Colombia otorgará la nacionalidad a los bebés de inmigrantes venezolanos

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El presidente de Colombia, Iván Duque, informó en una conferencia de prensa que se le otorgará la nacionalidad colombiana a más de 24,000 bebés de inmigrantes venezolanos. La medida aplicará a cualquier pareja venezolana que haya llegado al país de manera forzosa desde agosto del 2015 y estará en vigor por 2 años.

“Hoy apoyamos a los niños, apoyamos a estos pequeños indefensos que quieren tener el derecho a la ciudadanía y hoy decimos con mucho orgullo que son colombianos.” – Iván Duque, Presidente de Colombia

Más de 1.4 millones de venezolanos se han instalado en Colombia al huir de la crisis en Venezuela. En los últimos años, los refugiados e inmigrantes han extendido su demografía a personas de todos los estratos socioeconómicos. Sin embargo, el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino legítimo de Venezuela ha hecho que los consulados venezolanos no puedan registrar la documentación de los hijos de inmigrantes.

Los hijos de muchos de estos inmigrantes han estado en un limbo legal desde su nacimiento, sin papeles de identidad ni pruebas de ciudadanía de ningún país, por lo que la medida regularizaría su estado. Con esto, serían elegibles para servicios como los de salud y educación que requieren documentos de identificación.

A diferencia de Perú y otros países sudamericanos, Colombia no ha endurecido sus normas de migración frente al éxodo venezolano. En repetidas ocasiones, el presidente Duque ha alentado a los colombianos a ser solidarios con los inmigrantes, al decir que “nosotros sabemos hacer de la fraternidad un sentimiento de solidaridad” a pesar de tener “limitantes fiscales” y un “ingreso per cápita…. menor que otros países.”

(Fuente: Reuters y El Espectador)

¿Qué involucra el golpe de Estado en Venezuela?

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El llamado de Juan Guaidó al pueblo venezolano para participar en el intento de Golpe de Estado el pasado 30 de abril, no puede ser digerido sin antes conocer el papel que juegan el neo-imperialismo de las potencias, las guerras proxy, y las posturas de la comunidad internacional, en este conflicto local. 

Como se sabe, Estados Unidos se encuentra detrás de las acciones de Guaidó, y Rusia apoya al gobierno de Nicolás Maduro, un dictador. Este mismo escenario parecería ser una réplica de la guerra en Siria, que inició en el año 2011, y que ha terminado apenas hace unos meses. Recordemos que esta guerra, de igual manera, tenía a Estados Unidos como soporte de la sociedad civil y a Rusia detrás del gobierno de Bashar Al-Assad, quien también era un dictador. Si a esto se le añade que el terreno de guerra era un país sumamente rico en recursos naturales, entonces parece que la historia se repite. Pero no se trata de una coincidencia, sino de una estrategia neo-imperialista que ha estado presente en la agenda de política exterior norteamericana por décadas.  

Pero, ¿qué es el neo-imperialismo y por qué sigue siendo efectivo después de tanto tiempo? ¿acaso no se vuelve obsoleto?

El neo-imperialismo es un fenómeno intervencionista que se caracteriza por la entrada de una nación a otra de manera “justificada” pero con intenciones de servirse a sí misma a costa de pérdidas en el país donde se interviene. Aquí, el Estado ocupacionista se encarga de difundir un mensaje de paz y de “bienestar” para los habitantes del país en cuestión, lo cual viene acompañado casi siempre, de un cambio de régimen gubernamental. Cuando se habla del neo-imperialismo estadounidense, el discurso que se difunde es el del Estado democrático, como si se tratara de la forma de gobierno ideal a seguir en cualquier sistema sociopolítico, sin importar su pasado histórico, y como si la llegada de Estados Unidos fuera un sinónimo de ayuda desinteresada para con la humanidad. 

El neo-imperialismo se mantiene vigente porque hay una desigualdad profunda, y una evidente vulnerabilidad en múltiples Estados respecto a las potencias militares como la rusa o la estadounidense; lo que desgraciadamente sigue pareciendo una oportunidad a sus ojos. En ocasiones, las potencias utilizan su poderío solo para infundir terror y fundamentar sus amenazas de poder duro, con capacidad militar; por lo que quienes hacen el “trabajo sucio” en realidad, son las tropas del gobierno local y los movimientos civiles que se ven involucrados en las marchas y las masacres. A esta estrategia se le conoce como Guerra Indirecta, o Proxy War; y como su nombre lo dice, busca que otros peleen mientras quienes están detrás de esto, son otros actores. La definición de una Proxy War embona con los sucesos en venezuela, y a estas alturas, es muy probable que comience a desarrollarse con el paso del tiempo .

