El Cablebús que nunca llegó a Monterrey

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Esta semana, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum dio por iniciadas las obras de la Línea 1 del Cablebús de Cuautepec a Indios Verdes. El Cablebús es un tipo de teleférico que atenderá a la población del norte de la capital, una población históricamente relegada y abandonada por el Estado.

En tanto que Claudia empieza las obras, en esta entrega, vamos a recordar la existencia del único equivalente que alguna vez existió en Monterrey. Me refiero al teleférico del Cerro de la Silla.

Los dos son de naturaleza distinta, el fin del Cablebús capitalino tiene una función primordial de servir como transporte público entre las comunidades, el de Monterrey era parte de un recorrido turístico sobre el insigne cerro.

En Monterrey, la idea de tener un transporte público de esta naturaleza ha estado presente, pero ha sido suprimida por el fantasma en el inconsciente colectivo de la mala experiencia con el teleférico del Cerro de la Silla y su trágico final.

A fines de la década de los 50, se proyectó la construcción del teleférico que iría desde La Ciudad de los Niños en Guadalupe hasta la parte intermedia del Cerro de la Silla, el cual estuvo funcionando por un tiempo antes de la inauguración oficial, programada para el 2 de junio de 1961.

Sin embargo, el teleférico tuvo un trágico final, justo ese día, al caerse la góndola en la que viajaban sus diseñadores, los ingenieros Jesús Fernández Guerra, Alberto Rocatti, César Augusto Leal y Ángel Rodríguez.

El proyecto había sido concebido por el fundador de la Ciudad de los Niños, el Pbro. Carlos Álvarez como una obra que financiara su obra de caridad.

Al ocurrir esto, el gobierno del Estado canceló toda actividad y se cerró la puerta para un proyecto similar.

En 2005 desde Semarnat cancelaron un proyecto similar en el área y en 2016 se presentó una iniciativa en el Ayuntamiento de Guadalupe, pero quedó postergado.

Este transporte es común en ciudades en el mundo como Medellín, Colombia y La Paz, Bolivia. Incluso en nuestro país, existe el de Ecatepec como transporte público y en Zacatecas y Torreón, de corte turístico.

En Monterrey, aparte de lo turístico, áreas en la zona de Unidad Modelo, en Santa Catarina o en la famosa Colonia Independencia, pueden ser beneficiarias de un transporte público accesible para conectar estas zonas altas con el resto de la ciudad.

Sin embargo, el miedo y el fantasma de la tragedia siguen presentes en la mente de las personas y de los tomadores de decisiones, como un luto inconsciente. Esperemos que el Cablebús capitalino sea un ejemplo de buenas prácticas para replantear el proyecto en nuestra área metropolitana.

Lo dicho, dicho está.