¿A quién le importan los penales?

En los últimos días hemos sabido de noticias respecto a fugas de los penales de Ciudad Victoria y de Culiacán. La prensa sigue especulando al respecto y como siempre, el gobierno da informaciones a medias y hace investigaciones que terminan inconclusas o sin ningún dato interesante.

El problema de las cárceles en el país es una situación que el gobierno sigue sin poner en la agenda de seguridad y que, sin embargo, sigue abonando al desprestigio sistemático de nuestras autoridades.

En las prisiones mexicanas tenemos unq diversidad de problemas y causalidades, pero tal parece que son bombas de tiempo que en cualquier momento revientan, sea en Nuevo León o en Sinaloa.

La carencia de cuidado y de seguimiento a la infraestructura carcelaria nacional es un mal común en todos los estados.




En el gobierno de Calderón se buscó seguir una política penitenciaria que abogaba por una creación de más centros, sin embargo, su gobierno fue extremadamente punitivo y el uso de la cárcel no debe ser para cualquier cosa.

Con el nuevo modelo penal se busca un cambio, pero no existe mención alguna sobre una reforma del sistema penitenciario.

Mientras siga gente de distintos fueros, procesados, sentenciados y en espera de juicio en la misma cárcel nada bueno se puede esperar de ahí.

Solo con ver los reportes de la CNDH y del INEGI se puede ver que en NL la crisis penitenciaria es terrible, pero tal parece que ningún gobierno local ni el estatal tienen ganas de entrarle.

Los hombres y mujeres que están privados de su libertad también son ciudadanos y como tales también merecen políticas públicas que aboguen por sus derechos.

Hoy el “Azulito”, mañana un líder Zeta de Apodaca o de Escobedo… cualquier cosa puede pasar y el tema seguirá en la congeladora.

Lo dicho, dicho está.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

La maldad entre nosotros

El tema de la inseguridad para nada es nuevo en nuestro país y la crisis social es producto de esta. Sin embargo, la opinión pública siempre mira con distancia el tema como si fuera algo externo.

He aquí, el problema central del conflicto, los sicarios, los asesinos y toda clase de personaje dentro del crimen organizado fue nacido y criado dentro de nuestra sociedad.

La sociedad mexicana sigue sin afrontar el costo social de tener estos hombres y mujeres que por alguna razón han tomado el camino del narco.

El crimen organizado vive y se recrea dentro de nuestra sociedad sin que se reconozca como tal. En el caso particular de Monterrey y de tantas ciudades, el tema se aborda con reservas, los medios de comunicación temen al tema.

Ejemplos como llamarles “malitos” y no llamarles por su nombre, ya sea Zetas o Cartel del Golfo y la terrible insensibilidad cuando en la televisión se habla de ejecutados como si fueran un número más.

 




La sociedad mexicana cree y quiere seguir pensando que los sicarios son extranjeros o extraterrestres, no quiere asumir que el sicario de mañana es quizás el pequeño vecino, el hijo del compadre o nuestro propio hijo.

En el libro En la niebla de la guerra del Dr. Andreas Schedler se explica cómo la ciudadanía enfrenta al crimen organizado y como lo vive. En el texto se muestran datos de la Encuesta Nacional de Violencia Organizada que reflejan de manera muy viva la percepción ciudadana de esto que comento.

Los tres actores fundamentales del problema que son los asesinos, las víctimas y el Estado son vistos con distancia, reserva y hasta desdén. No hay solidaridad ciudadana porque el Estado se percibe como corrupto, como un agente de actos criminales que no nos ayuda ni nos ayudará y como cómplice directo de la “maldad”.

De igual modo, al asesino se le condena sin matiz, se le acusa incluso sin probar el o los homicidios a imputar y el mismo miedo al tema hace que la investigación no perdure haciendo que muchos homicidios más pudiesen quedarse sin aclarar o que células del crimen continúen operando.

 




De esta manera, el ciudadano está atrapado por el Estado y los criminales viviendo una incertidumbre y una agonía sin saber que pasará.

Las victimas también sufren de esta indiferencia al ser acusados de formar parte del mundo criminal. La condena implícita ahí está, alimentando más a la indiferencia que a la solidaridad social. El tristísimo “Estaban metidos” o “En algo andaban” ejemplifica ese desdén.

El Dr Schedler sostiene que esta indiferencia se refleja en el bajo apoyo social a las manifestaciones de las víctimas. En Monterrey, es clara y contundente dicha indiferencia y se ve en el poco aforo que han tenido las marchas del tema de Ayotzinapa o los miles de desaparecidos en el Estado.

La sociedad sigue esperando que alguien resuelva al crimen, sin fijarse que el enemigo está en casa. La angustia de vivir con la zozobra de esperar que no te toque.

Lo dicho, dicho está.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Mota para ti, mota para mí

En estos días, el presidente Peña ha venido sacando una serie de iniciativas algo polémicas, las cuales tienen que acotarse y discutirse hasta convertirse en leyes oficialmente.

Con polémicas, me refiero a las iniciativas de la legalización de la portación de marihuana y el tema del matrimonio igualitario/adopción para parejas homoparentales.

