Crack del futbol ¿y de la política?

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Goleador de Francia 98, Japón 2002 y Sudáfrica 2010. Cuando se habla de futbol en México, Cuauhtémoc Blanco es sin duda alguna una figura que se hace notar, pero ¿y en la política? 

El pasado 28 de enero, Andrés Manuel López Obrador destapó a Cuauhtémoc Blanco como precandidato para la gubernatura del estado de Morelos, estado dentro del cual comenzó su carrera política como alcalde de Cuernavaca.

Amado por muchos y repudiado por otros, Cuauhtémoc es a todas luces un personaje polémico, y desafortunadamente, su carrera política no ha sido la excepción. Comenzando con una presunta candidatura comprada (en la que el Partido Socialdemócrata le pagara 7 mdp para ser el candidato oficial del partido, según lo reportara en su momento la investigación realizada por Denisse Maerker), un cambio de banda a otro partido político, e incluso, una revocación de mandato aprobada por 23 diputados, la lista de acontecimientos polémicos en la vida política del Cuau es larga, y aún así, es considerado como el futuro dirigente de un estado.

La precandidatura de Cuauhtémoc por parte de la alianza “Juntos Haremos Historia” encabezada por MORENA, ofende y decepciona. Ofende, porque la ciudadanía se merece candidatos de primera clase, gente preocupada por los problemas que enfrentamos y preparada para afrontarlos. Decepciona, porque es precisamente quien ha venido denunciando por años a la mafia del poder, su corrupción y sus atropellos, quien hoy le presenta a la ciudadanía un candidato que no se encuentra a la altura.

Desafortunadamente, en su afán por asegurar victorias, MORENA no es la excepción a cualquier otro partido político. Preparado o no, Cuauhtémoc es un personaje que vende, y ellos lo saben. Sin embargo, el trasfondo de que existan candidatos y servidores públicos como Cuauhtémoc Blanco y Carmen Salinas, es que contrario a lo que diga Andrés Manuel, el pueblo no es sabio, y hasta que no quede en la república un mexicano dispuesto a darle su voto al ídolo de su infancia, los partidos políticos seguirán ofreciéndonos las opciones que saben que vamos a aceptar. Y entonces ¿en quién recae la culpa?, ¿el político por ofrecer, o el pueblo por aceptar?

Un punto me queda claro, nuestros gobernantes son el reflejo de nosotros como sociedad, y bien se dice por ahí que los mexicanos tenemos el gobierno que nos merecemos.