#PolíticaAPie: “Los nuevos políticos “ciudadanos”

Todos somos ciudadanos al momento de cumplir la mayoría de edad, al nacer en este bello país y al tener un modo honesto de vivir, de eso no hay duda. Sin embargo, en participación en la vida pública de nuestra comunidad, hemos quedado mucho a deber. La participación ciudadana es la herramienta para mejorar o en algunos casos cambiar las acciones o decisiones que toman en nuestro entorno, desde muchos puntos de vista, desde el ambiental, de jóvenes, inclusión social, gubernamental, temas deportivos, y muchas otras formas que al momento de formar parte de una autoridad bien podrían ser llamadas políticas públicas.

En esta ocasión escribo sobre los actores  jóvenes (algunos ya no tanto) que a través de distintas instituciones o movimientos buscan participar y hacer escuchar su voz para mejorar su comunidad, esto suena muy convincente, aunque en últimos meses hemos visto a jóvenes activistas, particularmente en las redes sociales, el lugar predilecto para sus “acciones”,  pregonando un cambio en la forma de lo que ellos llaman política, a través de distintas plataformas que en ocasiones solo son portavoces de alguien más, pero que de ahí no pasan.

Jóvenes los hay en el PRI con dirigentes como Tomás Montoya de 34 años que fue el eterno líder de los tricolores, a la par de las múltiples organizaciones que tiene el PRI en su haber. Jóvenes también hay en el PAN, donde en una sola plataforma forman a sus nuevos perfiles, con personajes formados en la misma como Felipe Calderón Hinojosa. En el PRD, las juventudes de izquierda están más ocupadas actualmente en ver quien se va o no a MORENA, y hablando de MORENA, en su plataforma política se ve la pasarela de antiguos liderazgos juveniles en su mayoría del PRD y PRI, que no encontraron su lugar o ven una gran oportunidad en el 2018 con AMLO. Donde también se ve una pasarela de antiguos líderes de sus partidos, particularmente del PRI y uno que otro que paso por el PAN, es en Movimiento Ciudadano, un partido relativamente nuevo, donde los jóvenes que participan en él, han encontrado en el nada acertado Samuel García su “modelo” a seguir.

Donde también se cuecen habas es del lado independiente, donde la sorpresiva victoria de Jaime Rodríguez Calderón (PRIista por 33 años) mantuvo viva la llama del gobierno de los “ciudadanos”, una llama que hoy parece encendedor desechable, donde nuevamente vemos el mismo patrón de comportamiento, un ir y venir de ex miembros de partidos políticos, bañándose en pureza, muy al estilo de López Obrador, diciendo que los partidos son el mal de todos los malos, algo así como el lado oscuro.

Pero si observamos detenidamente, con lupa, esos nuevos “ciudadanos” decididos a hacer lo que antes no hicieron los políticos, es ¡por qué ellos eran esos políticos!, jóvenes que hablan de trabajo cuando ellos mismos lo dejaron de hacer. Perfiles hay muchos, y en todos los movimientos y partidos políticos, donde unos se cambian la corbata roja, por una naranja, la azul por morada, otros simplemente se la quitan, envueltos en aventuras electoreras, o en mejores oportunidades, y se vale, pero lo que no se vale es que nos hablen a los ciudadanos de verdad de congruencia en la política para tener la sociedad que nos merecemos.

Vamos a definir la palabra coherencia como la correspondencia entre lo que decimos y lo que hacemos, pero también “relación lógica y coherente entre varias cosas”, según el Diccionario de la Real Academia Española; O sea, hacer lo que decimos y decir lo que hacemos, parece sencillo, pero en este caso no lo es tanto. Hablamos de coherencia en el servicio público cuando probablemente no lo han desempeñado con anterioridad, hablan de coherencia en nuestras ideas, cuando han tenido muchas que hasta se contradicen, hablan de coherencia con la política cuando no pueden definir que defender o no.

Hay jóvenes que antes de los 30 años ya han militado en dos o más partidos políticos, pero aseguran que hace falta congruencia en la política. De acuerdo a lo que hemos escrito, esto no es para nada la congruencia de la que tanto hablan, ¿de qué manera confiar en su palabra o en sus nuevas acciones?

