#ContraPortada: “México: El País en donde hacer las Cosas Bien es más Peligroso que ser un Criminal a Sueldo

Hace algunos días leía con frustración que en México del año 2000 al presente 2017 han asesinado a más de 105 periodistas y que, además, han castigado a menos del 10% de sus asesinos. Que los feminicidios ocurren al menos 5 veces al día en el país. Que al fin hemos logrado un nuevo record en México, el de más homicidios de los últimos 10 años.

Hace un mes durante mi lapso de vacaciones en Baja California Sur asesinaron al periodista Max Rodríguez apenas a unos kilómetros del hotel donde me hospedaba, también en este mes asesinaron a una madre que buscaba con desesperación justicia para su hija que le fue arrebatada a manos de delincuentes, delincuentes que se fugaron de nuestro “magnífico” sistema carcelario para callar a balazos a ésta mujer.

¿Nos estamos acostumbrando a la muerte? Ya parece rutina el leer los principales diarios de México y encontrar al menos una historia de homicidio, de muerte por drogas, de ajuste de cuentas o de riñas campales entre bandas rivales.

Ya no nos conmociona el niño de Nuevo León que a sangre fría disparó contra su maestra y sus compañeros para después suicidarse en una secundaria causando la muerte de todos los desafortunados semanas después.

En México decir la verdad y hacer las cosas bien se paga con sangre, buscar justicia por cuenta propia es un boleto de ida a la tumba, no tranzar y no corromperse es señal de que difícilmente avanzaremos a la velocidad que otros lo hacen a base de billetes y favores.

¿Por qué hacer las cosas bien es más peligroso que ser un criminal a sueldo? La respuesta es muy sencilla. Ser criminal es pertenecer a una clase de poder casi mesiánico que te permite decidir quién vive y quién no, quién avanza y quién se queda.

Las cuantiosas sumas de dinero que manejan los criminales aunado a la corrupción a la que se prestan cientos de funcionarios, les entrega el poder total para hacer y deshacer a su conveniencia. Para comprar a la justicia que debería perseguirlos o, si no acceden, para callarlos a balazos en manos de matones que encontraron en la delincuencia la forma de salir de la pobreza y la falta de oportunidades.

Ya basta de pensar que un presidente vendrá a salvarnos mágicamente de la miseria de país en la que nos han envuelto, ocupémonos nosotros mismos de hacer comunidad, de crear nuestras propias oportunidades y de actuar en colectivo. Que si nos callan, tengan que callarnos a todos y, si nos matan, tengan que hacernos la guerra a todos primero. Involucrémonos ya en las soluciones de esta peste social.

¡YA BASTA, MÉXICO!

Dimes y Diretes: “Pulido: La caja China en Tamaulipas”

Yo no sé ustedes, pero el cuento del secuestro y luego liberación del futbolista Alan Pulido sigue sin convencerme del todo. Ya sea por el disque escape que tuvo, que supo en donde estaba localizado, como sometió a uno de sus captores o simplemente la historia en general hay algo que me huele a gato encerrado en toda esta historia.

Como ya todos sabíamos, Alan Pulido fue secuestrado el pasado domingo en la madrugada por hombres armados y que hasta ese momento se creía, involucrados con el crimen organizado. Desde ese momento, las fuerzas estatales y federales desplegaron un operativo de búsqueda, que nunca habían emprendido a pesar de que Tamaulipas es uno de los estados con mayor índice de secuestros a nivel nacional. Lo siento pero no les creo, en verdad siento más creíble el #ElPitodeMancera como una solución al acoso sexual que el secuestro de Pulido.

Desde ese momento, las fuerzas estatales y federales desplegaron un operativo de búsqueda, que nunca habían emprendido a pesar de que Tamaulipas es uno de los estados con mayor índice de secuestros a nivel nacional. Lo siento pero no les creo…

Ayer salió la PGJ que fue un familiar del jugador del Olimpiacos el que planeo todo el secuestro, ¡qué barbaridad! ¿En serio no se dan cuenta que nadie les cree su cuento de la caja china? Claramente el gobierno de Egidio Torre Cantú, que poco pudo hacer para controlar la delincuencia en el estado vecino de Nuevo León, está tratando de taparle el ojo al macho. Todo, absolutamente todo apunta a una estrategia electoral por parte del partido que ya no quiero mencionar, pues a pesar de que Baltazar Hinojosa se deslindo, muy tarde, de sus posibles antecesores, este partido tiene más que perdida la elección en Tamaulipas.

