La línea 3: el mal gobierno y el transporte público

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La semana pasada se estrenó la Línea 3 del metro que atraviesa Monterrey y San Nicolás. Una obra que ejemplifica lo peor de nuestros gobiernos en todos sus niveles. La culminación del metro es el monumento del mal gobierno de Nuevo León. 

La historia del metro en Nuevo León comienza en 1987 con la construcción de la primera línea. Se construyó entre 1988 y 1991, terminando en 3 años la obra cuya operación continúa hoy en día. Al concluir la construcción de la Línea 1, se diseñó un Plan Maestro con el objetivo de trazar una ruta clara de cómo se debía expandir la red de metro en el área metropolitana de Monterrey para asegurar una cobertura para la mayoría de la población. De acuerdo con el Plan, se extendió la red con una segunda línea que se construyó en dos etapas, la primera de 1993 a 1994 y la segunda del 2005 al 2008. Fue en estos años cuando el Plan se aventó por la borda y se empezaron a hacer obras basadas en intereses distintos a los de la ciudadanía.  

En 2013 inicia la construcción de la Línea 3 con la promesa de que para agosto del 2015 se entregaría la obra. Pasaron 8 años para que esto fuera realidad: atrasos por falta de financiamiento, errores en la adquisición de equipo y material y una mala administración del proyecto convirtieron la obra en el monumento a la ineficiencia gubernamental. Lo peor es que ya inaugurada, el flujo de usuarios, el sistema de boletaje (tarjeta MIA) y la publicidad de su apertura han sido errores que siguen sumando a la incapacidad del Ejecutivo estatal. 

Año tras año hemos sido testigos de la construcción de pasos a desnivel, viaductos elevados y obras monstruosas que aseguran que haya un flujo vehicular continuo. A pesar de estas inversiones millonarias en todos los municipios de la zona metropolitana, la solución ha quedado muy corta. El tráfico cada día está peor, los accidentes siguen en aumento, las muertes por atropellamiento y la falta de infraestructura ciclista y peatonal se han dejado en el olvido. Todo para beneficiar a los vehículos privados. 

Si bien se realizó un esfuerzo importante en el desarrollo del metrobús mediante la Ecovía, su diseño, implementación y operación han dejado mucho que desear. De nuevo los intereses de quienes toman las decisiones han sido más importantes que las necesidades de los usuarios. Tenemos un sistema cooptado por un grupo de “transportistas” que lo último que hacen es cuidar del bienestar de los usuarios y proveer un buen servicio. Los dimes y diretes entre el gobernador, los transportistas y las agencias responsables de este sistema llevan años sin encontrar una solución. Esto sale a la luz cada vez que hay una amenaza de aumento de tarifa al transporte. 

El Plan Maestro fue ignorado por Natividad, Medina y el Bronco, así como por las legislaturas de todos estos años. El PRI y el PAN son los principales responsables del fracaso de la movilidad en nuestra ciudad, la segunda más grande del país. A falta de alternativas para transportarse, la mayoría de las vecinas y vecinos se han visto obligados a moverse en camión o adquirir un vehículo privado. 

Hoy vivimos en una cultura cochista, donde el 99% de la inversión en movilidad se dedica a vehículos privados, mientras más de la mitad de la población se traslada utilizando el transporte público. Las administraciones anteriores han dejado en claro que no sólo no hay interés en impulsar un Sistema Integral de Transporte, sino que el coche es la única opción de transporte para ellos. 

Esto es insostenible y tiene que cambiar. No podemos seguir sin rumbo claro, no podemos seguir ignorando la crisis de movilidad en la que vivimos, no podemos seguir respirando el aire contaminado. La solución no es sencilla y debe ser de raíz. Debemos dar un giro de 180° a la inversión en infraestructura para transporte. 

Tenemos que retomar los planes previamente desarrollados, adecuarlos a la realidad del Monterrey de hoy en día y tener un plan de implementación bien definido. Hace falta desarrollar propuestas basadas en las necesidades de los usuarios, análisis costo-beneficio para identificar el transporte más efectivo y eficiente (metro elevado o subterráneo, metrobús con carril exclusivo, transporte de diesel o electricidad, etc.), infraestructura para alternativas de transportación y asegurar el financiamiento necesario para su cumplimiento. 

La movilidad es un derecho y es nuestra responsabilidad hacerlo valer. Por nosotros, nuestras vecinas y vecinos, y por las generaciones regias que vienen, tenemos que construir el Monterrey que queremos. 

Kristian Macías es profesor universitario y consultor en políticas públicas. Actualmente es candidato independiente a diputado local del distrito 4 en Monterrey.

Conoce más en: www.kristianmacias.com