La ironía del terrorismo

El terror ha sido un arma utilizada por diferentes grupos y gobiernos desde hace miles de años. En términos de efectividad, como bien dijo Maquiavelo, el miedo otorga respeto. Pero, como siempre, hablamos de la naturaleza humana, existe un punto en donde no importa que cantidad de miedo exista hacia un determinado grupo, líder o gobierno, en donde la sociedad buscara liberarse de ese opresivo sentimiento.

El mismo Maquiavelo, en su obra principal “El Príncipe”, nos aclara que sólo con miedo jamás se podrá controlar eternamente a un pueblo.

El mismo Maquiavelo, en su obra principal “El Príncipe”, nos aclara que sólo con miedo jamás se podrá controlar eternamente a un pueblo. Existe un tiempo de quiebre, en donde cualquier ser humano, no importa que tan subyugado sea, querrá buscar el destruir esas cadenas que lo mantienen atado al temor.

A pesar de siempre haber sido un arma, el uso del terror como método principal de batalla ha sido popularizado en épocas modernas. A falta de poder militar, económico y territorial, los grupos separatistas se han dado a la tarea de infringir daños directos a zonas inadvertidas. El auto otorgarse la habilidad de atacar en cualquier situación, momento y lugar les ha posibilitado el incrementar su poder. Poder el cual, en nuestro orden internacional, previamente se entendía por superioridad económica y bélica.

Abarcando este punto, ahora se conlleva a la verdadera pregunta: ¿es en verdad el terrorismo un arma útil a nivel internacional?

Citando de nuevo a Maquiavelo, existe un punto de quiebre en donde la necesidad de libertad supera al temor.

Hemos presenciado múltiples actos terroristas alrededor del mundo. Muchos de los cuales no sólo han incitado temor, sino el reproche y hasta retribución hacia los grupos responsables. No sólo hablo del caso de París, viéndolo internamente, podremos también comparar los múltiples ataques de los diversos grupos de narcotraficantes en México. Si estos actos logran hacer que el gobierno y la sociedad entren en un estado de pavor, temiendo no sólo su poder bélico, sino su falta de moralidad y humanidad. Pero en realidad, jamás han logrado subyugar a ninguno de lo dos. Citando de nuevo a Maquiavelo, existe un punto de quiebre en donde la necesidad de libertad supera al temor.

Retomando los actos terroristas internacionales, es importante visualizar su efectividad. Sí, lograron aclarar un punto. También demostraron la facilidad con la cual pueden infiltrarse en una sociedad, pero en realidad, no han podido establecerse como un grupo predominante. El verdadero efecto que han causado a nivel internacional es un odio común, un desprecio hacia su ideología, la creación de un enemigo común.

Los actos de violencia en contra de inocentes han dejado de tener el valor que previamente tenían. Ya no se logra subyugar a nadie. Las limitantes que muchas veces dividen a las sociedades, nacionalidades y hasta ideologias pierden sus divisiones, y todo sólo para acabar con aquel mal que está afectando a la sociedad que ahora llamamos global.

El terrorismo se ha vuelto un arma de doble filo. Crear caos y desesperación en distintas naciones, sólo ha permitido que estas mismas salgan más unidas y fuertes que antes.

El terrorismo se ha vuelto un arma de doble filo. Crear caos y desesperación en distintas naciones, sólo ha permitido que estas mismas salgan más unidas y fuertes que antes. Los grupos terroristas como ISIS ahora se enfrentan a una guerra en múltiples frentes. No sólo pelean contra determinados países, sino con la ideología y los grupos sociales que representan.

El terrorismo sólo logra unir a tus enemigos en contra tuya.

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