Ahora, otro punto importante es el del posicionamiento de la comunidad internacional en el conflicto, ya que hace de la problemática, un tema global. Hace algunas semanas, venezolanos en México y miembros de la comunidad mexicana, realizaban manifestaciones afuera de Palacio de Gobierno y ejercían su derecho a la libre expresión por las redes sociales, para mostrar su inconformidad con la postura neutral de México. Esto, puesto que al parecer de muchos, el lado correcto del conflicto, es el de la sociedad civil de Venezuela. No obstante, es importante considerar que optar por un bando en una potencial guerra civil, implica ganar enemigos, así como comprometerse a cumplir con la responsabilidad adquirida de luchar en pro de esa postura. Si se habla desde una perspectiva geopolítica e histórica, la opción para México, fuera de la neutralidad, es optar por apoyar a los Estados Unidos. Ahora, ¿qué pasaría si México dejara su neutralidad y decidera adoptar una postura?

Un caso de estudio, donde hay escenarios que podrían replicarse en el caso actual venezolano, es el de la Invasión de Irak en 2003, donde hubo consecuencias para los países que firmaron su alianza con Estados Unidos para la intervención territorial en nombre de la “lucha contra las armas de destrucción masiva”. Aquí, entre los países que se manifestaron públicamente a favor de la intervención, se encontraban España e Inglaterra; y entre los que se opusieron a ella, Francia, Bélgica, Rusia y China; lo cual polarizó a la comunidad internacional. Posterior a la firma del acuerdo donde se manifestaba que España enviaría tropas a Irak, tomó lugar el ataque del 11 de marzo donde explotaron múltiples bombas en los vagones del tren de Cercadías en Madrid. Más tarde, el 7 de julio de 2005, se supo de un ataque parecido en Londres, Inglaterra, donde murieron 56 personas y cientos terminaron heridas. Ambos ataques fueron perpetrados por el grupo de resistencia: Al-Qaeda, cuyo fundamento para la acción fue responder a las injusticias que el occidente estaba autorizando en el Medio Oriente. Este caso ilustra la idea de que la intervención extranjera puede contraatacar y crear choques entre los países que han optado por un bando en un conflicto internacional, por lo que el mensaje que se envía es el de pensar dos veces antes de entrar a una guerra indirecta. 

Entonces, si bien uno puede tener una percepción del bien y del mal en el conflicto de Venezuela y apoyar a una de las partes por medio de un juicio personal; entender la magnitud del conflicto y las posibles consecuencias del neo-imperialismo y las guerras indirectas, nos lleva a apoyar, e incluso a admirar la neutralidad mexicana.

La Venezuela ingobernable

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Los enfrentamientos que actualmente tienen lugar en Venezuela son respuesta de la contraposición de las élites políticas que gobiernan al país. Tanto se odian entre ellas que prefieren la muerte de sus propios connacionales antes que buscar la conciliación y el diálogo. Tanto los chavistas como los opositores tienen poder y ambos lo deben a sus propias historias de origen y a la necedad de querer imponer un modelo de gobierno donde el otro no tiene lugar.

Las principales figuras de la oposición venezolana -Capriles, López y Guaidó- forman parte de una élite económica venezolana que, aunque en su discurso habla de igualdad y de erradicar la pobreza, apuestan por un modelo neoliberal que estaría directamente condicionado por los Estados Unidos, pues no hay signos de que la economía del país deje de ser dependiente del petróleo y ya sabemos que donde hay petróleo, los estadounidenses están metidos.

No niego que adoptar un modelo neoliberal podría traer beneficios a la economía venezolana en estos momentos, pero únicamente podría sostenerse en el tiempo si el petróleo deja de ser el recurso base de ésta. Tan es así que apenas se anunció la liberación de Leopoldo López, el precio a nivel mundial registro incrementos. Tener el respaldo de las economías occidentales más poderosas tendría consecuencias positivas, pero una vez que la explotación del hidrocarburo decaiga, entonces se enfrentarían al mismo problema, sólo que ahora sufriendo daños a consecuencia de las empresas multinacionales.

