#Kleroterion: “Luis Pazos, la estadística de la Desolación”

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En estos días tuve la oportunidad de leer el libro “La Herencia de EPN”, del multicitado autor Luis Pazos, donde me pareció alarmante una serie de gráficas donde menciona que en este sexenio se retrocedió en diversos temas como seguridad, confianza, economía y paz social, dejando una herencia costosa para el próximo Presidente.

Respecto a la inflación, subimos de 3.57% a 6.7%, la devaluación subió de 26.3% a 49%, un dato también importante fue como lo llama el autor, la precarización  de salarios la cual se elevó de 28.1% a 32.5%, los ingresos por impuestos subieron de 9.8% a 13.2%, otro tema relevante para México es la deuda pública, que se incrementó de 37.7% a 48% contemplando interna y externa, la deuda de PEMEX subió un 50.2% y el porcentaje de gasolina importada respecto al consumo nacional incrementó de 48% a 72% y en el caso de las tomas clandestinas subió un 568.6%.

Un tema de mucha importancia para una gran cantidad de mexicanos adultos mayores, es el tema de gastos de pensiones y jubilaciones, donde se tuvo un aumento de 62.4%, así como el índice de percepción de corrupción, penosamente nos colocó en el peor lugar  en los últimos 10 años, el robo a negocios incrementó 15.7%. Todo lo anterior por supuesto no lo supuso el autor, son datos arrojados por instancias oficiales como SHCP, BANXICO, INEGI, PEMEX y Transparencia Internacional.

Dentro de los diversos temas que el autor desprende, encontramos que en el presente sexenio, el verdadero resultado de la situación económica fue negativo, aún presumiendo que es el gobierno del empleo, ya que en gran parte no significaron empleos nuevos, por ejemplo, muchos trabajadores informales sólo fueron regulados. Respecto a PEMEX, sólo se incrementó el endeudamiento y saqueo, así como el alza de tomas clandestinas.

Por otro lado, señala que en el actual gobierno llegó a récords inimaginables en diversas materias, desgraciadamente no son temas favorables, se refieren a  inseguridad, robos, homicidios, devaluación y un tema tan mencionado en México, la desviación de recursos federales y el enriquecimiento ilícito de gobernantes, pero sobre todo la impunidad.

En cuestiones de partidos políticos menciona un aspecto muy interesante del PRI, cuando el Presidente de la República en turno es de ese partido, los Gobernadores se manejaban por instrucciones de él en todos los aspectos, pero en los sexenios que no fueron Priistas, los Gobernadores se convirtieron en los verdaderos  “reyes” de sus estados, así como de su propio partido, ellos eran los que designaban a sus Diputados y Senadores y al siguiente Presidente de la República, por lo que no le daban cuentas a nadie, lo que los convertía en verdaderos Estados “Libres y Soberanos”.

Muchos de estos poderosos Gobernadores, fueron los principales aportadores económicos para apoyar al actual Presidente Peña Nieto, desgraciadamente fueron millones de recursos ilegales, ya que yacieron principalmente de recursos federales, tales ejemplos se reflejaron en estados como Coahuila, Tamaulipas y Veracruz, que generaron una corrupción inimaginable en sus estados, aunado a el apoyo ilegal que tuvieron estos con el crimen organizado, por lo que estos grupos criminales se sintieron con la libertad de traficar drogas, secuestros y hasta cobrar derechos de piso con total impunidad, así, en conclusión, el regreso del PRI a la Presidencia sólo incrementó la violencia y corrupción.

Otro tema tan sensible en este sexenio fue la impunidad, encontrándonos en un penoso cuarto lugar a nivel mundial, es muy triste ver que existieron muchas denuncias relativas a corrupción, además de tener los elementos suficientes para proceder legalmente, pero nunca prosperaron, lamentando más cómo en otros países con menos elementos se encarcelaba a funcionarios públicos y hasta presidentes, siendo esto una muestra más de la impunidad y corrupción.

Existieron denuncias acerca de la triangulación de recursos del sindicato de PEMEX en año 2000 para el PRI, para apoyar al candidato de ese entonces,  por supuesto este tema quedó impune, en el 2012 la compañía brasileña Odebrecht entregó recursos al Coordinador de Vinculación Internacional en la campaña de EPN, lo que el autor le llamó un nuevo “Pemexgate”, por supuesto esta ayuda de la empresa se reflejó posteriormente en millonarios contratos con sobreprecios a la benefactora, nuevamente, la impunidad ganó.

