Niños en la frontera y…¿Peña Nieto?

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A todos nos queda claro que en esta ecuación EPN debería de estar incluido. Se está hablando de niños migrantes, de imágenes de crueldad en la frontera, de faltas y abusos en el discurso de Donald Trump. Naturalmente, se esperaría una respuesta por la figura presidencial mexicana. 

Y debo de precisar dos cuestiones. La primera: no todos los niños separados de sus familias son mexicanos. Muchos son hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, etc. La segunda: el presidencialismo mexicano quedó atrás y sabemos que el presidente ya no es la máxima autoridad en el país y hay muchísimos actores involucrados en el tema. 

Sin embargo, es imposible no reconocer el papel que sigue representando. México, es el país más grande, no solo territorial y económicamente, pero en su posicionamiento en la lucha por los derechos de sus migrantes. Por lo tanto, es imprescindible que lleve la batuta en la defensa de sus ciudadanos frente a EU. En términos políticos, una declaración del presidente de México podría pesar más que la del presidente del Salvador, por la historia y el camino recorrido en este tema. 

Y por otro lado, es innegable también que el presidente sigue siendo la principal figura en el imaginario mexicano, y de muchos otros países. Su figura tiene una carga simbólica. Lo que diga, y lo que no diga, sigue siendo determinante para el país. Junto con el canciller, representa a México en el mundo, y por lo tanto es crucial que sus declaraciones sean pertinentes en los momentos necesarios.

Y ahora, frente al escándalo de lo que está sucediendo a la frontera, tenemos -de nuevo- un presidente tibio. Las fotografías están recorriendo el mundo, la opinión pública mexicana está indignada, artistas estadounidenses han condenado estas políticas, y a esta lista se suman ex primeras damas de EU, candidatos a la presidencia, chefs de renombre, e incluso políticos del Partido Republicano.

Y entre todo este revuelo y polémica alrededor de Trump, Peña Nieto siguió callado. Su respuesta fue tardía e insuficiente. En un evento en la Concanaco, declaró que condena estas acciones, y afirmó que los agentes en la red consular mexicana continuarán con las acciones que llevan haciendo desde el inicio de su administración. Esto fue todo. Bastó con 47 segundos en su discurso para tranquilizarnos, sabiendo ahora que la respuesta de México será simplemente: continuar. Como si la crisis fronteriza no demandara una respuesta contundente. Como si los derechos de las niñas y niños separados de sus familias quedaran en segundo plano. ¿Cómo se puede esperar resultados diferentes con estrategias diseñadas hace 6 años, cuando ni siquiera estaba Trump?

No es la primera vez que Peña Nieto reacciona tarde y de manera vaga. Con el equipo de staff y de asesores, resulta sorprendente que no se haya pensado ni siquiera en un tuit. Twitter, hoy, no es solo una red social más utilizada por millennials. Con Trump como presidente de EUA, se ha vuelto un canal casi diplomático y un conducto directo con la opinión pública.

Desde que se agudizó esta crisis, Trump ha puesto más de una decena de tuits sobre esto, mientras que Peña (o su equipo) se expresa sobre el mundial, sobre los restaurantes mexicanos, sobre deportistas mexicanos, pero no hay rastro de alguna declaración en torno a la situación en la frontera. Con excepción del breve discurso en la Concanaco, Peña Nieto actúa como si nada estuviera sucediendo.