Lo anterior no significa que el otro lado de la moneda sea el camino. La concentración de poder, el clientelismo, el dedazo; ningún tipo de práctica autoritaria debe tener cabida en un régimen que aspire a ser una democracia. Nunca puede ser permisible que los propios líderes del gobierno opten por utilizar la fuerza en contra de su propio pueblo, ni siquiera en las circunstancias más difíciles y mucho menos por querer preservar un sistema que no sólo enfrenta presiones desde dentro, sino a nivel internacional.

Todo esto lo sabe Guaidó. No por nada manda llamar a la gente a las calles cuando, ante un llamado al uso de las armas, suele indicarse a los ciudadanos que lo mejor es resguardarse en casa. Sabe que de esta manera presiona al gobierno de Maduro y se gana la simpatía de la comunidad internacional, pero de seguir como hasta ahora, los venezolanos no tendrán más opción que adentrarse en una guerra civil que ya ha cobrado sus primeras víctimas.

Señor Maduro, a diferencia de lo que dice su spot, la gente no se alimenta de esfuerzo colectivo y ante las amenazas no responde con más trabajo. Ante la necesidad, soluciones. Señor Guaidó, usted dijo que era un hombre partidario de la no violencia. Responda como tal. No llame a su propia gente a morir. Llame a la gente a la resistencia pacífica, a concertar espacios de diálogo y no a defender las armas. En Venezuela debe haber diálogo y no cinco mil efectivos militares entrenados por los Estados Unidos, ni tanquetas del gobierno aplastando a su propia gente, ni un proyecto fracasado aferrándose a subsistir.

Ahora más que nunca, no cabe duda de que Bolívar tenía razón: “La América es ingobernable […] El que sirve a una revolución, ara en el mar”.

AMLO reitera que México no intervendrá en la crisis venezolana

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El presidente Andrés Manuel López Obrador se manifestó por una solución pacifica ante la crisis política que vive Venezuela, esto después de que esta mañana el líder opositor Juan Guaidó pidiera al pueblo rebelarse contra el presidente Nicolás Maduro.

En su conferencia de prensa matutina, el mandatario reiteró que la postura mexicana es por la no intervención y la solución pacífica de los conflictos como establece la constitución.

El político tabasqueño dijo que espera que haya diálogo y se respeten los dertechos humanos, que no se apueste por la violencia.

Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que México sigue atentamente la situación de lo que ocurre en Venezuela, además de que expresó su preocupación por una posible “escalada de violencia” y “derramamiento de sangre” que pudiera derivar de los hechos.

“México reitera su deseo y compromiso por encontrar una solución pacífica, democrática y media el diálogo a esta crisis, privilegiando en todo momento el respeto irrestricto a los derechos humanos”.

En el comunicado de prensa, la SRE también informa que están realizando consultas con los 16 países que integran el Mecanismo de Montevideo con elf in de encontrar una ruta común.

Tensión en Venezuela: Guaidó llama a la rebelión contra el gobierno de Maduro

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Esta madrugada, Juan Guaidó activó en Caracas una ofensiva con la que busca acabar con el régimen de Nicolás maduro con el apoyo de las fuerzas armadas.

El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, reconocido como mandatario interino por más de 50 países, liberó al dirigente opositor Leopoldo López de su arresto domiciliario, donde permanecía desde julio de 2017, al ser condenado a 13 años de prisión.

Ambos aparecieron, junto con un grupo de uniformados armados a las puertas de la base aérea de La Carlota, en un video, Guaidó llamó a la población y a los soldados a rodear esas instalaciones y a poner en marcha lo que considera como la fase final de su desafío al chavismo, lo cual ha denominado como Operación Libertad.

Dijo estar apoyado por “valientes soldados, valientes patriotas, valientes hombres apegados a ls Constitución” los cuales “han acudido a nuestro llamado”.

El primero en reaccionar fue el chavista Diosdado Cabello, presidente de la oficialista Asamblea Constituyente, quien llamó a una concentración en el palacio presidencial de Miraflores y advirtió “no van a poder. Ya nosotros estamos desplegados e invitamos a todo el pueblo de Caracas: vénganse a Miraflores (…) vamos a ver qué pueden hacer contra nuestro pueblo”.

El ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, reportó “normalidad” en los cuarteles.

