Time incluye a AMLO en su lista de 100 líderes más influyentes

Comparte este artículo:

La revista Time incluyó al presidente Andrés Manuel López Obrador, entre los líderes más influyentes del mundo, en su edición Time 100. La publicación en donde es mencionado el mandatario mexicano fue escrita por el periodista Jorge Ramos.

“Más de 30 millones de mexicanos votaron por un cambio en la última elección, y eso es exactamente lo que obtuvieron”, escribe Ramos en la publicación.

“El presidente Andrés Manuel López Obrador viaja en clase económica y se niega a vivir en la mansión presidencial de Los Pinos”, agrega el periodista.

Otras personalidades que aparecen en la edición de la afamada revista estadounidense, son la líder de la Cámara baja de Estados Unidos, Nancy Pelosi; el presidente estadounidense, Donald Trump; el “presidente encargado” de Venezuela, Juan Guaidó; el Fiscal Especial Robert Mueller, y la activista sueca Greta Thunberg, entre otros.

 

Crisis Política venezolana

Comparte este artículo:

Las democracias más jóvenes son las que se ven amenazadas más frecuentemente por crisis internas y/o por intervencionismo de naciones más establecidas y poderosas. En el caso de Venezuela (Juan Guaido, líder de la oposición, se proclama presidente interino ante la supuesta violación a la democracia mediante su mandato), desde la última ola de protestas (Finales de enero), el actual presidente Nicolás Maduro ha visto su posición como líder de Venezuela tambalearse. 

Desde que el líder de la oposición, Juan Guaido, se declaró el presidente interino del Estado Venezolano, diferentes naciones de la comunidad internacional han optado por tomar diferentes posiciones ante dicha crisis política. Países como Canadá, Brasil, Francia, España, Reino Unido, Perú y, con mayor fuerza, Estados Unidos han elegido apoyar a Guaido en su posición de presidente interino de Venezuela -hasta que se realicen votaciones democráticas-. 

Otras naciones, incluyendo a México, han optado por una solución que incluya un proceso de mediación internacional. Entre los países que apoyan esta iniciativa se encuentra Rusia, China y Uruguay. 

Reporteros detenidos 

Jorge Ramos, reportero con ciudadanía estadounidense y de origen mexicano, fue detenido con su equipo por alrededor de 2 horas, al estar realizando una entrevista al líder oficial de Venezuela Nicolás Maduro. Esto sucedió, según Ramos, debido a que al dirigente venezolano no le gustaran las preguntas que se le estaban haciendo. 

Como respuesta a esto, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, respondió vía Twitter con lo siguiente “El Gobierno de México ha manifestado al de la República Bolivariana de Venezuela su preocupación y protesta por lo ocurrido en el Palacio de Miraflores hoy a Jorge Ramos y su equipo. Peniley Ramirez de Univisión nos acaba de comunicar que han sido liberados.”. Si bien, muchos podrían pensar que esta fue una respuesta necesariamente sutil por parte de la cancillería mexicana, realmente estamos hablando de un Jefe de Estado que está privando de su libertad por dos horas a un grupo de reporteros, lo cual -a mi punto de ver- debería de merecer una respuesta mucho más energética y fuerte hacia el gobierno venezolano. 

La nueva administración de AMLO está optando por una política exterior que dé opciones terceras a las crisis internacionales a través de la mediación. Algo que es común con la Doctrina Estrada como idea central en la política exterior mexicana. Sin embargo, en un mundo globalizado, interconectado y anárquico, es imposible pretender que un país logrará algún tipo de liderazgo regional ni internacional siguiendo este tipo de doctrina. La historia mexicana no ayuda para que México se quiera convertir en una Suiza de América Latina, México cuenta con una historia y geopolítica tan importantes que no se pueden ignorar; estando a lado de Estados Unidos, formando parte de América del Norte geográfica y económicamente, y parte de América Latina cultural y políticamente. 

