Justin Trudeau inicia visita oficial en México

La primera visita oficial a nuestro país del Primer Ministro de CanadáJustin Trudeau, cobra especial relevancia pues coincide con la cuarta ronda de negociaciones para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que inició este miércoles en Washington y que hasta ahora no han alcanzado grandes acuerdos.

El funcionario canadiense acudo al Altar a la Patria donde deposito un ofrenda floral y monto una guardia de honor.

Después visito a la sede de la Cruz Roja Mexicana donde por un breve espacio ayudó a armar despensas para los damnificados de los sismos de septiembre.

Trudeau llegó con la camisa arremangada y una despensa en los brazos y fue recibido, junto a su esposa, por el Presidente Nacional de Cruz Roja Mexicana, Fernando Suinaga Cárdenas.

De inmediato, el Primer Ministro canadiense se puso un chaleco de voluntario y comenzó a armar despensas, posteriormente dio el banderazo de salida al apoyo dirigido a las localidades más afectadas por los sismos de septiembre.

Alrededor de las 5 de la tarde, Justin Trudeau, fue recibido por el presidente Enrique Peña Nieto, en Palacio Nacional, donde se le rindieron los honores correspondientes a los Jefes de Estado.

Peña y Trudeau sostuvieron una reunión privada para dialogar en torno al TLCAN, y otros temas como la cooperación de Canadá para atender la emergencia provocada por los terremotos del 7 y 19 de septiembre.

Además, hablaron de asuntos bilaterales en materia de cultura, medio ambiente, educación, seguridad internacional y cooperación regional.

Más tarde, ambos mandatarios brindaron un mensaje a los medios de comunicación y finalmente, Peña Nieto le ofrecerá una cena de honor.

Este viernes 13 de octubre, el Primer Ministro Justin Trudeau, acudirá al Senado de la República donde emitirá un mensaje ante los legisladores mexicanos, para después regresar a su país.

Lighthizer respalda amenaza de Trump sobre continuidad de Estados Unidos en el TLC

El Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, respaldó hoy la más reciente amenaza del Presidente Donald Trump de salir del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá (TLC) de no lograrse un acuerdo exitoso.

El funcionario señalo al Diario Reforma a través de una declaración escrita sobre la Segunda Ronda de discusiones a celebrarse en la Ciudad de México “El Presidente Trump ha sido claro desde el inicio de que si una renegociación del TLC no es exitosa, él se saldrá del acuerdo”

Lighthizer insistió que en el actual proceso de renegociación sigue las instrucciones del Mandatario y que este busca cambios para corregir lo que llamo “tallas fundamentales” al acuerdo vigente desde 1994, esto dicho, horas después de que Trump amenazará una vez más desde Arizona, con la salida de Estados Unidos del TLC.

Sin datos de que pudieran apoyarlo, el funcionario inicio la Primera Ronda del proceso el martes pasado al decir que el acuerdo había sido responsable de la pérdida de 700 mil empleos estadounidenses.

“Bajo la dirección del Presidente, el funcionario comenzó a renegociar el TLC para buscar cambios sustanciales para atacar fallas fundamentales y crear una política comercial justa que beneficie a todos los estadounidenses”, agrego la oficina de Lighthizer ayer miércoles.

Tras finalizar este domingo la Primera Ronda de las discusiones, Lighthizer se comprometió a llevar a paso acelerado las renegociaciones en un acuerdo trilateral junto a sus homólogos, (la Ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland, y el Secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo).

#HojaDeRuta: “Momento de que México voltee al Sur”

“Aquí abajo, cada uno en su escondite. Hay hombres y mujeres, que saben a qué asirse. Aprovechando el sol y también los eclipses. Apartando lo inútil y usando lo que sirve. Con su fe veterana, el Sur también existe”.

El poema de Benedetti resuena en un momento de sacudidas geopolíticas en distintas partes del globo. Para México resulta de particular relevancia en un momento donde la “integración” (habría que analizar y cuestionar el alcance del concepto) del TLCAN, la gran apuesta económica de política exterior de los últimos 25 años, navega en aguas inciertas.

Aunque hoy los reflectores están puestos en la negociación del tratado, no hay que olvidar el contexto que la provoca: la llegada de la ultra derecha a la presidencia de Estados Unidos encarnada en la figura de Donald Trump, personaje que ha ejercido la vejación pública más cruenta hacia México que se recuerde en la historia contemporánea.

Es una negociación que parte no solo de un cambio político que ha provocado un efecto dominó, también parte de la indignidad, pues la autoridad política de México, en particular el presidente EPN, ha sido de una debilidad y tibieza tal que descorazona.