El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, desde Twitter afirmó que “en estos momentos estamos enfrentando y desactivando a un grupo de efectivos militares traidores que se posicionaron en el distribuidor Altamira para promover un Golpe de Estado”, y acusó que en el intento “está la “derecha golpista”.

Más tarde, Maduro tuiteó que contaba con el apoyo de los jefes militares y llamó a la máxima movilización popular.

Tras el anuncio de Guaidó, se reportaron disturbios en las cercanías de la base aérea de La Carlota.

Policías y militares arrojaron bombas lacrimógenas contra miles de manifestantes que se dieron cita en el lugar.

La sublevación tuvo repercusiones alrededor del mundo, Washington, que lidera la presión contra Maduro, manifestó de inmediato su apoyo al alzamiento militar, a través de Mike Pompeo, dijo que “Estados Unidos apoya completamente a los venezolanos en su búsqueda por la libertad y la democracia. La democracia no puede ser derrotada”.

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro escribió en Twitter que saludaba la adhesión de militares a la Constitución.

Iván Duque, presidente colombiano, instó a los militares en Venezuela a unirse a Guaidó para que estén “en el lado correcto de la historia”.

Además, el Gobierno colombiano convocó a una reunión de emergencia del Grupo de Lima, creado en 2017 por una docena de países americanos, incluido Canadá, en busca de una solución pacífica a la crisis venezolana.

Poco después, Perú dijo que respalda plenamente al presidente interino en su lucha por recuperar la democracia en Venezuela.

Por otro lado, Cuba manifestó su “firme apoyo” a su aliado socialista Nicolás Maduro, pues “rechazamos este movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país”.

En el mismo tenor, el presidente de Bolivia, Evo Morales, condenó “enérgicamente” el “intento de golpe de Estado”.

Ernesto Araujo, canciller brasileño calificó como “positivo” el movimiento de militares que reconocen “la constitucionalidad del presidente Juan Guaidó”.

Sebastián Piñera, presidente de Chile reiteró su “apoyo total al presidente Guaidó”.

Isabel Celáa, portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, presidente español, manifestó que “deseamos con todas nuestra fuerzas que no se produzca un derramamiento de sangre”.

Reino Unido se pronunció por una resolución pacífica de la crisis, pues “los venezolanos merecen un futuro mejor, han sufrido lo suficiente y el régimen de Maduro debe terminar”.

Por su parte, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador reiteró la postura de la no intervención y la solución pacífica de los conflictos como lo dicta la Constitución.

En ese contexto, los últimos reportes provenientes de la nación sudamericana refieren que una tanqueta arrolló a manifestantes que protestaban contra el régimen de Maduro. Aún no se precisa el número de víctimas.

(Fuente: El Mañanero Diario)

Time incluye a AMLO en su lista de 100 líderes más influyentes

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La revista Time incluyó al presidente Andrés Manuel López Obrador, entre los líderes más influyentes del mundo, en su edición Time 100. La publicación en donde es mencionado el mandatario mexicano fue escrita por el periodista Jorge Ramos.

“Más de 30 millones de mexicanos votaron por un cambio en la última elección, y eso es exactamente lo que obtuvieron”, escribe Ramos en la publicación.

“El presidente Andrés Manuel López Obrador viaja en clase económica y se niega a vivir en la mansión presidencial de Los Pinos”, agrega el periodista.

Otras personalidades que aparecen en la edición de la afamada revista estadounidense, son la líder de la Cámara baja de Estados Unidos, Nancy Pelosi; el presidente estadounidense, Donald Trump; el “presidente encargado” de Venezuela, Juan Guaidó; el Fiscal Especial Robert Mueller, y la activista sueca Greta Thunberg, entre otros.

 

Crisis Política venezolana

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Las democracias más jóvenes son las que se ven amenazadas más frecuentemente por crisis internas y/o por intervencionismo de naciones más establecidas y poderosas. En el caso de Venezuela (Juan Guaido, líder de la oposición, se proclama presidente interino ante la supuesta violación a la democracia mediante su mandato), desde la última ola de protestas (Finales de enero), el actual presidente Nicolás Maduro ha visto su posición como líder de Venezuela tambalearse. 

Desde que el líder de la oposición, Juan Guaido, se declaró el presidente interino del Estado Venezolano, diferentes naciones de la comunidad internacional han optado por tomar diferentes posiciones ante dicha crisis política. Países como Canadá, Brasil, Francia, España, Reino Unido, Perú y, con mayor fuerza, Estados Unidos han elegido apoyar a Guaido en su posición de presidente interino de Venezuela -hasta que se realicen votaciones democráticas-. 

