El mundo que nos enseñaron a vivir

En el mundo que nos enseñaron a vivir, nos establecieron una serie de códigos sociales con los que tendríamos que cargar toda nuestra vida. Las mujeres: “cierran las piernas”, “se invierten horas en ellas mismas” (¿sino cómo vas a conseguir novio?), “son decentes”, “no dicen malas palabras”, “no toman”, “no fuman”. Las mujeres tienen que ser perfectas, siempre deben de estar ahí. Para algunas personas las mujeres simplemente son: madres, hermanas, esposas, de alguien más; y si no cumplen con dicho papel fracasan.

Hace algún tiempo recuerdo que leí el manual teórico-metodológico para transversalizar la perspectiva de género realizado por la Red de los Derechos de la Infancia en México, dicho manual señalaba que la desigualdad de género comenzaba en la niñez; la sociedad dictaba el papel que tenían que desarrollar las niñas en su entorno, lo cual ocasiona directamente la exclusión de las mismas.

Yo no podría estar más de acuerdo, la desigualdad y el grado de vulnerabilidad en el que actualmente nos encontramos las mujeres es provocado por las enseñanzas que nos brindaron en nuestros primeros años, tanto a nosotras, como a los hombres. A ellos los enseñaron a ser servidos, a nosotras a servir.

Es así como recordé mi infancia, una infancia en la cual nunca me dijeron que valía menos que un hombre o que tenía que tener ciertas conductas porque era mujer, pero en donde sí crecía con contenido visual que inconscientemente me transmitía esos mensajes. Crecí conociendo la historia de Ariel, Cenicienta, Blancanieves, las cuales todas terminan con lo mismo: un hombre a su lado y esa era su felicidad plena; excepto Mulán, la cual se arriesgo para hacer lo que ella creía correcto, aunque fue señalada por ser mujer, al final termino siendo la heroína de China, pero no fue suficiente; “y bien… trae una espada, mejor debería de haber traído a un hombre”, sentencia su abuela. Porque muchas veces para algunas familias el éxito de una mujer se basa en si llegó al matrimonio o no.

En las semanas pasadas se suscitaron una serie de acontecimientos en internet relacionado con la exposición de mujeres, primero el evento en la Taquería Orinoco y después la noticia nacional de que una mujer le había sido infiel a su novio en su despedida de soltera; no sé si el acto fue inmoral o no, si está bien o está mal, porque esa no es mi área, y considero que nadie esta en condiciones de juzgar a personas que ni siquiera conoce.

Pero sí de algo estoy segura es sobre la exposición y vulneración en la que han recaído las mujeres en estos últimos meses, y no solo me refiero a los acontecimientos antes mencionados, sino a los videos de contenido sexual que circulan por las redes sociales, las víctimas de acoso y violación, y al linchamiento que han recibido cada una de ellas.

Cuando por fin siento que estamos avanzando en materia de igualdad de género, también caigo en cuento que retrocedemos cuando suceden hechos como estos, porque si una mujer comete un error, lo primero que se hace es culpabilizarla. Tiene la culpa por no cuidarse, por no vestirse bien, por andar de “puta”. Si una mujer es infiel, es noticia nacional ¿cómo es posible que traicionó a su hombre? A las personas no le interesa el trasfondo de la situación, solo saben señalar; si un hombre es infiel, lo justifican y nos enseñaron a justificarlo, “estaba borracho”, “no sabía lo que hacía”, su historia no la conoce todo el país.

En el mundo que nos enseñaron, nos exigen que seamos incondicionales en todo momento, en toda situación, circunstancia, con todos menos con nosotras mismas. Me enoja, el saber que se convirtió en noticia nacional, una situación que solo es de dos personas, y llegó a tal grado porque para la sociedad es inconcebible ver que una mujer traicione, que abandone, en cambio si un hombre es desleal no pasa nada, “así son, es su naturaleza” hay que saber perdonarlos y avanzar.

Solo creo que me di cuenta en estas semanas que las mujeres no podemos cometer un error, porque no importa que tan buenas seamos, si siempre estamos ahí, si somos leales, si somos las mejores novias, esposas, madres, hijas. Eso al final de cuenta no importa, porque por el simple hecho de haber cometido un error, vas a ser tachada, juzgada, recriminada, sentenciada, porque la mujer para algunos hombres (yo sé que no para todos) solo se reduce a un hecho en particular, todo lo que fue no se le toma en cuenta, ¿por qué tomárselo si se supone que debe de ser perfecta? ¿verdad?

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Hillary Clinton y Jaime Rodríguez

Ya salió Hillary a decir que muchas gracias pero que ella no viene a México. Claro estaba que la suma de dos negativos (Donald + EPN), no daría positivo. Las matemáticas son sabias. Y es que Clinton espero de manera inteligente a ver el resultado de la reunión de Trump y Peña Nieto para dar una respuesta a la invitación del Gobierno Federal, dicho esto, hoy por hoy no le reditúa electoralmente hacer una visita al país mexica.

Le conviene que en la memoria de los electores se quede la hipocresía y poca credibilidad del magnate en ambientes internacionales.

Mientras tanto en tierras regias, al que ya le gustó pegarle a la piñata es al personaje Bronco que tenemos de Gobernador. Primero salió a decir hace algunos meses que “a las niñas gordas nadie las quiere”, declaración que en principio causo confusión, y después, cuando trato de explicarse terminó peor. James, el detalle no es que la mujer salga embarazada porque no se cuidó, el problema es que seguimos viendo a ellas como las únicas responsables de lo sucedido. Sería recomendable que antes de decirle a mi hija que “gorda” nadie la va a querer, mejor le diga a mi hijo que si embaraza a alguien, él también se hará responsable de sus actos. ¿No crees?

El caso es que ahora Jaime se aventó chuza al decir que las madres que traen a sus hijos por parto natural ¡son más madres!, total que, si no es una, es la otra.

Y en otras cosas, pero siguiendo con lo mismo, mejor ni hablemos del famoso caso de los tacos Orinoco que sigue mostrando el lado oscuro de una sociedad morbosa y machista, la cual señaló y humilló única y exclusivamente a la mujer de la pareja en cuestión. Mientras que el hombre fue sacado entre porras y aplausos. ¡Nomás faltó que lo cargaran!

POSDATA: Lo único bueno que hay que contar del 4to informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto, es que solo nos quedan dos. Esperemos que el país logre aguantar 24 meses más las cuestionadas decisiones de un Presidente que no da pie con bola.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”