México’s moment

Han pasado ya casi 2 años desde que ese jefe de estado de copete relamido y aspecto sibarita aparecía, con barbilla en alto y temple tenaz, en la portada internacional de la revista TIME, que enfatizaba, con letras grandes y blancas, la frase: “Saving Mexico” [1].

Era el momento de México, The Mexican Moment, en donde a pesar de la baja aprobación de los mexicanos hacia la administración del presidente Enrique Peña Nieto, los medios internacionales veían al país con optimismo.

En este tomo se hacía apología a las recién aprobadas reformas constitucionales (educativa, energética y telecomunicaciones) que, según el autor del artículo, vaticinaban un futuro promisorio para el país [2]. Era el momento de México, The Mexican Moment, en donde a pesar de la baja aprobación de los mexicanos hacia la administración del presidente Enrique Peña Nieto, los medios internacionales veían al país con optimismo, como una de las mejores apuestas para los inversionistas y como una de las economías emergentes con mayor potencial de crecimiento económico.

Si alguien recuerda los meses que antecedieron a las crisis del 94, relacionaría los hechos mencionados con que se avecinaba otra crisis aún más fuerte en el país.

Pero, poco después, como diría Emmanuel, todo se derrumbó. En los meses venideros acaecieron problemas sociales, políticos y económicos que terminaron por apagar el Mexican Moment. La desaparición de los 43 normalistas, las protestas sistemáticas hacia el gobierno federal, los flagrantes casos de corrupción de los altos niveles del gobierno, la fuga de un personaje del hampa, la caída de los precios de petróleo y la depreciación del peso mexicano frente al dólar pusieron en duda el estado de derecho y el futuro económico y político del país. Fueron meses de sofocante angustia para los policy makers mexicanos y de incertidumbre para la ciudadanía en general. Si alguien recuerda los meses que antecedieron a las crisis del 94, relacionaría los hechos mencionados con que se avecinaba otra crisis aún más fuerte en el país.

Sin embargo, esa atmósfera aciaga y de incertidumbre parece haberse atenuado en estos últimos meses. La coyuntura económica y política actual del país muestra algo de alivio pese aún estar frente a una debilidad económica mundial y a la tormenta de problemas sociales y políticos que parecían que, en algún momento, para los pesimistas, acabarían con los últimos estertores del país.

La inflación se ha mantenido en mínimos históricos, lo que significa que las empresas no han trasladado sus mayores costos de importaciones hacia los consumidores.

Esta semana las expectativas de especialistas del sector privado sobre el crecimiento de la economía mexicana para 2015 aumentaron [3], esto después de que se registrara en el tercer trimestre de 2015 un crecimiento del PIB de 2.64% con respecto al mismo periodo del año 2014 [4]. Asimismo, y pese la depreciación del peso mexicano —que ha sido como un indicador de fracaso económico en México en las crisis anteriores—, la inflación se ha mantenido en mínimos históricos, lo que significa que las empresas no han trasladado sus mayores costos de importaciones hacia los consumidores [5].

Por el lado político, las recientes elecciones dan un halito de esperanza en cuanto al mejoramiento del estado de derecho en el país. Que hayan ganado candidatos independientes en diferentes estados y en diferentes niveles de gobierno alrededor de la república habla de que se respetó la decisión de los ciudadanos.

Sí, faltan muchos problemas por resolver: la economía mexicana no crece a los niveles prometidos a principios del sexenio. Siguen habiendo niveles de pobreza altísimos, desigualdad, corrupción latente, violencia a diestra y siniestra, etc., pero el cambio podría empezar lento. Habría que esperar los primeros meses del próximo año para ver si esta leve mejoría de la que hablo se consolida y se transforma en algo mayor. Por lo pronto sabemos que hasta ahora México ha resistido a uno los peores vituperios y choques externos [6] que se han vivido en las pasadas dos décadas, lo que se traduce en una mejoría y fortalecimiento del país [7]. Lo que antes nos hacía caer, ahora sólo nos hace tambalear.

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[1] La portada a la que se alude: http://content.time.com/time/covers/pacific/0,16641,20140224,00.html

[2] Crowley, M. (2014). Mexico’s New Mission. TIME. (Tomado de: http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,2165465-5,00.html)

[3] Suceso que no había pasado en todo el año. Las expectativas del sector privado para el crecimiento económico de 2015 pasaron de 2.29% en Octubre a 2.44% en Noviembre. Fuente: Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado: Noviembre de 2015. Banco de México. http://www.banxico.org.mx/informacion-para-la-prensa/comunicados/resultados-de-encuestas/expectativas-de-los-especialistas/%7BF04F2F8C-B0F0-3348-9C7E-898E1666460E%7D.pdf

[4] Banco de Información Económica, INEGI. http://www.inegi.org.mx/sistemas/bie/

[5] Para saber más sobre del porqué el tipo de cambio ya no se traduce en inflación en México, les recomiendo este artículo de Bloomberg: http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-11-24/go-ahead-sell-the-peso-mexico-doesn-t-care-what-you-do-anymore

[6]Como la caída de los precios mundiales del petróleo y las decisiones de política monetaria de Estados Unidos, que han provocado un caos en las economías emergentes como México.

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