Preparados… Listos… Fuera de Nuevo León

Ha iniciado la carrera electoral por la Presidencia de la Republica, y es claro que nadie se quiere quedar atrás, sobre todo nuestro gobernador, que como carrera en hipódromo y como buen “bronco” se ha sumado a esta contienda, logrando así decepcionar a quienes lo defienden, apoyaron y creyeron en su “plan de trabajo para el Estado”.

No cabe duda de que el poder es ciego. Los políticos de siempre han logrado transgredir el dogma esencial de una buena política, creyendo, que únicamente con poder se transforma el entorno, dejando a un lado su propia moral, ética y solidaridad con la gente que los elige y que deposita su Soberanía con esperanzas de ver un gran cambio, pero, lamentablemente este cambio siempre se ve postergado por intereses macabros, sin fondo y sin fundamento, ejemplo claro es Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”.

Hace dos años, Nuevo León sufriría uno de los más grandes cambios en la era moderna de nuestra entidad, por primera vez en México y en Nuevo León se tenía un Gobernador Independiente, alguien que no pertenecía a ningún partido político y que era la esperanza de cambio, una esperanza que se vería trastocada por una gran ineficiencia y pasividad de un gobierno “ciudadano” que a medias leguas se había logrado mantener a flote.

Si bien, no todo fue tiempo perdido, se logró crear la Universidad Ciudadana, siendo una universidad 100% pública que su fin es la capacitación y profesionalización de la ciudadanía, entiendo que este el principal punto rector de cualquier buen gobierno. Otro de los grandes logros de este gobierno fue la aprobación y entrega del bono preferente a estudiantes y adultos mayores, quienes con labor comunitario pagarían ese servicio.

Pero, ante lo bueno siempre existirá lo malo, y es ahí donde el gobierno de Jaime Rodríguez se ha caracterizado y mantenido.

Tras dos años de promesas incumplidas, violencia generalizada, corrupción, hartazgo social, decepción política, ineficiencia gubernamental, el Bronco ha decidido ir por la Presidencia de la Republica, creyendo, que su ineficiente desarrollo es base suficiente para construir “una nueva independencia”, eslogan que marcaría su campaña para gobernador y su lema de gobierno.

Jaime Rodríguez Calderón representa el claro ejemplo de un político ciego de poder, quien llegara como todo un mesías con promesas políticas, con una gran hornada populista y con un discurso tan bien estructurado que si estuviéramos en 2006 diríamos “es un peligro para México”, y si, hoy en día, este discurso populista y demagogo ha generado que figuras como Andrés Manuel López Obrador, se posicionen cada vez más fuerte, en una contienda presidencial que estará dividida por una derecha fracturada representando al Frente Ciudadano por México, por una izquierda que su único fuerte es AMLO mismo y un PRI que puede seguir en poder, dado las rupturas políticas existentes en el PAN, PRD, MC y Morena.

Hace dos años el Bronco nos decía que “el chapulineo era inmoral, no puedes dejar abandonada tu responsabilidad. No puedes hacerle eso al Estado”, y hoy nos damos cuenta de que esa inmoralidad es la misma que conoce el Gobernador.

El panorama hacia el 2018 se pone cada vez más disputado, existen 10 posibles candidatos independientes, quienes algunos llegarán, unos más se quedarán en el camino y otros más renunciarán, evidentemente. Por su parte el PAN, hasta diciembre nos dará conocer un candidato a modo de las preferencias de la dirigencia nacional y el PRI, quien estuviera casi muerto para este 2018, hoy está más vivo que nunca, y todo es gracias a esta ciega disputa por el poder y carrera electorera sin justificación alguna.

Nos tocará ver quien será el próximo “jefe de la banda”, podría ser un Bronco con trote lento quien le diera la espalda a su Estado, o un populista como Obrador que ha estado en busca del poder por más de 12 años o tal vez a una candidata que traicionara su partido y a su dirigencia misma.

Quien llegue al final de esta carrera electoral deberá demostrar su verdadero amor por México, eso que la ciudadanía exige y espera y que sobre todo anhela. Basta de políticos de montón, de esos hay muchos. Hoy en día ocupamos lideres ejemplares que en verdad amen a su nación, que tomen la batuta y sean responsables de sus acciones, solo así, podremos generar “un verdadero cambio”.