que da a entender que al parecer existen explotadores buenos, olvidando de tajo conceptos básicos de la izquierda.

Un ejemplo de esto es tener a uno de los hombres más ricos del país como Alfonso Romo en su oficina de Presidencia. Una persona que pudiera tener todos los agravantes para tener la etiqueta de fifí y de machuchón, nombre que da AMLO a los poderosos políticos y empresarios de la “Mafia del poder”.

Hace un par de días, la palabra regresó debido a la marcha del domingo pasado catalogada como “marcha fifí” por algunos sectores cercanos al Presidente y su partido dado que algunos líderes de Chalecos México y aliados están alineados a movimientos de derecha. No obstante, simplificar la marcha como una acción de “reaccionarios” es subestimar y minimizar el derecho a la manifestación pública. La marcha es señal de una oposición que quiere reconstruirse.

Por increíble que parezca, una paradoja del discurso andresmanuelista es que uno de los programas insignias de la 4T “Jóvenes Construyendo el Futuro” es una política abiertamente de derecha pues subsidia con mano de obra barata a los empleadores, lo cuales pueden ser abiertamente fifís.

La narrativa que en poco menos de 6 meses de gobierno que lleva AMLO se ha construido con los años y sin duda su persona está atada a ese personaje que ha construido para sí. 

A algunos molesta el que el Presidente ponga etiquetas y señale, sin duda es cuestionable, pero es bueno quitarse las máscaras de “independencia” y “ciudadano” y reconocer las posturas ideológicas.

Lo dicho, dicho está.

#ElNidoDelGavilán: “Fifí: ser o no ser”

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De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española el término “fifí” refiere a una “persona presumida y que se ocupa de seguir las modas“.

Este concepto del lopezobradorismo se ha vuelto cotidiano en cada una de las conferencias mañaneras del Presidente. De acuerdo al Google Trends, en noviembre tuvo su mayor repunte en búsquedas de Google.

Pero, ¿a qué se refiere? ¿Quiénes son estos de quienes tanto se refiere?

En la lógica política de Andrés Manuel, ellos representan el -mal- y enemigos del pueblo. Los fifís son ese grupo conservador de clase alta, abiertamente de derecha política y que -en sus palabras- aplaudieron el asesinato de Madero.

En la narrativa, este grupo controla los periódicos vinculados al PRI y al PAN, tiene una línea editorial de defender al neoliberalismo, son reacios opositores al progresismo y principalmente están vinculados a la oligarquía económica, religiosa y política. Ha puesto como ejemplo de miembros de este grupo a personajes como Lucas Alamán, a los conservadores que trajeron a Maximiliano, a los Polkos, a los Científicos de Porfirio Díaz y más recientemente a Carlos Salinas.

En una retórica de izquierda, son la burguesía que explota a los trabajadores y los explota para financiar sus guerras y negocios.

Los fifís en palabras -más millenials- serían los whitexicans de derecha que buscan perpetuar las desigualdades, el clasismo y las relaciones de poder en la sociedad actual.

Es importante resaltar que Andrés Manuel es cauto en algunos puntos de la narrativa debido a que selectivamente protege a empresarios vinculados a su persona y ataca a los fifís de manera abstracta para evitar decir nombres. También hay que subrayar que la élite no es homogénea y que no necesariamente están organizados en su totalidad por lo que el ataque es a veces disperso.

Algunos críticos llaman a esto una polarización del discurso y una manera de generar conflictos. Sin embargo, lo cierto es que la polarización es parte de la democracia y que las élites no les gusta ser tocadas en sus intereses.

A pesar de esto, el gobierno de AMLO en lo que lleva, rara vez ha tocado intereses de los -fifís-. Es más un combate ideológico en medios, una batalla de símbolos.

Finalmente, es triste ver a algunos clasemedieros adoptando el término de “yo soy fifí”, cuando claramente no les aplica, pero lo toman para solidificar su clasismo y desprecio a -los otros-. 

Es debatible si el Presidente tiene que seguir usando esos adjetivos, lo cierto es que su gobierno tiene que trabajar en reducir la brecha de desigualdad y pobreza en el país con o sin fifís.

Lo dicho, dicho está.

#ContraPortada: “La Pesadilla que AMLO está convirtiendo en Realidad”

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Debo iniciar esta columna con total sinceridad: voté por Andrés Manuel López Obrador. Las razones fueron muchas y, a pesar de todo lo que ha pasado, sigo guardando una ligera esperanza de que la 4 cuarta transformación llegue a nuestro país.

Siempre dije que lo que más miedo me causaba de López Obrador no era precisamente él, pues lo conocí en campaña y me pareció un hombre genuinamente interesado en pasar a la historia como un gran presidente, ayudando a su pueblo y viviendo el último tramo de su vida con la dignidad de hacer o al menos intentar hacer las cosas de una mejor manera que los anteriores [y vaya que eso es cosa sencilla]. Lo que más miedo me causaba y continúa son sus seguidores, que en ese afán de justicia [el grito donde muchos cabemos] han decidido destrozar a todo aquel que no piense como ellos y se atreva a retar al presidente o al menos a cuestionarlo.

Estamos viviendo en un país donde es el propio presidente, que debería estar encargado de la unidad y la pacificación nacional, el primer responsable de la división que parte en dos grandes grupos a México: eres chairo o eres fifí. Sí, bajo la etiqueta humorística del hombre y de la mujer “fifí” el presidente ha menoscabado a quienes piensan distinto a él, como si hacerlo fuera causa suficiente para ser el ‘villano de la película’.

De buenas intenciones está lleno el infierno, eso nos ha quedado claro en distintos momentos con AMLO como presidente. Pero hay cosas imperdonables, que bajo ninguna razón tienen cabida en un país como el nuestro.

Le permitimos que, bajo las siglas de su partido, llegaran personajes despreciables a los distintos poderes, personajes que pertenecen a “la mafia del poder”, sí a la misma que él tanto crédito político le ha sacado. 

Perdonamos también el cambio de sede del nuevo aeropuerto de la CDMX con las implicaciones económicas que trae consigo, el cierre del INADEM y con ello la falta de apoyo al sector emprendedor que, dicho sea de paso, son el brazo laboral más fuerte de este país.

El cierre de las estancias infantiles, el precio de la gasolina que jamás ha bajado, la lista de candidatos a la Comisión Reguladora de Energía carentes de toda capacidad y la intención inevitable de meter las manos en el poder judicial. Le hemos perdonado TODO.

Pero toda situación tiene su límite y el de nosotros está llegando a su fin, justo cuando de su boca salió la frase de amenaza: “Si ustedes se pasan, ya saben lo que sucede, ¿no?”, en clara amenaza a la libertad de expresión.

La pesadilla de la que nos platicaron de un hombre autoritario, miope y sordo se está convirtiendo en realidad. Hoy Andrés Manuel López Obrador está comportándose en el monstruo que muchos nos advirtieron pero que millones de mexicanos nos negamos a creer.

La pesadilla que AMLO está convirtiendo en realidad…