Otras naciones, incluyendo a México, han optado por una solución que incluya un proceso de mediación internacional. Entre los países que apoyan esta iniciativa se encuentra Rusia, China y Uruguay. 

Reporteros detenidos 

Jorge Ramos, reportero con ciudadanía estadounidense y de origen mexicano, fue detenido con su equipo por alrededor de 2 horas, al estar realizando una entrevista al líder oficial de Venezuela Nicolás Maduro. Esto sucedió, según Ramos, debido a que al dirigente venezolano no le gustaran las preguntas que se le estaban haciendo. 

Como respuesta a esto, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, respondió vía Twitter con lo siguiente “El Gobierno de México ha manifestado al de la República Bolivariana de Venezuela su preocupación y protesta por lo ocurrido en el Palacio de Miraflores hoy a Jorge Ramos y su equipo. Peniley Ramirez de Univisión nos acaba de comunicar que han sido liberados.”. Si bien, muchos podrían pensar que esta fue una respuesta necesariamente sutil por parte de la cancillería mexicana, realmente estamos hablando de un Jefe de Estado que está privando de su libertad por dos horas a un grupo de reporteros, lo cual -a mi punto de ver- debería de merecer una respuesta mucho más energética y fuerte hacia el gobierno venezolano. 

La nueva administración de AMLO está optando por una política exterior que dé opciones terceras a las crisis internacionales a través de la mediación. Algo que es común con la Doctrina Estrada como idea central en la política exterior mexicana. Sin embargo, en un mundo globalizado, interconectado y anárquico, es imposible pretender que un país logrará algún tipo de liderazgo regional ni internacional siguiendo este tipo de doctrina. La historia mexicana no ayuda para que México se quiera convertir en una Suiza de América Latina, México cuenta con una historia y geopolítica tan importantes que no se pueden ignorar; estando a lado de Estados Unidos, formando parte de América del Norte geográfica y económicamente, y parte de América Latina cultural y políticamente. 

Mike Pence pide a AMLO reconocer a Guaidó

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El vice presidente de Estados Unidos, Mike Pence, solicitó a los gobiernos de México, Uruguay y otros países, a reconocer el a Juan Guaidó como presidente o de lo contrario, quedarán “aislados en el mundo”.

“No puede haber espectadores en Venezuela. Tras la brutalidad que el mundo vio el sábado, los instamos a reconsiderar el apoyo al tirano. Únanse al pueblo venezolano y retiren el respaldo al régimen de Maduro”, dijo Pence durante la reunión del Grupo Lima.

El Grupo de Lima se reúne este lunes en Bogotá, con la presencia de Pence y Juan Guaidó, que se proclamó mandatario interino de Venezuela, para estrechar el “cerco diplomático” a Nicolás Maduro después de que el intento de ingresar ayuda humanitaria a ese país acabara en violencia.

El vice presidente estadounidense anunció nuevas y mayores sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen del presidente de Venezuela, Nicolas Maduro.

“Ha llegado la hora y para respaldarlos en estos esfuerzos por instrucciones del presidente Donald Trump a partir de hoy Estados Unidos impondrá sanciones adicionales sobre funcionarios (venezolanos)”.

Entre los funcionarios sancionados se encuentran tres gobernadores de estados vecinos de Colombia, quien bloquearon la entrada de la ayuda humanitaria para los miles de venezolanos.

Pence advirtió que el gobierno de Trump impondrá en breve “mayores sanciones sobre las redes financieras del régimen” y anunció que seguirán trabajando “para encontrar hasta el último dólar que han robado y trabajaremos con ustedes para devolver ese dinero al pueblo venezolano”.

Por último, el vice presidente de Estados Unidos pidió a los militares venezolanos 1que “tomen la bandera de la democracia” y apoyen a Guaidó, reconocido por medio centenar de países como mandatario interino de Venezuela.

