La Taquería

A Dos Años del Sismo del 19 de septiembre recordamos a los fallecidos; también al gobierno

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El 19 de septiembre es una fecha que los mexicanos difícilmente podremos olvidar y es que recordamos los sismos ocurridos en 1985 y 2017 que hicieron temblar al país, dejando cientos de víctimas mortales, además de cuantiosos daños materiales. 

Siendo día de luto nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en compañía de la primera dama Beatriz Gutiérrez Müller, encabezó la ceremonia de izamiento de bandera a media asta en el Zócalo capitalino para recordar a los fallecidos; su duración fue de poco menos de 10 minutos. 

Este evento no solo nos recuerda a las personas que ya no están con nosotros, sino también los fatídicos errores cometidos y las promesas incumplidas del antiguo y actual Gobierno Federal. 

¿Existieron fallos que se pudieron prevenir? Claro. Entre las construcciones desplomadas tras el terremoto de 2017 destacaron obras con una antigüedad menor a 30 años. El plazo es importante porque, a partir de 1986, se expidieron leyes y protocolos para nuevas edificaciones que, al cumplir con un mínimo de requisitos, evitarían una devastación como la del 85. 

Pero esa no fue la última modificación. En 2010, por ejemplo, se prohibió legalmente en la Ciudad de México colocar en las azoteas de edificios anuncios o antenas para retransmitir señales de telefonía. Sin embargo, por lo menos dos de las construcciones caídas y 50 con daños tenían marquesinas con publicidad en la parte más alta; otra más contaba con una antena. 

Los panorámicos no fueron el único problema. Las revisiones posteriores al desastre revelaron que algunos inmuebles fueron elaborados con materiales de baja calidad. Incluso se hicieron remodelaciones en edificaciones desahuciadas por las autoridades después del sismo de 1985 y se vendieron como edificios de lujo en zonas cotizadas. 

El caso más grave en cuanto a irregularidades se dio en el Colegio Enrique Rébsamen donde fallecieron 19 niños y ocho adultos. La sección desplomada había sido construida apenas tres años atrás, contaba con una ampliación vertical ilegal donde se alojaba la dueña de la escuela y carecía de programas de Protección Civil. 

Aunque el siniestro que conmemoraba 32 años en ese momento dejó enseñanzas como la puesta en marcha de regulaciones de construcción consideradas de las mejores a nivel mundial, existieron errores en su cumplimiento que, aunque nunca sabremos por que ocurrieron, pudieron ser causados por conflictos de interés. 

¿Y qué ha sucedido con los damnificados? López Obrador habló de los avances del Programa Nacional de Reconstrucción en su conferencia matutina del 18 de septiembre. Informó que recibió, en diciembre de 2018, un avance en las restauraciones del 21%, contrario al 29% que declaró el expresidente Enrique Peña Nieto. 

Manifestó también que hoy, el avance general en la reconstrucción en vivienda es del 26% y se estima que a finales del año sea del 41%. Román Meyer, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, agregó que, en cuanto a inmuebles de salud, educación y cultura, el avance estimado al término de 2019 será de 71%. 

Pero poco se mencionó acerca de las familias en comunidades como El Platanar o San Juan Pilcaya en Puebla, personas que se sienten abandonadas por el gobierno que no ha cumplido su promesa de terminar las casas que les dio como regalo. 

Estos inmuebles llegaron gracias al exsecretario de Desarrollo Social de Puebla Gerardo Islas quien aseguró que el Gobierno Federal construiría casas nuevas. No obstante, el funcionario olvidó desde diciembre del año pasado que estas deben tener techo, puertas, ventanas e instalaciones de plomería y electricidad.  

De hecho, en esta fecha fue la última vez que los pobladores de dicha región vieron a las personas de la constructora Mejoramiento Integral Asistido (MIA) quienes realizaban las construcciones. A su partida, se llevaron diversos aditamentos que ya habían entregado a los afectados argumentando que debían terminar otras viviendas pero que pronto regresarían a reponer el material.

El presidente aseguró que para la reconstrucción de infraestructura no se tendrán limitantes presupuestales y se destinarán los recursos necesarios para lograr la conclusión de obras a finales del 2020. ¿La promesa será real esta vez? Esperemos que si.