El autor expone muchos ejemplos más, todos comprobados, el problema fue que después de leer este libro, no me llevo nada más que la verdad irrefutable que hemos cargado durante muchos años los mexicanos, en ningún momento menosprecio al autor, al contrario es muy adecuando documentar y dejar postrado un antecedente de lo fueron los sexenios priistas, ya que muchos de ellos y no sólo los de este partido, apuestan siempre al país de “no pasa nada” , al país que “todo olvida”, al país de “pan y circo”.

Estoy seguro que cada día el mexicano se da cuenta de la realidad de nuestro país, entiende con dolor lo que significan los actos de corrupción y por supuesto llegan al límite, porque no puede asimilar que su familia no tenga bienestar y seguridad, estoy seguro que en las próximas elecciones se votará con la consciencia, con la razón pero sobre todo con una justicia que nos merecemos todos los mexicanos.

Tal vez la mayor herencia de EPN no serán todas estadísticas, sino el odio, la desolación y la degradación de la clase política ante los ojos del ciudadano que si bien es cierto, no es toda la responsabilidad de él, pero sin lugar a dudas fue el principal responsable de esta percepción, haya sido como haya sido.

Espero que este libro en un futuro se recuerde no como “La Herencia de EPN”, sino como un antecedente de “La Herencia que nadie quiso”.

Cae México en índice global de corrupción

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Por segundo año consecutivo, México cayó seis lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción 2017 publicado por Transparencia Internacional, al pasar del lugar 129 al 135 -entre 180 países- y obtuvo una calificación de 29 en una escala del cero al 100, donde cero es el país peor evaluado en materia de corrupción.

El año pasado, en el informe anual 2016, México había descendió 28 posiciones con respecto a informe de 2015, que ubicó al País en la posición número 95 de los evaluados en materia anticorrupción.

La calificación de México en el Índice de Percepción de la Corrupción empeoró; los niveles percibidos por los ciudadanos son iguales a países como República Dominicana, Honduras, Kazajistán, Laos, Nueva Guinea, Paraguay y Rusia.

A nivel regional, México se encuentra entre las peores posiciones de América Latina y el Caribe, por debajo de Brasil, lugar 96, con una calificación de 37 puntos; Argentina, lugar 85, con una calificación de 39 puntos, y Colombia, lugar 96, con 37 puntos.

México es además el país peor evaluado tanto del G20, grupo de las economías más ricas y emergentes del mundo, así como de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

De acuerdo con Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana esos resultados se explica por las “resistencias” para instalar el Sistema Nacional Anticorrupción en todo el país, y la ausencia de una Fiscalía Anticorrupción independiente que conduzca las investigaciones.
“Estos resultados ponen de manifiesto, una vez más, que la transparencia, por sí sola, no necesariamente lleva a una reducción de la corrupción. De acuerdo con el Índice de Transparencia Presupuestaria 2017, publicado por la Open Budget Partnership, México ocupó el sexto lugar de 102 países, posicionándose como el mejor país del continente americano, incluso por encima de Canadá y Estados Unidos.

Luchar contra la corrupción: La sociedad civil y la generación que cambiaría al país

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Hoy hablamos de casos de corrupción casi todos los días, es un mal que nos ha acompañado por décadas y que poco a poco gracias a trabajos periodísticos y hasta las redes sociales han permitido que las denuncias se vean reflejada en acciones concretas en su contra.

La gran corrupción política, más allá de la avaricia y el cinismo de la clase política, nos habla de la necesidad de reconstruir nuestro tejido social, volver a las instituciones al servicio de la ciudadanía y recuperar la confianza con buenas prácticas.

Alguna vez la llamaron “la generación que cambiaría al país”, al grupo que conformaron algunos gobernadores y exgobernadores, que sí cambiaron al país; la violencia, los escandalosos contratos, la malversación de recursos y una corrupción sin precedentes. Varios de estos exgobernadores han sido acusados y hasta encarcelados, pero qué ha pasado desde entonces; no solo deberían regresar lo que se llevaron, también debemos trabajar día a día para formar una clase política que responda a las necesidades de los ciudadanos.

Más de dieciséis gobernadores se encuentran actualmente bajo proceso, algunos no sólo por actos de corrupción, también destacan tortura y peculado entre los cargos. Hablar de una clase política que necesita un cambio, ha sido el común denominador en campañas desde hace unos años.

