La Taquería

La Venezuela ingobernable

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Los enfrentamientos que actualmente tienen lugar en Venezuela son respuesta de la contraposición de las élites políticas que gobiernan al país. Tanto se odian entre ellas que prefieren la muerte de sus propios connacionales antes que buscar la conciliación y el diálogo. Tanto los chavistas como los opositores tienen poder y ambos lo deben a sus propias historias de origen y a la necedad de querer imponer un modelo de gobierno donde el otro no tiene lugar.

Las principales figuras de la oposición venezolana -Capriles, López y Guaidó- forman parte de una élite económica venezolana que, aunque en su discurso habla de igualdad y de erradicar la pobreza, apuestan por un modelo neoliberal que estaría directamente condicionado por los Estados Unidos, pues no hay signos de que la economía del país deje de ser dependiente del petróleo y ya sabemos que donde hay petróleo, los estadounidenses están metidos.

No niego que adoptar un modelo neoliberal podría traer beneficios a la economía venezolana en estos momentos, pero únicamente podría sostenerse en el tiempo si el petróleo deja de ser el recurso base de ésta. Tan es así que apenas se anunció la liberación de Leopoldo López, el precio a nivel mundial registro incrementos. Tener el respaldo de las economías occidentales más poderosas tendría consecuencias positivas, pero una vez que la explotación del hidrocarburo decaiga, entonces se enfrentarían al mismo problema, sólo que ahora sufriendo daños a consecuencia de las empresas multinacionales.

Lo anterior no significa que el otro lado de la moneda sea el camino. La concentración de poder, el clientelismo, el dedazo; ningún tipo de práctica autoritaria debe tener cabida en un régimen que aspire a ser una democracia. Nunca puede ser permisible que los propios líderes del gobierno opten por utilizar la fuerza en contra de su propio pueblo, ni siquiera en las circunstancias más difíciles y mucho menos por querer preservar un sistema que no sólo enfrenta presiones desde dentro, sino a nivel internacional.

Todo esto lo sabe Guaidó. No por nada manda llamar a la gente a las calles cuando, ante un llamado al uso de las armas, suele indicarse a los ciudadanos que lo mejor es resguardarse en casa. Sabe que de esta manera presiona al gobierno de Maduro y se gana la simpatía de la comunidad internacional, pero de seguir como hasta ahora, los venezolanos no tendrán más opción que adentrarse en una guerra civil que ya ha cobrado sus primeras víctimas.

Señor Maduro, a diferencia de lo que dice su spot, la gente no se alimenta de esfuerzo colectivo y ante las amenazas no responde con más trabajo. Ante la necesidad, soluciones. Señor Guaidó, usted dijo que era un hombre partidario de la no violencia. Responda como tal. No llame a su propia gente a morir. Llame a la gente a la resistencia pacífica, a concertar espacios de diálogo y no a defender las armas. En Venezuela debe haber diálogo y no cinco mil efectivos militares entrenados por los Estados Unidos, ni tanquetas del gobierno aplastando a su propia gente, ni un proyecto fracasado aferrándose a subsistir.

Ahora más que nunca, no cabe duda de que Bolívar tenía razón: “La América es ingobernable […] El que sirve a una revolución, ara en el mar”.

Acerca de Carlos Escamilla
Internacionalista regio con experiencia en docencia. Estudiante del Máster en Marketing Político y Comunicación Estratégica de la Universidad Autónoma de Barcelona.