Mike Pence pide a AMLO reconocer a Guaidó

Comparte este artículo:

El vice presidente de Estados Unidos, Mike Pence, solicitó a los gobiernos de México, Uruguay y otros países, a reconocer el a Juan Guaidó como presidente o de lo contrario, quedarán “aislados en el mundo”.

“No puede haber espectadores en Venezuela. Tras la brutalidad que el mundo vio el sábado, los instamos a reconsiderar el apoyo al tirano. Únanse al pueblo venezolano y retiren el respaldo al régimen de Maduro”, dijo Pence durante la reunión del Grupo Lima.

El Grupo de Lima se reúne este lunes en Bogotá, con la presencia de Pence y Juan Guaidó, que se proclamó mandatario interino de Venezuela, para estrechar el “cerco diplomático” a Nicolás Maduro después de que el intento de ingresar ayuda humanitaria a ese país acabara en violencia.

El vice presidente estadounidense anunció nuevas y mayores sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen del presidente de Venezuela, Nicolas Maduro.

“Ha llegado la hora y para respaldarlos en estos esfuerzos por instrucciones del presidente Donald Trump a partir de hoy Estados Unidos impondrá sanciones adicionales sobre funcionarios (venezolanos)”.

Entre los funcionarios sancionados se encuentran tres gobernadores de estados vecinos de Colombia, quien bloquearon la entrada de la ayuda humanitaria para los miles de venezolanos.

Pence advirtió que el gobierno de Trump impondrá en breve “mayores sanciones sobre las redes financieras del régimen” y anunció que seguirán trabajando “para encontrar hasta el último dólar que han robado y trabajaremos con ustedes para devolver ese dinero al pueblo venezolano”.

Por último, el vice presidente de Estados Unidos pidió a los militares venezolanos 1que “tomen la bandera de la democracia” y apoyen a Guaidó, reconocido por medio centenar de países como mandatario interino de Venezuela.

Venezuela y el intervencionismo estadounidense en América Latina

Comparte este artículo:

Las dos Guerras Mundiales fueron, en un sentido muy general, consecuencia de la contradicción entre el capitalismo y los imperialismos. Para ser claros, la contradicción no radica en términos absolutos, es decir, en la entidad conceptual de imperialismo como término singular, sino en su manifestación plural en un sistema global capitalista. Para que el capital subsista debe de reinvertirse constantemente, ya que de lo contrario perece ante la competencia. Empero, al tener rendimientos decrecientes -función creciente con tasas decrecientes-, el capital también debe de expandirse a regiones en donde la capacidad acumulativa no se encuentre saturada; es decir, en donde aún haya un atraso en la productividad y exista un alto grado de fuerza de trabajo sin ser explotada o en donde las mercancías no hayan llegado a saciar al máximo todas las necesidades de una población en específico. Por ello, las disputas por el dominio geopolítico y comercial entre las potencias coloniales de Europa se dirimieron en el aspecto bélico. 

A diferencia de las potencias europeas, el imperialismo estadounidense no chocaba contra otros imperialismos, y la dualidad capitalismo/imperialismo funcionaba sin fricción para convertir a Estados Unidos en la nueva potencia hegemónica. La acumulación de capital de los E.U. fue posible como consecuencia de una serie de factores: la sujeción de la oligarquía política, la mano de obra barata latinoamericana, la inversión monopólica de su capital, la regulación de precios a los productos manufactureros, la intervención militar y la retórica política e ideológica para justificar todo lo anterior, entre muchos otros.    

Pablo González Casanova en su ensayo Imperialismo y Liberación en América Latina apunta a que la intervención del imperialismo estadounidense en América Latina presentó variantes sustanciales por lo menos en tres periodos que van desde 1880 hasta  1973, en los cuales sus mecanismos y su retórica se fueron adaptando a las circunstancias.

