El nuevo debate sobre el porte de armas en EUA: ¿impresión 3D?

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Hoy, nos encontramos de nuevo frente a un reto legislativo que se origina por un avance tecnológico. En los últimos años, el debate por temas de esta naturaleza se ha incrementado y se ha demostrado que en muchas ocasiones la ley no puede competir con la evolución constante y rápida de la tecnología y sus diversas aplicaciones. En este caso, la posibilidad de imprimir armas 3D desde el anonimato tienen a Estados Unidos en una discusión activa. 

Al día de hoy, once estados en EEUU han realizado una demanda a la administración de Trump. Esto porque el gobierno llegó a un acuerdo con la empresa texana Defense Distributed, en el que resolvieron que se podrían hacer públicos los distintos modelos de armas para impresión 3D. Así, con unos clicks y muy pocos dólares cualquier persona con acceso a internet puede hacerse de su propio modelo, imprimirlo, y estrenar su nueva pistola.

Sin embargo, el juez federal Robert Lasnik, afirmando que esto podría conllevar un “daño irreparable” emitió una orden con la que se bloquea temporalmente la publicación de estos archivos. Habrá una audiencia el próximo 10 de agosto, y de ahí podría surgir una resolución de carácter permanente.

Como con otros temas en los que se involucra la tecnología, existe una laguna legal. Y esta laguna, a su vez, acrecienta la discusión y polariza a la opinión pública estadounidense. Los que apoyan la publicación de los modelos, afirman que el temor es exagerado y siguen la línea discursiva que se ha presentado al dialogar sobre el porte de armas. Sin embargo, la diferencia aquí, y lo que preocupa a muchos, es el carácter anónimo que brindarían estos artefactos. A diferencia de las fabricadas por las industrias tradicionales, no contarían con un número de serie y por lo tanto, harían imposible su rastreo o el control sobre su posesión.

A muchos les preocupa, además, que estas caigan en manos de las personas incorrectas. Al estar libres en internet, podrían terminar fácilmente como una adquisición de criminales, menores de edad, o personas que normalmente no obtendrían un permiso de porte de armas.  

Desde hace tiempo que en EUA el porte de armas es un tema delicado y complejo. Con cada tiroteo en lugares públicos, y el incremento de estos sucesos en el ambiente escolar, hay muchos que abogan por una política de uso de armas más estricta, en la que incluso se replantee la necesidad de que un ciudadano común y corriente cargue con un arma. No obstante, la NRA es uno de los lobbies con mayor peso político en Estados Unidos. La importancia de la industria armamentista ha mermado este debate y lo ha inclinado hacia el mantenimiento del statu-quo.

Me parece sorprendente que después de tantas incidencias, tantas víctimas, y tantos inocentes, el porte de armas siga siendo un tema que se toma a la ligera y para muchos amerita políticas laxas. Hoy, al debate se añade el tema del internet y de la tecnología, y lo vuelve más complejo aún. 

La controversia en la regulación del internet, de lo que un individuo puede o no hacer público, hoy se entrelaza con el tema de porte de armas. Entonces, surge de nuevo la pregunta del millón: ¿hasta qué punto se puede involucrar el gobierno? Con una cuestión tan delicada, ¿será válido auxiliarse con la desprestigiada censura? Definitivamente es una discusión acalorada, con muchos intereses económicos y políticos de por medio. Será interesante mantenerse pendiente a la decisión del gobierno estadounidense.

Como reguero de pólvora: las armas en EEUU

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El día de ayer, el Presidente Barack Obama anunció desde la Casa Blanca algunas de las nuevas mediadas que estarían representando un paso más para fortificar y robustecer el control en la distribución de armas dentro de los Estados Unidos, todo esto en medio de un discurso donde se pudo ver el llanto del mandatario, acompañado por una fuerte crítica los grupos lobistas, calificándolos de mentirosos. A grandes rasgos, las nuevas disposiciones buscan tener un registro más detallado de los distribuidores de armas e investigar el comportamiento de los compradores y vendedores para así evitar masacres como las que, de un tiempo para acá, han caracterizado el diario vivir de nuestro vecino del norte.

Una cosa ha de ser muy clara: en Estados Unidos, cualquier pronunciamiento que esté relacionado a este tema es de tratarse con pinzas, pues no debemos de pasar por alto la ampliamente discutida segunda enmienda (que en español se lee “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no será infringido”) y que pareciera estar tatuada en el corazón de algunos grupúsculos republicanos y de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), quienes se han encargado de simplificar el debate y repudian todo argumento que implique endurecer la regulación, alegando que al intentar hacerlo se violenta el derecho constitucionalmente otorgado.

De acuerdo al FBI (2011), en Estados Unidos fallecieron más de ocho mil personas a consecuencia del uso de armas de fuego.

Algunos datos: de acuerdo al FBI (2011), en Estados Unidos fallecieron más de ocho mil personas a consecuencia del uso de armas de fuego. En segundo lugar del ránking se encuentra el uso de cuchillos (casi dos mil muertes), y en tercer sitio a través de las categorizadas “armas personales” (básicamente a golpes) con casi 500 víctimas. En un comparativo a nivel mundial, según el diario New York Times (2012), Estados Unidos presenta un índice de 88.8 armas per cápita, lo que equivaldría a un total aproximado de aproximadamente 28 mil 160 millones.

Obama ha llamado al pueblo a castigar a través del voto a quienes “se han interpuesto en el camino de una regulación de las armas”.

Sin embargo, pareciera ser que Obama ha tenido un mal timing político para extender su propuesta, pues a menos de un año de dejar uno de los cargos más importantes a nivel mundial, y con una mayoría congresista del lado de los elefantes rojos, es muy complicado que la disposición pueda trascender de la manera en que se pretende, y es que al llegado de una administración republicana es muy probable que la agenda sea modificada y que la regulación sea desechada al instante. No obstante, y como parte de su discurso, Obama ha llamado al pueblo a castigar a través del voto a quienes “se han interpuesto en el camino de una regulación de las armas”, dando luz definitiva a que el paso dado el día de hoy no solamente ataca únicamente un punto y toma tendencia previo al proceso electoral de noviembre de este año.

No cabe duda que, aunque las razones por las que se ha propuesto extender la regulación del control de armas son meramente domésticas, el impacto trasciende al ámbito internacional y contrasta con la política estadounidense de intentar apagar el fuego con más fuego, donde usualmente hace gala de su fortaleza militar y demuestra que quien tiene el arma más grande, es el que triunfa. ¿Será que los ciudadanos de este país tratan de emular las prácticas de su gobierno hasta en lo individual?

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