Sin duda este fenómeno es más común de lo que creemos, las elecciones del 2018 serán en algunos casos, remakes de anteriores en el caso de NL, y en el caso de MORENA a nivel nacional también, donde aquellos que hacían daño al pueblo, ahora su nuevo plumaje los hace consientes y listos para defender y hacer aquello que no hicieron en su momento. Las oportunidades para dar lo mejor de nosotros siempre están ahí, desde cualquier trinchera, no esperemos a que nuevos aires nos presenten nuevas hasta cumplir con las que tengamos.

De oportunistas en la política si estamos cansados…

PD.- Un llamado a los Diputados Locales, es hora de descongelar e incluir en este periodo la discusión sobre el transporte gratuito a estudiantes, porque actualmente, se ha convertido en una colecta de información con otro transfundo, al parecer político, porque no es para todos y los pocos que acceden es a cambio de información y participación en actividades hasta el día de hoy de promoción del Gobierno “Ciudadano” y no de beneficio para la sociedad neolonesa. El futuro de NL no puede condicionarse, debe de asegurarse y trabajar para que así sea…a presionar ese tema que los estudiantes, las personas de la tercera edad y las personas con discapacidad lo ocupan.

#ContraPortada: México Necesita Menos Jóvenes Políticos

No, no me mal entienda. México necesita que muchos más jóvenes se involucren, preocupen y participen en política y en todo asunto que trate de país. Lo que jamás ha funcionado son los jóvenes políticos, esos que visten de traje y corbata, que absorben las mañas de los políticos de siempre y que aspiran llegar a puestos de poder para repetir- ridículamente- lo que históricamente no ha funcionado.

México necesita menos jóvenes políticos, de verdad. Menos jóvenes dispuestos a tragarse sus valores e ideas con tal de agradar al jefe inmediato o al padrino político. Menos jóvenes capaces de prostituir sus ideas a cambio de una candidatura o un puesto de poder en el gobierno.

Necesitamos menos saludos de “mi estimado”, “mi líder” o cuestiones que hablan de un institucionalismo añejo, débil y de tono militar. Vaya, necesitamos menos zombies adoctrinados y muchos más jóvenes críticos y preparados.

Los jóvenes hemos sido- en voz de Enrique Krauze– los grandes ausentes de la política mexicana. Estamos dejando pasar una oportunidad única e inigualable, la estamos cambiando por pertenecer a eso que tanto criticamos y nos hacía hervir la sangre.

Esto no es un llamado a  una revolución contra el PRI, ni contra el PAN ni contra ningún partido. Es más, creo en el sistema de partidos en México. Esto es un llamado a dejar de “adoctrinarnos” si me permiten el término, los partidos y la política hoy están muy lejos de sus ideologías, los jóvenes no podemos servir como ejercito de procesos fallidos, inútiles e ineficientes.

Al país le urgen jóvenes rebeldes, pero no de los que toman las calles e incendian camiones; necesitamos jóvenes preparados, decididos, críticos dentro y fuera de la partidocracia. Necesitamos jóvenes participativos, que el ardor que provocan nuestros gobernantes se traduzca en involucrarnos en las causas.

Nos urgen muchos más jóvenes apartidistas, que busquen el beneficio del país entendiendo que mediante su avance las oportunidades crecerán diametralmente para todos. También necesitamos jóvenes dentro de los partidos, que los reformen, que hablen y debatan en busca de mejorar sus prácticas.

Es nuestro momento, jóvenes mexicanos. Nuestro momento de organizarnos y dejar de vivir al día. Dejar de cargar a nuestras tarjetas una vida de excesos e irresponsabilidad, dejar de querer tirar todo a la basura y creer que todo es desechable. En cambio comenzar a construir, ladrillo por ladrillo, lo que muy pronto será nuestra casa de acero que nada destruya, o nuestra casa de cartón que cualquier político y gobernante pueda pisotear. Ya no queremos más jóvenes políticos, no han hecho nada.