El primer periodo que va de 1880 a 1933 se caracterizó por una intervención abierta y manifiesta, sobre todo en el aspecto político. A partir de un par de doctrinas descendientes de la “Doctrina Monroe” y la doctrina del “Destino Manifiesto”, E.U., desde Roosevelt a Wilson, se “acrecentó el sometimiento de las oligarquías latinoamericanas al poder imperial” para, así, reprimir cualquiera levantamiento que amenazara sus empresas monopólicas. Los dos principales mecanismos mediante los cuales se controló la política en América Latina fueron a través de la “Doctrina del Garrote” -la posibilidad de una actuación violenta como medio de presión en las “negociaciones”- y la “Diplomacia del dólar” -el uso del poder económico como garantía de concesión. A todas estas medidas “diplomáticas” se les puede encontrar una única base ideológica que las sustenta y que Theodore Roosevelt la sintetizó en una declaración: ante el desorden social resulta necesario la intervención de una nación civilizada que actúe como policía internacional.

En el segundo periodo que comprende de 1934 a 1959, la retórica política e ideológica alcanzó el apogeo del cinismo y la incoherencia empírica. La propuesta de E.U. para este periodo fue la de una penetración pacífica, una integración económica y una coordinación de fuerzas para constituir un sistema “panamericano”. Ante las amenazas de la expansión comunista, E.U. transformó su retórica, bajo los lemas “Buena Vecindad” y “Defensa Hemisférica”. 

Por último, en el tercer periodo (1960-1973), E.U. emprendió, nuevamente, la lógica militar de represión violenta ante cualquiera levantamiento revolucionario. A través de la CIA y la política de “desestabilización”, se aniquiló todo movimiento nacionalista, reformista y revolucionario; y también se derrocó cualquier gobierno conservador que no aceptara “la dependencia y explotación imperial”. Ante estas acciones, E.U. se exoneró de cualquier acusación señalando la exclusiva culpabilidad de las masas: “El pueblo hace la revolución. Nosotros sólo lo ayudamos”.

A todos estos discursos le subyacen el término orwelliano de doublethink. La única explicación para acceder a la intervención estadounidense en la región es si simultáneamente aceptamos dos creencias mutuamente contradictorias: el concepto de libertad y el concepto de intervencionismo. El objetivo de liberar a los pueblos latinoamericanos de la represión de los dictadores era a través de la intervención militar. Y así como en la obra de Orwell se necesitaba un Ministerio de la Verdad encargado de perpetuar falsedades, de la misma manera E.U. necesitó de una retórica democrática que justificara las intervenciones estadounidenses.

Ante la coyuntura venezolana, los aires del intervencionismo militar en América Latina resurgen y se prevé una nueva amenaza a su soberanía. Como expresó el ex Presidente de Uruguay, José Mújica, Venezuela necesita dos cosas: una puerta de escape y no acorralar a Maduro, ya que las consecuencias pueden ser desastrosas. El gobierno venezolano debe llamar a elecciones democráticas libres, en las cuales ni Maduro ni Guaidó participen. 

#Kleroterion: “La decisión de Venezuela…”

