Incontrolable riña entre aficionados Tigres y Rayados en el Clásico Regio 112

El pasado sábado 13 de Mayo se llevó acabo el Clásico Regio 112 en el Estadio BBVA Bancomer entre Tigres y Rayados. Evento que termino con violentos ataques entre los aficionados que asistieron al partido. Y con desabasto de elementos de seguridad pública para controlar dicho evento.

El Estadio BBVA Bancomer conto con Mil 117 elementos de seguridad pública, los cuales no se dieron abasto para controlar un elevado número de asistentes. Los ataques violentos no se hicieron esperar y dentro del estadio fueron golpeados algunos miembros de la afición del equipo de Tigres.

Según información del Municipio de Guadalupe, se detuvieron a 33 personas que fueron participes en los hechos violentos del Clásico 112 y con un saldo de tres heridos, dos elementos de seguridad y un aficionado.

Fuera de las instalaciones los elementos de seguridad brillaban aún más por su ausencia, pues los ataques eran más fuertes. Videos que circulaban en las redes sociales mostraban los ataques de la afición rayada hacia la afición felina y sin nadie que los detuviera.

De acuerdo con cifras obtenidas de Guadalupe y San Nicolas, el estadio fue vigilado por un 44% menos  de elementos que los que tuvo la casa felina, esto a pesar de que el estadio BBVA recibió al menos un 27% más aficionados que el Estadio Universitario.  Mil 509 elementos municipales, estatales y militares, así como privados, vigilaron el BBVA en comparación a los 2 Mil 680 elementos desplegados en el Universitario.

El Municipio de Guadalupe y San Nicolas mencionaron que en los Clásicos Regios al menos duplican el número de elementos de seguridad para resguardar a los asistentes a comparación de un partido normal.

Después de las riñas que se ocasionaron en el Estadio BBVA, Rayados emitió un comunicado en el que aseguro medidas contra la violencia.

 

Penales en México: Una olla Express

La tragedia en el Penal del Topo Chico, donde murieron 49 personas, no es la primera ni la última en México. De hecho, según cifras, desde 1988 a la fecha más de 300 personas han perdido la vida en centros penitenciarios de nuestro país. Lo que paso en el Topo Chico pudo haber sido evitado si las autoridades federales y estatales (sin importar gobernante en turno) hubieran actuado, pues los focos rojos siempre han estado ahí. Le daré una breve semblanza del problema penitenciario que tenemos en Nuevo León (que está en boca de todos por los hechos de ayer) y en México.

En el 2013, un año después de la tragedia en el Penal de Apodaca donde 44 personas murieron, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) hizo un estudio en el cual reveló la falta de custodios en los diferentes penales estatales, cifras que, por cierto, son alarmantes y aquí muestro:

  • Penal del Topo Chico: 75 custodios, pero número satisfactorio es 1,015.
  • Penal de Apodaca: 31 custodios, el número ideal es de 349.
  • Penal de Cadereyta: 96 custodios, el número ideal es de 402.

En el mismo informe del 2013, la CEDH alerta sobre la presencia de 300 internos armados y 60 personas secuestradas en los penales neoleoneses.

La cifra más alarmante es la del Topo Chico, pues este penal tiene una capacidad para 3,635 internos y en el momento de la visita tenía 4,585 internos.

En el 2014, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) elaboró otro reporte a nivel nacional. En Nuevo León, la CNDH encontró sobre población en dos de los tres penales estatales, pues el Penal de Apodaca —que tiene capacidad para 2,088 internos— contaba en el momento de la visitas con 2,039 internos. La cifra más alarmante es la del Topo Chico, pues este penal tiene una capacidad para 3,635 internos y en el momento de la visita tenía 4,585 internos.

Algunos otros hallazgos de la CNDH fueron los siguientes:

  • Inexistentes acciones para atender incidentes violentos.
  • Insuficiente personal de seguridad y custodia.
  • 0 capacitación de personal técnico.
  • Problemas de hacinamiento.
  • Aunque la Constitución lo prohíbe, personas sentenciadas y procesadas están recluidas en las mismas celdas.
  • En los penales de Apodaca y Topo Chico había presencia de cobros por parte de custodios. Mientras que los tres penales tenían presencia de cobros por parte de los internos.

En los penales de Apodaca y Topo chico existen áreas de privilegios, es decir, como áreas VIP para los internos. Una clara muestra de la corrupción que existe dentro de los penales de nuestro estado.

La otra situación que es alarmante, y que ya venían mencionada en el reporte de la CEDH, es la existencia de objetos y sustancias prohibidas, así como internos que ejercían violencia o control sobre el resto de la población. Sin contar que en los penales de Apodaca y Topo chico existen áreas de privilegios, es decir, como áreas VIP para los internos. Una clara muestra de la corrupción que existe dentro de los penales de nuestro estado.

Nuevo León no es el único en todo México con este tipo de problemas. De hecho, los penales de máxima seguridad sufren de los mismos problemas que los estatales. Digo, al final de cuenta no es como que esto viene como sorpresa, pues Joaquín Guzmán Loera logró escaparse dos ocasiones de penales de máxima seguridad. El Altiplano, Oriente, Puente Grande, Noreste y Noroeste tienen problemas de sobrepoblación.

En enero de 2015, la organización “¿Cómo Vamos Nuevo León?”, junto con especialistas en diferentes materias, creó la “Agenda Ciudadana”. Documento que tuvo el objetivo de ser la base para la formulación de metas y acciones que los nuevos alcaldes y el nuevo gobernador deben de cumplir durante sus actuales mandatos.