Todo, absolutamente todo apunta a una estrategia electoral por parte del partido que ya no quiero mencionar, pues a pesar de que Baltazar Hinojosa se deslindo, muy tarde, de sus posibles antecesores, este partido tiene más que perdida la elección en Tamaulipas.

Les cuento un chisme y rumor de café político, según cuentan las malas lenguas que el PRI sabe que la tiene taaan perdida que su siguiente estrategia es imponer miedo en la ciudadanía para que esta no salga a votar el próximo domingo, claro es rumor, nada confirmado, pero con la situación de ingobernabilidad en la que ha estado recientemente este estado fronterizo y costero, no nos sorprendamos que así sea.

Pero bueno, al final de cuentas es Tamaulipas y lamentablemente nuestros vecinos tienen varios años de no votar por un partido político sino al contrario, votan por el cartel que va a controlar por los siguientes seis años el estado. ¡Qué horror!

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

La nueva crisis social: Linchamientos

No son algo nuevo los casos de linchamiento en nuestro país, ya que en el pasado este tipo de actos han cobrado vidas ya sea de inocentes o culpables de robos, asesinatos y secuestros. Pero en estas semanas ha habido un resurgimiento en los casos de linchamientos o intento de los mismos lo que nos lleva a decir que es la nueva crisis social que surgirá en nuestro país, ¿a qué se debe?

No es secreto para nadie que nuestro país lleva varias décadas con un serio problema de inseguridad, pero aún más gravemente de impunidad, ya que gran parte de los casos que son denunciados de robo, homicidio, secuestro y violación sexual quedan impunes en nuestro país. Tan solo ayer leía en Sin Embargo el caso de una joven que en el 2011 fue violada en su casa por siete hombres en Puebla, ¿cuál es el estatus del caso? Resulta que sí se logró arrestar a uno de los culpables y la joven y sus familiares lo identificaron, pero la del Ministerio Público lo dejo libre por falta de pruebas. Hasta el día de hoy y a pesar de que la familia fue hostigada y violentada por los violadores, el gobierno de Puebla no ha hecho nada para darle justicia a la familia y especialmente a la joven. Casos como este, hay muchísimos a lo largo y ancho de la República Mexicana y abarcan todo tipo de delitos.

No es secreto para nadie que nuestro país lleva varias décadas con un serio problema de inseguridad, pero aún más gravemente de impunidad, ya que gran parte de los casos que son denunciados de robo, homicidio, secuestro y violación sexual quedan impunes en nuestro país.

Los recientes casos de linchamientos en México nos demuestran una sola cosa, que ya comienza a existir un hartazgo o como diría el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto “un mal humor social”, que está llevando a la gente a los límites de tolerancia e incluso superándola, ya que estamos hablando de muerte de posibles ladrones, secuestradores y violadores.

La ineficacia, ineficiencia, inactividad de fuerzas de seguridad tanto municipales, estatales y federales han llevado a que la misma población en muchos casos haga justicia por su propia mano, porque al final de todo piensan “si lo denuncio no harán nada, en cambio sí ahorita le doy sus golpes…” Tal vez encuentren una “solución” que no lo es.

La solución no está en que la población tome justicia en sus propias manos, la solución está en que las fuerzas públicas hagan realmente su trabajo. No nos equivoquemos, los linchamientos de personas sean culpables de cualquier delito, no son algo que nos debería hacer sentir bien, al contrario, nos debería de preocupar ya que demuestra el problema social que se avecina a nuestro país.

La solución no está en que la población tome justicia en sus propias manos, la solución está en que las fuerzas públicas hagan realmente su trabajo. No nos equivoquemos, los linchamientos de personas sean culpables de cualquier delito, no son algo que nos debería hacer sentir bien, al contrario, nos debería de preocupar…

Lamentablemente es probable que las autoridades municipales, estatales y federales hagan caso omiso a estos focos rojos que comienzan a surgir a nivel nacional y no dudemos que los casos de linchamientos se intensifiquen más allá de los estado del sur de México. El inconformismo social invade a México y está teniendo sus costosas consecuencias, la pregunta que queda para los gobiernos es ¿Hasta cuando reaccionaran antes de que explote la bomba? Créanme hay un punto de quiebre y no estamos lejos del mismo.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”