Comparte este artículo:
Un tema que está resonando en muchos países, es sin duda, la problemática de Venezuela. Por un lado y me parece, el más doloroso, el humanitario y por el otro, el legal o constitucional, sin embargo, me parece propicio analizar de fondo su postura y situación, antes de dar alguna opinión.
Para comenzar la Revolución Bolivariana se definió como un proceso de transformación erigido por cuatro aspectos que la sustentaron, la revolución imperialista, antagónica de los intereses imperialistas de la Unión Europea y la Doctrina Monroe; la revolución democrática Burguesa, que representa la construcción de un Estado de Derecho y el desarrollo de las Fuerzas Productivas; la contrarrevolución neoliberal y la pretensión de llegar a una sociedad socialista.
Ahora bien, ¿a qué se debe entonces que miles de personas participen en manifestaciones contra el Gobierno de Nicolás Maduro?, para empezar se critica como el gobernante utilizó la constitución venezolana para legitimar, -otras personas dirían obligar-, su mandato, supuestamente con una transición pacífica con miras única y exclusivamente hacia la democracia del país.
Por otro lado, la oposición confirma que Maduro usurpa la Presidencia, con el argumento de que cuando fueron las elecciones, el grueso de la oposición no se presentó a votar por estar presos e inhabilitados sus principales dirigentes, por lo que se consideró fraudulenta la elección. Ostentando que al estar en un mandato ilegítimo, el Poder Ejecutivo recae en el jefe del Parlamento, hasta que se convoquen nuevas elecciones. fundado en la artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, si así fuese el caso.
Asimismo, Canadá, Estados Unidos, el Parlamento Europeo y una gran cantidad de países latinoamericanos, entre otros, respaldan esta situación, pero por supuesto no sólo la comunidad internacional, sino un gran porcentaje de venezolanos rechazan a Nicolás Maduro, exigiendo su salida y llamándolo “dictador”.
Pero, ¿por qué ese odio?, este masivo repudio se vio reflejado en las calles, donde encuestas arrojaron que el 81.9 porciento de los venezolanos, reconocieron a Juan Guaidó, como Presidente Interino de Venezuela; cabe mencionar que como lo dije antes, él es el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, por el otro lado, el 13.4 por ciento expresaron su apoyo a Maduro, es entonces que un 77.6 porciento aseguró que si hubiera elecciones votaría, sin pensarlo, por los candidatos de oposición. Así como una mayoría también aprobó las acciones de la Asamblea Nacional, exigiendo que se realicen de inmediato los comicios a la Presidencia. 
Es importante señalar qué efectos económicos ha tenido este régimen en Venezuela. Durante dos décadas con el Chavismo en su apogeo, todos los indicadores mencionan que se está al borde del colapso, ya que la inflación diaria supera el 3 porciento, además de existir una severa escasez de alimentos, servicios de salud y medicina, o la infinidad de atrasos y deficiencias en la mayoría de los servicios, como institucionales y sectores productivos. Otro ejemplo es que la producción de crudo pasó de 3 millones de barriles diarios a poco más de un millón en este mandato, no omito mencionar que la encargada del petróleo en ese país es la estatal Petróleos de Venezuela, es así que la economía venezolana se ha contraído 53 porciento desde 2013, según datos del Parlamento.
En otro datos, se menciona que antes de la llegada de este régimen Chávez-Maduro, el país producía 70 porciento de consumo nacional, hoy en día apenas llega al 20 porciento; además, otro producto que sobresalía era la exportación de azúcar y ahora está muy por debajo de su capacidad de producción, según la Confederación Venezolana de Industriales, así como varias empresas que tuvieron que dejar de existir por la misma situación, lo que es evidente, arrojó un atraso en la economía.  
La mayoría de los empresarios y economistas, postulan que las políticas y acciones del Gobierno son totalmente erradas, ya que no generan producción, anteponiendo por desgracia, que lo único que generan es corrupción, calculando un desfalco nacional de 400 mil millones de dólares.
También, nos encontramos con el tema de las fuerzas armadas, que es punto clave, ya que los chavistas y la oposición siguen luchando por el apoyo de estos para continuar con el cause legal de sus actuaciones, tan es así que Maduro llamó al ejército a fortalecer y renovar el liderazgo militar del país, argumentando que si fuese necesario se tomaría una parte del territorio. Hasta en su cuenta de Twitter, manifestaba que la fuerzas armadas deben estar alertas y preparadas ante cualquier conspiración para atentar contra la patria, lo que pone en muchísima más tensión a Venezuela y, por supuesto, miles de opositores se manifestaron en contra.
