Liberación anticipada

El pasado jueves 17 de diciembre, el gobierno del Estado liberó de forma anticipada a 48 reos de bajo riesgo, tras cumplir el 60% de su sentencia en los penales estatales.

CNN México publicó el 21 de julio de este año, que “el Bronco” hereda la administración de un sistema penitenciario con 40% de sobrepoblación, carencias y déficits de custodios. En la nota, resaltaban que en el Estado de Nuevo León hay 8,120 reos distribuidos entre las tres cárceles estatales (Apodaca, Cadereyta y Topo Chico).

El exsecretario de Seguridad Estatal, Alfredo Gómez, declaró que los penales son viejos y que está detenida la construcción de una cuarta cárcel estatal por falta de recursos.

De la misma noticia se desprende que el exsecretario de Seguridad Estatal, Alfredo Gómez, declaró que los penales son viejos y que está detenida la construcción de una cuarta cárcel estatal por falta de recursos. A la par de tan desafortunada declaración, el entonces gobernador, saqueaba las arcas estatales y heredaba a los neoloneses la carga de pagar por 30 años el desastre financiero de su administración.

En el caso particular del penal del Topo Chico, en el 2014 tenía casi un 100% de sobrepoblación: su capacidad es para 2,600 reos y albergaba 5,000. Por si fuera poco, organismos internacionales han manifestado su preocupación por su escasez de infraestructura y falta de control.

Nuestras cárceles reciben constantes recomendaciones de la CEDH. Una noticia de Milenio describe el penal del Topo como: un espacio donde algunos reos pueden comprar privilegios y otros deben pagar por su vida.

En las cárceles del Distrito Federal, es 4.62 veces más probable morir de un homicidio que en las calles de la ciudad capitalina.

La mala calidad de las cárceles es desgraciadamente una realidad en todo México. Ayer, domingo 20 de diciembre del 2015, el encabezado de la sección de noticias nacionales de los periódicos de Grupo Reforma, destacaba que, en las cárceles del Distrito Federal, es 4.62 veces más probable morir de un homicidio que en las calles de la ciudad capitalina.

Que las cárceles en este país son escuelas de delincuentes, es una percepción popular. No es extraño entonces que el nuevo procedimiento penal, producto de la reforma que introduce los juicios orales, contemple numerosas alternativas y procedimientos y medios de reparación de las conductas delictivas, en los que se evita que el imputado llegue a prisión.

El programa de liberación anticipada, que ha introducido Jaime Rodríguez Calderón, me parece correcto, a pesar del riesgo que política y mediáticamente conlleva.

El programa de liberación anticipada, que ha introducido Jaime Rodríguez Calderón, me parece correcto, a pesar del riesgo que política y mediáticamente conlleva. En el Estado de Nuevo León, existe una Ley de Indulto que faculta al gobernador para otorgar a los reos que cumplen con ciertas características –haber purgado más de la mitad de la pena, no ser reincidentes y no haber cometido delitos graves que ponen en riesgo la seguridad pública— una gracia que logra su liberación inmediata.

Indultar a los reos que cumplen con las características que señala la ley, aunque no es obligación del gobernador, me parece, sin duda alguna, una responsabilidad frente a las circunstancias actuales de nuestro sistema penitenciario y de la administración pública estatal.

Las cárceles tienen un doble propósito: aislar de la sociedad a quienes constituyen un peligro para la paz y el orden público; y formar y transformar a los reclusos, en ciudadanos de bien.

Nuestras cárceles no sirven para ninguna de las dos cosas. No hay en ellas, ni siquiera espacio físico suficiente, para que quien entra al penal, viva recluido con dignidad. La responsabilidad que tienen los que nos gobernaron, de no haber atendido adecuadamente este problema, es grandísima.

Otro gran tema, es que el sistema de justicia penal en México, tiene una efectividad equitativa, que es proporcional a la capacidad económica de las partes. Hay numerosos casos de gente, que sin atentar gravemente contra el orden público, vive recluida (el famoso caso del kilo de barbacoa o los del documental “El Túnel” donde muestra una serie de reos explicando que están presos por robos menores a mil pesos).

A nadie le deseo ser tratado como un simple recluso mexicano sin privilegios. Ojalá hagamos conciencia acerca de lo mucho que no está faltando como sociedad para atender adecuadamente a las personas que cometen delitos y busquemos, en solidaridad, hacer algo en favor de ellos.

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[1] Periódico “El Norte”. Viernes 18 de diciembre del 2015. Sección Local. Pág. 2.
[2] CNN México. “El Bronco” se topa con 40% de sobrepoblación en penales de Nuevo León. 21 de julio del 2015.
http://www.cnnmexico.com/nacional/2015/07/21/el-bronco-se-topa-con-40-de-sobrepoblacion-en-penales-de-nuevo-leon
[3] Milenio Diario. “Organimos encienden sus alarmas por penal del Topo. 7 de julio del 2014. http://www.milenio.com/monterrey/encienden-alarmas-penal_0_331166902.html
[4] Ibidem
[5] Periódico “El Norte”. Sección Nacional. 20 de diciembre del 2015. Pág. 2
[6] El Túnel. Documental del CIDE. 2012: https://www.youtube.com/watch?v=LbB3GpJDJ_M

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