Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre

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Las estadísticas oficiales describen el contexto social sobre el cual debe partir el debate. Sin embargo, nuestro Diputados se aventaron una ley de madruguete, que ignora completamente la realidad que vivimos y atiende solo a los ideales religiosos de personas que no la sufren.

Contrario a la convicción que tiene un niño de cinco años, no funciona cerrar los ojos para desaparecer algo desagradable. Entonces es la obligación de nuestros Diputados poner la realidad sobre la mesa al momento de legislar. 

La mitad de todos los niños y adolescentes Mexicanos, 20 millones, viven en pobreza, según cifras oficiales. Sumado a esto que México es el último lugar en educación en los países de la OCDE.

Una consecuencia natural a esto es que México es el primer lugar mundial de embarazo adolescente, de acuerdo a la OMS. Anualmente en México se embarazan 1 millón de niñas menores a 15 años y 16 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años. 

Nuevo León ocupa el lugar 10 de embarazos adolescentes en México, con 14,736 anuales. Entre 200 y 300 de esos son embarazos de niñas de 10 a 14 años, según cifras del Gobierno. 

Estar a favor de la vida es algo lógico, natural, instintivo. Todo ser vivo en el mundo protege a sus crías. Esto hace que el tema del aborto sea algo tan espinoso, porque en sí mismo, es una brutalidad, no es algo natural.

Sin embargo hay otros factores en esta ecuación del aborto que no son naturales, por ejemplo la enorme desigualdad de oportunidades educativas y económicas, la ignorancia, la misoginia, la violencia sexual, el riesgo de salud de la madre, la lista es larga.

Ante estas problemáticas de creación humana, la consciencia social debe predominar sobre el instinto.

La derecha en Nuevo León logró criminalizar el aborto. Uno de sus argumentos me parece irónico, alegan que la solución está en la educación de los niños. Mientras quieren obligar a una niña a continuar un embarazo que le truncaría su propio desarrollo y por consecuencia el de su criatura, que crecerá en iguales o peores condiciones que las de su madre, haciendo un círculo vicioso. 

Argumentan también que la adopción soluciona todo el problema, pero cerrar los ojos ante la problemática de mujeres marginadas y desesperadas es algo hipócrita que no resuelve el problema. 

Nuestro único objetivo debe ser salvar la mayor cantidad de vidas posibles, esto nunca se va a lograr ignorando a las mujeres embarazadas marginadas e incentivando alternativas médicas clandestinas, infames por sus deplorables condiciones y ausencia entera de ética

No podemos abandonar a estas niñas, mujeres y adolescentes en uno de los momentos más difíciles de su vida. Si no reconocemos su realidad, si les cerramos las puertas, estamos acelerando su decisión para que aborten.

Citando a José Mujica, el aborto no se debe discutir como una cuestión de principio, sino como una realidad.

Ahora bien, también considero equivocada la otra postura radical de izquierda que dice “es mi cuerpo y hago lo que sea con él”. Pues no mi rey, no mi reina, adentro de la mujer se está creando una persona, que también tiene derechos, no se puede tomar esa decisión sin un proceso y evaluación. A partir de cuándo y en que situaciones sus derechos superan o están en igualdad con los de su madre es un tema complicadísimo, que requiere un análisis frio, hasta cierto punto cruel.

Ambas posturas extremas son incorrectas, se debe considerar un punto medio, como dicen, ni tanto que queme al Santo, ni tan poco que no lo alumbre.

Nuestros Diputados pudieron haber legislado para tener centros de salud en los que se atienda a niñas, jóvenes y mujeres embarazadas, en donde se les pueda evaluar, instruir, orientar sobre alternativas, advertir sobre los riesgos del procedimiento. Pero no, su opción es mandar a las mujeres embarazadas a la clandestinidad, en uno de los momentos más difíciles de su vida. ¿En qué cabeza hace sentido esto? 

Reprobable la actuación de nuestros Diputados penalizando el aborto, con sus contadas excepciones: Mariela Saldivar, Claudia Tapia, Luis Donaldo Colosio, Ivonne Bustos, Maria Dolores, Ramiro Gonzalez, Luis Torres y Arturo de la Garza. 

Si existe un infierno, estimo que parte considerable de su población cerró los ojos ante lo desagradable y marginó a los desafortunados.