En la Agenda Ciudadana se habla nuevamente del peligro que representan los centro penitenciarios en el estado. Dentro de las propuestas del documento para mejorar el sistema penitenciario del Estado está considerado el cierre del Penal del Topo Chico de forma temporal con el fin de garantizar “su gobernabilidad interna y externa”. De igual manera se propone “aumentar el presupuesto de las cárceles, erradicar y prevenir el maltrato de los internos y realizar la separación efectiva entre procesados y no procesados”.

Hasta el momento, lo que ha hecho el estado es reconocer primero el problema que se tiene, pues el Secretario de Seguridad Pública del Estado, el Gral. Cuauhtémoc Antúnez, reconoció hace ya una semanas el descontrol que existe en los centros penitenciarios.

Este punto de la Agenda Ciudadana se convirtió en una de las metas para “¿Gober, Cómo Vamos?”, misma a la que el gobernador Jaime Rodríguez Calderón se comprometió a cumplir durante la campaña. Hasta el momento, lo que ha hecho el estado es reconocer primero el problema que se tiene, pues el Secretario de Seguridad Pública del Estado, el Gral. Cuauhtémoc Antúnez, reconoció hace ya una semanas el descontrol que existe en los centros penitenciarios. ¿Por algo se empieza no cree usted?

El problema en los penales a nivel estatal y federal no son un problema de hoy, ni tampoco que inició con el gobierno de “el Bronco”. Son un problema de siempre, y la gravedad ha ido en incremento. Lo que trato de decir es que no importa el partido político que este en el gobierno; ninguno, absolutamente ninguno, ha puesto cartas en el asunto y en verdad darle una solución fundamental. Si nadie le da solución los penales seguirán siendo escuelas del delito y situaciones como la del día de ayer, donde lamentablemente gente perdió la vida, seguirán sucediendo, y tal vez el día de mañana no estemos hablando de 49 muertos, sino cientos de muertos y peor aún cientos de fugados.

Diputados, Senadores, Gobernadores, Presidente de la República es hora de darle solución a este tema, que es un elemento más del cáncer de la corrupción de nuestro lindo y querido México.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

El Sistema Penitenciario. El problema que todos vemos y del que no se hace nada al respecto

El Estado de Nuevo León cuenta con 3 centros penitenciarios, a saber: el Penal de Topo Chico (Centro Preventivo de Reinserción Social, CE.PRE.RE.SO); así como los penales de Apodaca y Cadereyta (Centros de Reinserción Social, CE.RE.SO), en los cuales, todos han sido foco de atención no por sus políticas de reinserción y tratamiento penitenciario, sino por ser escenarios de violencia entre sus internos.

El día de ayer, una pelea por el control del centro penitenciario de Topo Chico dejó un saldo de 49 internos sin vida y 12 heridos de gravedad.

El día de ayer, una pelea por el control del centro penitenciario de Topo Chico dejó un saldo de 49 internos sin vida y 12 heridos de gravedad. No es el único hecho de violencia; en 2012, en el Penal de Apodaca ocurrió uno similar con 44 muertos y la fuga de 29 internos.

El Estado, a sabiendas de la deficiente y precaria infraestructura penitenciaria, continúa privilegiando la pena draconiana de prisión sobre las otras alternativas penales (como ya se había mencionado), lo que genera un hacinamiento dentro de las instituciones penitenciarias.

Entre los tres centros penitenciarios, se tiene un 50 por ciento de sobrepoblación y un déficit del 65 por ciento en custodios.

Datos con lo que se cuenta, señalan que el Penal del Topo Chico presentaba hasta hace algunos meses una sobrepoblación aproximada de 24.25 pro ciento, mientras que Apodaca y Cadereyta registraban una sobrepoblación de 27.79 y 51.45 por ciento, respectivamente. Asimismo, entre los tres centros penitenciarios, se tiene un 50 por ciento de sobrepoblación y un déficit del 65 por ciento en custodios.

Pero el hacinamiento, si bien es uno de los factores más relevantes, no es el único.

El autogobierno que tienen las prisiones por parte de los internos, y donde el Gobierno del Estado ha señalado que efectivamente no tienen el control al 100 por ciento de las instituciones, produce que estos sean considerados una “bomba de tiempo”.

El autogobierno que tienen las prisiones por parte de los internos, y donde el Gobierno del Estado ha señalado que efectivamente no tienen el control al 100 por ciento de las instituciones, produce que estos sean considerados una “bomba de tiempo”.

El Penal de Topo Chico como el de Apodaca cuentan con un autogobierno por parte del grupo de los zetas, mientras que el de Cadereyta podría considerarse que está bajo control del Gobierno del Estado, debido a que este es considerado como la institución “más tranquila” del Estado.

¿La solución está en construir otro centro penitenciario como el que se tenía proyectado en el municipio de Mina? No. La solución está en poner orden y control en las instituciones penitenciarias, en cumplir el traslado de internos del fuero federal a instalaciones que puedan albergar este tipo de internos y a reforzar el sistema penitenciario como tal, considerado el pattit

Es común, para aquellos quienes han entrado a los centros penitenciarios, ver en el Penal de Topo Chico caminar a internos de un lado a otro en los pasillos y en los patios, teniendo áreas donde la autoridad no interviene por temor a agresiones.
El penal de Apodaca no se queda atrás. Son muchos los rumores (que podrán ser ciertos… o no) sobre las fiestas, excesos y permisos que disfrutaban los internos, quienes tenían el control del centro penitenciario.

¿Cuál ha sido la constante entre los brotes de violencia en los centros penitenciarios? El control del mismo, entre los grupos de la delincuencia organizada.

Si la autoridad no se mete de lleno a poner orden en los centros penitenciarios, cada vez será más común este tipo de hechos.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”