Hace algunos días fui invitado por Alianza Cívica a moderar un diálogo con Sara Tamez, vieja amiga que durante los últimos años se ha dedicado a trabajar en campañas políticas de Sudamérica. En particular, venía a compartir la experiencia de la reciente victoria de Lenín Moreno en la elección presidencial de Ecuador. Dentro de sus vivencias, contaba cómo mucha gente en el cono sur le reprochaba que México no volteaba hacia la región, que vivíamos solo viendo hacia el norte. Recordé de inmediato que me tocó vivir el mismo reclamo hace ya más de una década en Chile. Lo increíble es que México sí es referencia en múltiples aspectos en el hemisferio sur, desde la cultura popular hasta ciertos aspectos de su desarrollo.

Hoy nuestro país concentra poco más del 80% de sus exportaciones a Estados Unidos, menos del 3% a Canadá y 16% al resto del mundo (Reforma, 2017). Por supuesto que el argumento geopolítico, de aprovechar la proximidad con la economía más grande del mundo es racional y una meta deseable, pero eso no debería significar dependencia absoluta ni cortedad de miras, sobre todo en un momento donde el mismo país que pregonó el liberalismo económico a pies juntillas hoy apuesta por la cerrazón y el proteccionismo.

Por ejemplo, en la industria automotriz, que es el sector que mayor participación tiene en las exportaciones mexicanas hacia EEUU, con 23%, un trabajador norteamericano gana en promedio 29.5 dólares la hora, mientras que el mexicano gana 4.51. La diferencia es brutal, e ilustra el por qué México sigue y seguirá siendo atractivo para la maquila, pero también, cómo este modelo que ha hecho crecer sustancialmente las exportaciones no se ha traducido en crecimiento suficiente ni ha podido frenar el crecimiento de la pobreza y la desigualdad.

La renegociación del TLC sin duda es estratégica para nuestro país, pero también una llamada de atención, un grito y un destello que nos obliga a mirar hacia otras latitudes y replantear nuestro rol económico en función del lugar que queramos ocupar en el mundo, las ideas que representemos, el proyecto de nación que comencemos a construir.

Quizá como nunca antes, la visión de política exterior será de primer orden en la agenda de la sucesión presidencial de 2018. Habrá entonces que recordar que el sur también existe, lo mismo que el oriente: pero aquí abajo, cerca de las raíces, es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren, y hay quienes se desviven. Y así entre todos logran, lo que era un imposible: que todo el mundo sepa que el Sur también existe”.

Renegociación del TLCAN y los salarios mexicanos, nada nuevo en nuestro futuro

Últimamente se ha creado mucho furor con respecto a la noticia exhibida por Bloomberg respecto a que “Durante la negociación del TLCAN, se buscara presionar al gobierno mexicano para incrementar los sueldos mínimos”. Para muchos puede ser una innovación, un apoyo para la sociedad, hasta un movimiento positivo del gobierno americano para favorecer a la sociedad mexicana. Pero la realidad no es así, México, ya se encontraba en pláticas para incrementar el salario mínimo en general, todo debido a las normas impuestas en, el ahora difunto, Acuerdo Transpacífico de cooperación.

El gobierno de Obama presiono al acelerar la firma de dicho tratado, donde no solo estipulaban la creación de nuevos salarios mínimos en múltiples países, sino también el renegociar los estatutos laborales y crear mejores estándares laborales entre todos aquellos países miembros. Pero ahora tenemos una nueva negociación en mano, liderada por el presidente de los Estados Unidos que, como hemos podido observar, tiene poco de negociador y más de impositor.

Pero veamos desde otra perspectiva, ¿Que conllevaría el aumentar los salarios mínimos en México?

Bueno, inicialmente mejoraría las oportunidades de múltiples trabajadores al aumentar sus ingresos, pero al mismo tiempo crearía nuevas problemáticas para pequeñas y medianas empresas que aún no han logrado estabilizar sus ganancias. Aunado a esto, las empresas mexicanas se ven constantemente ahogadas con impuestos duros, revisiones constantes y sin mencionar los costos que, por ley, deben de cubrir por parte de sus empleados, como lo son el seguro social, aguinaldos y demás.

Entonces, ¿Realmente estamos viendo un beneficio directo?

En mi opinión si es necesario que incremente el salario mínimo mexicano. Nos hemos quedado rezagados ante los aumentos en los costos de vida y la necesidad de otorgar mejores oportunidades a nuestra sociedad. El problema es simple, no existe en realidad una base para implementar directamente los aumentos sin afectar en general a la cadena laboral. Necesitamos reestructurar nuestras políticas fiscales y también otorgar beneficios tributarios a nuevas empresas. Así como mejorar las leyes laborales para que por fin exista un beneficio para tanto empleado como empleador.

La renegociación del TLCAN aún ni ha comenzado, por lo tanto todavía no podemos analizar ni percibir los posibles beneficios o daños que pueda atraer esto a la mesa. México tiene que imponerse ante el gobierno de los Estados Unidos, pues ellos también han creado una necesidad del comercio constante con nuestro país. En todo caso podríamos ver una nueva oportunidad en el comercio con Canadá, atrayendo nuevas inversiones de este gran país del norte y promocionando productos mexicanos en sus mercados. Los cuales aún no han sido tan explotados como el americano por nuestras empresas nacionales.