Venezuela y el intervencionismo estadounidense en América Latina

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Las dos Guerras Mundiales fueron, en un sentido muy general, consecuencia de la contradicción entre el capitalismo y los imperialismos. Para ser claros, la contradicción no radica en términos absolutos, es decir, en la entidad conceptual de imperialismo como término singular, sino en su manifestación plural en un sistema global capitalista. Para que el capital subsista debe de reinvertirse constantemente, ya que de lo contrario perece ante la competencia. Empero, al tener rendimientos decrecientes -función creciente con tasas decrecientes-, el capital también debe de expandirse a regiones en donde la capacidad acumulativa no se encuentre saturada; es decir, en donde aún haya un atraso en la productividad y exista un alto grado de fuerza de trabajo sin ser explotada o en donde las mercancías no hayan llegado a saciar al máximo todas las necesidades de una población en específico. Por ello, las disputas por el dominio geopolítico y comercial entre las potencias coloniales de Europa se dirimieron en el aspecto bélico. 

A diferencia de las potencias europeas, el imperialismo estadounidense no chocaba contra otros imperialismos, y la dualidad capitalismo/imperialismo funcionaba sin fricción para convertir a Estados Unidos en la nueva potencia hegemónica. La acumulación de capital de los E.U. fue posible como consecuencia de una serie de factores: la sujeción de la oligarquía política, la mano de obra barata latinoamericana, la inversión monopólica de su capital, la regulación de precios a los productos manufactureros, la intervención militar y la retórica política e ideológica para justificar todo lo anterior, entre muchos otros.    

Pablo González Casanova en su ensayo Imperialismo y Liberación en América Latina apunta a que la intervención del imperialismo estadounidense en América Latina presentó variantes sustanciales por lo menos en tres periodos que van desde 1880 hasta  1973, en los cuales sus mecanismos y su retórica se fueron adaptando a las circunstancias.

El primer periodo que va de 1880 a 1933 se caracterizó por una intervención abierta y manifiesta, sobre todo en el aspecto político. A partir de un par de doctrinas descendientes de la “Doctrina Monroe” y la doctrina del “Destino Manifiesto”, E.U., desde Roosevelt a Wilson, se “acrecentó el sometimiento de las oligarquías latinoamericanas al poder imperial” para, así, reprimir cualquiera levantamiento que amenazara sus empresas monopólicas. Los dos principales mecanismos mediante los cuales se controló la política en América Latina fueron a través de la “Doctrina del Garrote” -la posibilidad de una actuación violenta como medio de presión en las “negociaciones”- y la “Diplomacia del dólar” -el uso del poder económico como garantía de concesión. A todas estas medidas “diplomáticas” se les puede encontrar una única base ideológica que las sustenta y que Theodore Roosevelt la sintetizó en una declaración: ante el desorden social resulta necesario la intervención de una nación civilizada que actúe como policía internacional.

En el segundo periodo que comprende de 1934 a 1959, la retórica política e ideológica alcanzó el apogeo del cinismo y la incoherencia empírica. La propuesta de E.U. para este periodo fue la de una penetración pacífica, una integración económica y una coordinación de fuerzas para constituir un sistema “panamericano”. Ante las amenazas de la expansión comunista, E.U. transformó su retórica, bajo los lemas “Buena Vecindad” y “Defensa Hemisférica”. 

Por último, en el tercer periodo (1960-1973), E.U. emprendió, nuevamente, la lógica militar de represión violenta ante cualquiera levantamiento revolucionario. A través de la CIA y la política de “desestabilización”, se aniquiló todo movimiento nacionalista, reformista y revolucionario; y también se derrocó cualquier gobierno conservador que no aceptara “la dependencia y explotación imperial”. Ante estas acciones, E.U. se exoneró de cualquier acusación señalando la exclusiva culpabilidad de las masas: “El pueblo hace la revolución. Nosotros sólo lo ayudamos”.

A todos estos discursos le subyacen el término orwelliano de doublethink. La única explicación para acceder a la intervención estadounidense en la región es si simultáneamente aceptamos dos creencias mutuamente contradictorias: el concepto de libertad y el concepto de intervencionismo. El objetivo de liberar a los pueblos latinoamericanos de la represión de los dictadores era a través de la intervención militar. Y así como en la obra de Orwell se necesitaba un Ministerio de la Verdad encargado de perpetuar falsedades, de la misma manera E.U. necesitó de una retórica democrática que justificara las intervenciones estadounidenses.

Ante la coyuntura venezolana, los aires del intervencionismo militar en América Latina resurgen y se prevé una nueva amenaza a su soberanía. Como expresó el ex Presidente de Uruguay, José Mújica, Venezuela necesita dos cosas: una puerta de escape y no acorralar a Maduro, ya que las consecuencias pueden ser desastrosas. El gobierno venezolano debe llamar a elecciones democráticas libres, en las cuales ni Maduro ni Guaidó participen. 