Las recomendaciones que Transparencia Internacional y Transparencia México hicieron al presentar su Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016 no sólo nos habla de los escenarios que están pasando en la actualidad:

  1. Corrupción e impunidad deben ser excepción y no regla. Las redes de corrupción formadas por empresas y funcionarios públicos deben ser investigadas, perseguidas y desmanteladas.
  2. Es necesaria una Fiscalía General de la República capaz, autónoma e independiente para asegurar que la política anticorrupción del país no dependa ni de la política interna ni de la política externa. Su diseño deberá permitirle emprender acciones decididas, sistemáticas y permanentes para desmantelar redes de corrupción. México debe comenzar la transición de la Procuraduría General de la República hacia una Fiscalía General, asegurando una discusión técnica y abierta, así como apertura en el proceso de designación de su titular.
  3. El Congreso, y en particular los Congresos Locales, deben cumplir su función constitucional de ser un contrapeso a los poderes ejecutivos y cumplir cabalmente con su función de vigilancia de las decisiones y el ejercicio de los recursos a nivel local.
  4. Además de asegurar la correcta implementación del Sistema Nacional Anticorrupción en el ámbito federal, es necesario iniciar el proceso de creación de los Sistemas Locales Anticorrupción: 19 de las 32 entidades federativas del país aún no lo han hecho. En el ámbito federal las reformas en materia de adquisiciones y obra pública deben ser una prioridad.
  5. En muchos estados del país, las instituciones que formarán parte de los Sistemas Locales Anticorrupción cuentan sólo con una autonomía jurídica, sin independencia real para investigar y sancionar la corrupción a nivel subnacional. Debe revisarse que existan contrapesos reales y no sólo formales entre los poderes de los estados, especialmente en los órganos de fiscalización estatales.
  6. En el contexto económico del país, además de las medidas de austeridad anunciadas, deben incorporarse instrumentos adicionales que fortalezcan la apertura gubernamental, la integridad y la apropiada fiscalización del gasto público.” IT. http://www.tm.org.mx/ipc2016/ 

Las recomendaciones responden además al trabajo que aún queda por delante, un gran camino que aún nos toca recorrer, debemos seguir construyendo políticas públicas que permitan erradicar las malas prácticas y seguir alzando la voz para exigir instituciones más justas y cercanas a todos. Sigamos trabajando y pasando de las palabras a los hechos.

Un Nuevo Frente Contra la Corrupción

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Recientemente se ha hablado de la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción, el cual en estas semanas ha sido discutido por organismos de la sociedad civil y adecuado en el estado por el Congreso. Según datos del INEGI, se vive un acto de corrupción cada 3.5 segundos en nuestro país y el 65% de los empresarios dicen haber sido participes en una situación así en las últimas encuestas. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) que presentó Transparencia Internacional, México se ubica en la posición 123 de 176 países. Bajó 28 lugares que el índice anterior (2015) y los últimos ocho años hemos ido empeorando año con año.

Entre las cosas más destacables, además de la eliminación del fuero para diputados, está el fomento a la participación ciudadana y lo que podría ser una sanción tanto para el funcionario como para el ciudadano (persona física o moral) que sea involucrado en casos de corrupción.

Pocas veces en la historia reciente de nuestro país hemos visto tanta animadversión social y hartazgo sobre la corrupción. Parlamentarios europeos, líderes políticos internacionales, cámaras empresariales, asociaciones civiles y la sociedad han tenido eco de sus exigencias y “nace” el Sistema Nacional Anticurrupción.

Sin embargo, no todo es negativo, a pesar de que los pesimistas dicen que “es un elefante blanco que nace muerto”, los optimistas dicen que es un excelente paso para ir formando y fortaleciendo la institución. Es entendible la frustración social no solo ante la corrupción si no la impunidad y es que no es para menos si solo el 2% de las denuncias terminan generando un castigo.

Lo que es un hecho es que la sociedad está despertando y los políticos tendrán que ejercer sus gobiernos escuchando a la gente y privilegiando acciones que ayuden a prevenir, mitigar y desincentivar situaciones de corrupción.

Podría mencionar el ejemplo del Consejo Consultivo Anticorrupción implementado por el Alcalde Víctor Fuentes en San Nicolás de los Garza, el cual está integrado por organizaciones civiles como el Centro de Integración Ciudadana (CIC), Movimiento de Activación Ciudadana (MOVAC) y No a Conducir Ebrio (NACE); con lo cual se busca capacitar a servidores públicos e incentivar la denuncia ciudadana ante casos de extorción o corrupción en policía, tránsito e inspección “pagando” al ciudadano hasta $8,000 pesos en caso de aportar pruebas que ayuden a documentar los casos. También está el ejemplo de la administración de Mauricio Fernández en San Pedro Garza García en donde desde hace varias administraciones participan contralores 100% ciudadanos en todos los procesos de adquisiciones que son transmitidos en vivo por internet.

La clave del éxito para erradicar la corrupción será lograr la autonomía de la Fiscalía Anticorrupción, sin vínculo político ni compromisos o cuotas, pero es igual de importante no ser una sociedad permisiva y denunciar.