En este mar de caos que es nuestro México donde la PGR se ha vuelto un compendio de fábulas y averiguaciones previas llenas de sabor, vacilón y vergüenza, estas reformas vuelven aun más polémica la gestión peñista.

En este mar de caos que es nuestro México donde la PGR se ha vuelto un compendio de fábulas y averiguaciones previas llenas de sabor, vacilón y vergüenza, estas reformas vuelven aun más polémica la gestión peñista.

Sin embargo, el problema de dichas iniciativas es la sobre celebración de algo que tardará en realizarse y que nuestros queridos diputados, holgazanes profesionales y reyes de la procastinación acotarán hasta me parece niveles que se nos borrará la sonrisa.
Y lo digo por casos como la propuesta del 3 de 3 que el PRI y sus amiguitos están pasteurizando para bajarle peligrosidad, o la reforma electoral que permitió al Verde romper y romper las reglas sin castigo.

Pero regresando al tema de la marihuana, la propuesta es una verdadera vacilada sin pies ni cabeza. Déjeme explicarle por qué. Supongamos que usted viaja de Monterrey a Tampico y usted porta 28 gramos de marihuana. Usted está dentro de la ilegalidad y la legalidad al mismo tiempo. Es legal porque es el límite permitido para portar pero en la ilegalidad porque su transportación y compra/producción está prohibida.

¿Qué hacer en esos casos? Esta mexicanísima costumbre de hacer las cosas mochas y a medias tintas. Es por eso que el tema de la marihuana, la amapola y otras drogas tiene que abrirse totalmente y abrir el consumo, transportación y producción reglamentada para detonar la economía de muchas regiones. Si Australia exporta amapola, ¿por qué no Michoacán?

…el tema de la marihuana, la amapola y otras drogas tiene que abrirse totalmente y abrir el consumo, transportación y producción reglamentada para detonar la economía de muchas regiones. Si Australia exporta amapola, ¿por qué no Michoacán?

Esos 28 gramos siguen siendo entrada de dinero para los Zetas, el Cártel del Golfo y los demás grupos delictivos nacionales.

Habrá que preguntarle al Licenciado Peña y a su equipo si ya tienen previsto eso o echaron la hablada para ganar el titular de los periódicos.

P.D Atentos a las elecciones de gobernador en Tamaulipas, no sabemos quien ganará, el punto es que los Zetas y el Cártel no ganen.

Lo dicho, dicho está.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

LA BALCANIZACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES CRIMINALES

La fragmentación de las organizaciones criminales no es algo nuevo ni ajeno a la dinámica propia de éstas. Sin embargo, se hará más notoria durante el 2016 y será expresada a través de un aumento de ciertos delitos como el homicidio, la extorsión, el secuestro, entre otros.
Este proceso de ruptura, se ha llevado a cabo desde la aparición del primer cártel del narcotráfico en el país, que al dividirse originó varias organizaciones, que a su vez, han generado sus propias escisiones.

El caso más representativo para el norte del país es la aparición del grupo Los Zetas

La fragmentación de las organizaciones del narcotráfico se han debido en gran parte a uno o varios de los siguientes factores: la acción del gobierno en contra de la organización criminal, conflictos y luchas internas por el liderazgo de la organización o el quedar acéfalos por un tiempo prologado.
El caso más representativo para el norte del país es la aparición del grupo Los Zetas, que de ser un brazo armado al servicio del cártel del Golfo, se independizó del mismo y actualmente se encuentra en una pelea por controlar el tráfico y trasiego de droga hacia Estados Unidos, a través del noroeste del país.

Este grupo fue producto de las fisuras del cártel del Golfo que empezó alrededor de 2009. Sin embargo, no es el único ejemplo puesto que también se podría señalar al cártel de los Beltrán Leyva, la Familia Michoacana, posteriormente los Caballeros Templarios, el Cartel de Juárez, entre otros. La mayor parte de las organizaciones han surgido a través de la balcanización.

Si bien, el gobierno federal se ha dedicar a desarticulado las principales organizaciones

Este tipo de tendencia, de fracturas y creación de nuevos grupos delictivos seguirá en aumento, esto sin tomar en cuenta los múltiples brazos armados de los principales cárteles, que pudieran llegar a independizarse de los mismos.

Si bien, el gobierno federal se ha dedicar a desarticulado las principales organizaciones, no ha puesto la mira en la creación de nuevos grupos delincuencias hasta que estos llegan a ser un problema de seguridad nacional.

¿Cuáles son los efectos de la balcanización de los grupos de la delincuencia organizada? Si bien, las principales organizaciones se verán disminuidas en su poder de fuerza, esto no significa necesariamente una reducción de la violencia, como se mencionó al principio.

El incremento de los delitos antes señalados será a raíz de la búsqueda de recursos para fortalecer las organizaciones delincuenciales de manera creciente. Las disputas territoriales continuarán pero se irán disminuyendo y focalizando conforme a la propia dinámica de las organizaciones, lo que podría producir focos rojos en delitos como homicidios.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”