#Kleroterion: “La decisión de Venezuela…”

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Un tema que está resonando en muchos países, es sin duda, la problemática de Venezuela. Por un lado y me parece, el más doloroso, el humanitario y por el otro, el legal o constitucional, sin embargo, me parece propicio analizar de fondo su postura y situación, antes de dar alguna opinión.
Para comenzar la Revolución Bolivariana se definió como un proceso de transformación erigido por cuatro aspectos que la sustentaron, la revolución imperialista, antagónica de los intereses imperialistas de la Unión Europea y la Doctrina Monroe; la revolución democrática Burguesa, que representa la construcción de un Estado de Derecho y el desarrollo de las Fuerzas Productivas; la contrarrevolución neoliberal y la pretensión de llegar a una sociedad socialista.
Ahora bien, ¿a qué se debe entonces que miles de personas participen en manifestaciones contra el Gobierno de Nicolás Maduro?, para empezar se critica como el gobernante utilizó la constitución venezolana para legitimar, -otras personas dirían obligar-, su mandato, supuestamente con una transición pacífica con miras única y exclusivamente hacia la democracia del país.
Por otro lado, la oposición confirma que Maduro usurpa la Presidencia, con el argumento de que cuando fueron las elecciones, el grueso de la oposición no se presentó a votar por estar presos e inhabilitados sus principales dirigentes, por lo que se consideró fraudulenta la elección. Ostentando que al estar en un mandato ilegítimo, el Poder Ejecutivo recae en el jefe del Parlamento, hasta que se convoquen nuevas elecciones. fundado en la artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, si así fuese el caso.
Asimismo, Canadá, Estados Unidos, el Parlamento Europeo y una gran cantidad de países latinoamericanos, entre otros, respaldan esta situación, pero por supuesto no sólo la comunidad internacional, sino un gran porcentaje de venezolanos rechazan a Nicolás Maduro, exigiendo su salida y llamándolo “dictador”.
Pero, ¿por qué ese odio?, este masivo repudio se vio reflejado en las calles, donde encuestas arrojaron que el 81.9 porciento de los venezolanos, reconocieron a Juan Guaidó, como Presidente Interino de Venezuela; cabe mencionar que como lo dije antes, él es el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, por el otro lado, el 13.4 por ciento expresaron su apoyo a Maduro, es entonces que un 77.6 porciento aseguró que si hubiera elecciones votaría, sin pensarlo, por los candidatos de oposición. Así como una mayoría también aprobó las acciones de la Asamblea Nacional, exigiendo que se realicen de inmediato los comicios a la Presidencia. 
Es importante señalar qué efectos económicos ha tenido este régimen en Venezuela. Durante dos décadas con el Chavismo en su apogeo, todos los indicadores mencionan que se está al borde del colapso, ya que la inflación diaria supera el 3 porciento, además de existir una severa escasez de alimentos, servicios de salud y medicina, o la infinidad de atrasos y deficiencias en la mayoría de los servicios, como institucionales y sectores productivos. Otro ejemplo es que la producción de crudo pasó de 3 millones de barriles diarios a poco más de un millón en este mandato, no omito mencionar que la encargada del petróleo en ese país es la estatal Petróleos de Venezuela, es así que la economía venezolana se ha contraído 53 porciento desde 2013, según datos del Parlamento.
En otro datos, se menciona que antes de la llegada de este régimen Chávez-Maduro, el país producía 70 porciento de consumo nacional, hoy en día apenas llega al 20 porciento; además, otro producto que sobresalía era la exportación de azúcar y ahora está muy por debajo de su capacidad de producción, según la Confederación Venezolana de Industriales, así como varias empresas que tuvieron que dejar de existir por la misma situación, lo que es evidente, arrojó un atraso en la economía.  
La mayoría de los empresarios y economistas, postulan que las políticas y acciones del Gobierno son totalmente erradas, ya que no generan producción, anteponiendo por desgracia, que lo único que generan es corrupción, calculando un desfalco nacional de 400 mil millones de dólares.
También, nos encontramos con el tema de las fuerzas armadas, que es punto clave, ya que los chavistas y la oposición siguen luchando por el apoyo de estos para continuar con el cause legal de sus actuaciones, tan es así que Maduro llamó al ejército a fortalecer y renovar el liderazgo militar del país, argumentando que si fuese necesario se tomaría una parte del territorio. Hasta en su cuenta de Twitter, manifestaba que la fuerzas armadas deben estar alertas y preparadas ante cualquier conspiración para atentar contra la patria, lo que pone en muchísima más tensión a Venezuela y, por supuesto, miles de opositores se manifestaron en contra.