En el contexto Internacional, hubo una expresión que me llamó la atención, y es que Estados Unidos dijo estar listo y preparado para actuar contra quienes hagan negocios relacionados con el petróleo y oro de ese país, por lo que fueron robustecidas las sanciones con la ya mencionada Petróleos de Venezuela, hasta el propio Trump, llamó a Juan Guaidó para refrendar su apoyo total. Por su parte, la OEA respaldó a Guaidó con los representantes diplomáticos que nombró y Colombia prohibió la entrada a Maduro. México y Uruguay no quisieron postularse por alguna posición, con la finalidad de coadyuvar en la solución a través del diálogo y conminaron a una conferencia internacional para los países que se consideran neutrales en esta problemática con el propósito de sentar bases para establecer el mecanismos de diálogo, coadyuvando a devolver la estabilidad y la paz en ese país. Pero también están los países que apoyan a Maduro donde se encuentran China, Rusia, Turquía, Bolivia, Nicaragua y Cuba.
Asimismo, encontramos datos muy alarmantes, aspectos como que el 65 porciento de la población  perdió en promedio 10 kilos, derivados de no cubrir ni siquiera los aspectos básicos de la alimentación, o que el número de asesinatos subía de manera alarmante, las medicinas no se encontraban, las tasas de desempleo se dispararon, la pobreza, el hambre, que sólo podría entenderse al escuchar las anécdotas de personas que vivían en ese país y que literalmente salieron huyendo, buscando la prosperidad o un trato digno en cualquier lugar a excepción de Venezuela; ellos eran las verdaderas víctimas, los que presumen a Venezuela antes del chavismo, como un lugar próspero, con una economía en ascenso, donde todos lo países vecinos quieren llegar y nadie se quería ir, mencionando que era Venezuela Saudita, ya que se caracterizaba por la alta fluidez del dinero de los ingresos petroleros.
Ahora bien, como abogado todos los argumentos me dirigen a su constitución, en específico al artículo 228, que en resumen dice que la elección del Presidente se hará por votación universal, directa y secreta y se proclamará electo el candidato que hubiese obtenido la mayoría de votos válidos, lo que en estricto sentido jurídico, Nicolás Maduro es presidente legítimo; sin embargo, respecto al artículo 223 del mismo precepto, nos dice que el Presidente es responsable de sus actos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes a su cargo. Otro dato más dentro del mismo artículo, detalla que está obligado a procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y venezolanas, así como la independencia, integridad, soberanía del territorio y defensa de la República, lo que entonces tiene un gran análisis interpretativo para saber si en efecto el Presidente ha cumplido con sus obligaciones base.
Realmente se está en una falta absoluta del Presidente en este momento como marca su artículo 233, anteponiendo que cuando se produzca la falta absoluta se procederá a una nueva elección universal y directa. Existen muchos supuestos dentro de la Constitución que como en muchas naciones, es el ordenamiento supremo, existe entonces la legitimidad legal de Maduro, por eso está convencido que no tiene validez lo que hace Guaidó, además de que sigue ostentándose como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de acuerdo al numeral 5, del artículo 236, así como el autorizado para declarar los estados de excepción y decretar la restricción de garantías, dictar previa autorización por una ley habilitante, decretos con fuerza de ley, así como convocar a la Asamblea Nacional a sesiones extraordinarias, o en su caso disolver la Asamblea Nacional en determinados supuestos.
En fin, hoy Venezuela está en un verdadero conflicto, estamos seguros que la ayuda y propósito humanitario, de manera muy particular,  siempre será prioridad. Sin embargo, como estudioso de la Ley, estoy convencido del respeto a la misma, se deberá actuar conforme a las leyes, tratados y acuerdos nacionales e internacionales, lo que a derecho corresponda, pero también estoy convencido, que la prioridad única y exclusiva es la salvaguarda de las personas, en todos sus aspectos. Por lo que culmino diciendo que los derechos humanos deben prevalecer sobre la Ley…