En el contexto Internacional, hubo una expresión que me llamó la atención, y es que Estados Unidos dijo estar listo y preparado para actuar contra quienes hagan negocios relacionados con el petróleo y oro de ese país, por lo que fueron robustecidas las sanciones con la ya mencionada Petróleos de Venezuela, hasta el propio Trump, llamó a Juan Guaidó para refrendar su apoyo total. Por su parte, la OEA respaldó a Guaidó con los representantes diplomáticos que nombró y Colombia prohibió la entrada a Maduro. México y Uruguay no quisieron postularse por alguna posición, con la finalidad de coadyuvar en la solución a través del diálogo y conminaron a una conferencia internacional para los países que se consideran neutrales en esta problemática con el propósito de sentar bases para establecer el mecanismos de diálogo, coadyuvando a devolver la estabilidad y la paz en ese país. Pero también están los países que apoyan a Maduro donde se encuentran China, Rusia, Turquía, Bolivia, Nicaragua y Cuba.
Asimismo, encontramos datos muy alarmantes, aspectos como que el 65 porciento de la población  perdió en promedio 10 kilos, derivados de no cubrir ni siquiera los aspectos básicos de la alimentación, o que el número de asesinatos subía de manera alarmante, las medicinas no se encontraban, las tasas de desempleo se dispararon, la pobreza, el hambre, que sólo podría entenderse al escuchar las anécdotas de personas que vivían en ese país y que literalmente salieron huyendo, buscando la prosperidad o un trato digno en cualquier lugar a excepción de Venezuela; ellos eran las verdaderas víctimas, los que presumen a Venezuela antes del chavismo, como un lugar próspero, con una economía en ascenso, donde todos lo países vecinos quieren llegar y nadie se quería ir, mencionando que era Venezuela Saudita, ya que se caracterizaba por la alta fluidez del dinero de los ingresos petroleros.
Ahora bien, como abogado todos los argumentos me dirigen a su constitución, en específico al artículo 228, que en resumen dice que la elección del Presidente se hará por votación universal, directa y secreta y se proclamará electo el candidato que hubiese obtenido la mayoría de votos válidos, lo que en estricto sentido jurídico, Nicolás Maduro es presidente legítimo; sin embargo, respecto al artículo 223 del mismo precepto, nos dice que el Presidente es responsable de sus actos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes a su cargo. Otro dato más dentro del mismo artículo, detalla que está obligado a procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y venezolanas, así como la independencia, integridad, soberanía del territorio y defensa de la República, lo que entonces tiene un gran análisis interpretativo para saber si en efecto el Presidente ha cumplido con sus obligaciones base.
Realmente se está en una falta absoluta del Presidente en este momento como marca su artículo 233, anteponiendo que cuando se produzca la falta absoluta se procederá a una nueva elección universal y directa. Existen muchos supuestos dentro de la Constitución que como en muchas naciones, es el ordenamiento supremo, existe entonces la legitimidad legal de Maduro, por eso está convencido que no tiene validez lo que hace Guaidó, además de que sigue ostentándose como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de acuerdo al numeral 5, del artículo 236, así como el autorizado para declarar los estados de excepción y decretar la restricción de garantías, dictar previa autorización por una ley habilitante, decretos con fuerza de ley, así como convocar a la Asamblea Nacional a sesiones extraordinarias, o en su caso disolver la Asamblea Nacional en determinados supuestos.
En fin, hoy Venezuela está en un verdadero conflicto, estamos seguros que la ayuda y propósito humanitario, de manera muy particular,  siempre será prioridad. Sin embargo, como estudioso de la Ley, estoy convencido del respeto a la misma, se deberá actuar conforme a las leyes, tratados y acuerdos nacionales e internacionales, lo que a derecho corresponda, pero también estoy convencido, que la prioridad única y exclusiva es la salvaguarda de las personas, en todos sus aspectos. Por lo que culmino diciendo que los derechos humanos deben prevalecer sobre la Ley…