Proponer mediación para la crisis de Venezuela es “ridículo”: Almagro

Comparte este artículo:

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se mostró opuesto a la idea de una mediación internacional que alivie la crisis política en Venezuela. “La mediación es un concepto extraño en este caso. De lo más ridículo que podemos ver en este caso es el ofrecimiento de mediación. Esto no es un diálogo entre dos partes, es una redemocratización de un país“, sostuvo.

Almagro también rechazó la idea de que el régimen chavista organice nuevos comicios. “Pedirle elecciones a Maduro definitivamente no es el mejor camino para reestablecer la democracia en el país. Ya sabemos cómo son las elecciones que hace el madurismo, por algo ya las tuvimos que anular”, indicó, señalando que un proceso electoral sería “muy distinto” si es organizado por un gobierno transitorio de la oposición, ya que “solo Guaidó puede ofrecer garantías” de transparencia y legitimidad.

El secretario general de la OEA hizo estas declaraciones junto a Carlos Vecchio, embajador designado por Juan Guaidó en EEUU, que destacó que la principal misión de la oposición es terminar con el régimen de Nicolás Maduro y convocar a elecciones libres “lo más pronto posible”, para lo cual destacó la importancia del apoyo internacional para presionar por la salida del chavismo.

“Tengo clara nuestra misión. Venimos con una prioridad: coordinar el esfuerzo internacional para alcanzar la agenda establecida, de tres puntos: que cese la usurpación de Nicolás Maduro; avanzar a la democracia con un gobierno de transición; y llamar a elecciones libres y transparentes lo más pronto posible”, indicó Vecchio en conferencia de prensa.

El diplomático designado por Juan Guaidó, solicitó la ayuda del resto de países para cercar al régimen de Maduro: “No podemos solos. Esta es una lucha entre democracia y dictadura. Entre la dictadura de Maduro y el mundo libre”. Con respecto a las acusaciones de injerencismo que pesan sobre la Casa Blanca, primer gobierno que reconoció a Guaidó como mandatario de Venezuela, destacó que la oposición tiene “una agenda que va mucho más allá de Estados Unidos“.

Además, destacó la violenta represión desatada por el chavismo en los últimos días, con la muerte de 60 personas en la última semana.

México ante Venezuela, ¿Tibieza, mesura o estrategia?

Comparte este artículo:

Para muchos, ha sido sorprendente la postura de México ante los recientes sucesos en Venezuela. Me atrevo a decir que a faltado un análisis sustancial, y que ha habido una especie de psicosis que distorsiona un poco los hechos y el estudio objetivo. La decisión de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de actuar conforme al principio de No Intervención, establecido en el art. 89 fracción X de la CPEUM, y retomar algunos elementos de la Doctrina Estrada, nos hablan de una neutralidad que podría significar tres cosas: tibieza, mesura, o estrategia.

 Después de apenas un mes de gobierno, sería irresponsable asegurar con cualquiera de estos calificativos. La política exterior de México se encuentra en etapa de delineación. Claro está, que esto no significa inhibirse o ignorar los eventos internacionales. Al contrario, las decisiones que se tomen ahora nos pueden ilustrar algunos signos del rumbo que tomará la Cancillería por los próximos 6 años (si es que hay continuidad respecto a un diseño y una ejecución congruentes). Hasta ahora, la línea había sido una agenda de derechos humanos. Sin embargo, ayer se optó por la neutralidad. ¿Por qué?

Si bien, la neutralidad no es una carta comodín, que se pueda aplicar ante cualquier evento para deslindarse, sí es una tradición en la historia de la política exterior mexicana. México no ha tenido el alcance político o la relevancia coyuntural para mediar en los conocidos conflictos internacionales como el árabe-israelí, pero sí ha tenido algunos destellos de liderazgo y de tercer partido mediador en sucesos en Latinoamérica, durante el siglo pasado.

Ahora, retomando la crisis de Venezuela. Hay una cantidad importante de factores que se están dejando fuera de las conclusiones de gran parte de la opinión pública:

El rol de Estados Unidos: su papel, y la carga geopolítica. Hay que recordar que sigue siendo Trump el que está a cargo del ejecutivo, y Pompeo como Secretario de Estado. Los mismos que se han caracterizado por una política exterior brusca y hasta imprudente. Los mismos que declararon a Jerusalén como capital de Israel, los mismos que presionan con el muro y sostienen declaraciones agresivas contra México. 

América Latina tiene una historia particular con EUA y sus intervenciones. No es la primera vez que este último apoya a alguna facción política en un asunto doméstico. Aunque en el discurso sea en aras de la democracia, es imposible prescindir de los puntos económicos y políticos. El reciente decremento en la influencia de EUA en Latinoamérica, y el interés en los abundantes recursos en Venezuela (particularmente petróleo), vuelven cuestionable el discurso pro-democracia y pro-derechos humanos de EUA. 

Ahora bien, las intenciones turbias de actores como EUA y Brasil en el reconocimiento de Guaidó no invalidan la urgencia y necesidad de esperanza para el pueblo venezolano. Bajo esta lógica, se podría argumentar de alguna manera que ¿los medios justifican el fin? ¿Si el apoyo de EUA a la oposición contribuye a que Venezuela vea luz en su crisis humanitaria, es válido a pesar de que se haga por los recursos y dominación política, y no realmente con fines democráticos y de DDHH? Tal vez sí. Y aquí es donde recae la complejidad para la toma de las decisiones.

Mantener relaciones diplomáticas con el gobierno de Nicolás Maduro no se traduce en apoyar su régimen, sus acciones ilegítimas, las faltas a los derechos humanos, o las políticas extremistas. La no-intervención, y el discurso en los distintos comunicados emitidos por canales oficiales, explican la naturaleza de mesura de México.

Al aludir a la resolución pacífica de controversias, y a ofrecer -en conjunto con Uruguay- apoyo para procesos de diálogo y una respuesta diplomática, se puede perfilar a México como un posible mediador o tercer partido, que debe de ser neutro. Si se dan otros indicios de esto, se podría estar hablando de una estrategia diplomática que buscaría ayudar genuinamente al pueblo venezolano y a sus valores democráticos.

De no ser así, la mesura y prudencia de retomar el principio de no intervención y la Doctrina Estrada, podrían volverse un ejemplo de tibieza. Si la violencia sigue, México debe de condenar las faltas a los derechos humanos y pronunciarse con una postura más clara. De esto no queda duda.

Que quede claro: Venezuela no se merece a Maduro. El pueblo venezolano amerita el cese al sufrimiento, a la violencia, a la represión y al hambre. América Latina es más que dictadores y gobiernos autoritarios. Pero la desesperación no puede ganar, y se necesita una política exterior congruente y de estrategias. Que México reconozca a Guaidó, fácticamente, no hace la diferencia. Que México sea un partido neutro que pueda mediar, abogando por la solución pacífica de controversias, podría ser una ventana de esperanza. 

 

Toma protesta “Presidente interino” de Venezuela

Comparte este artículo:

El líder de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, tomo protesta como presidente interino de Venezuela, durante una manifestación masiva en Caracas.

“Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo nacional como Presidente encargado”, dijo Guaidó durante la toma de protesta.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció a Guaidó como Mandatario interino de Venezuela, y pidió a otros países a hacer lo mismo.

En un comunicado, Trump  declaró que él usaría “todo el peso del poder económico y diplomático de Estados Unidos para presionar por la restauración de la democracia venezolana”.

Guaidó, de 35 años, anunció que organizará nuevas elecciones y desconocido los comicios de mayo de 2018 donde Maduro afianzó su segundo término como Presidente.

Luis Almagro, presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), aseguró que el nuevo mandatario tiene el reconocimiento del organismo internacional.