Panorama lúgubre ante elecciones guatemaltecas

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Después de una controvertida campaña electoral, los contendientes a la presidencia guatemalteca Salma Torres y Alejandro Giammattei lograron imponerse en la primera vuelta con un 25.7% y 13.8% respectivamente. No obstante, ninguno llegó al 50% necesario, por lo que pasaran a una segunda vuelta que se llevara a cabo hasta el 11 de agosto. 

Las elecciones llegan en un momento de incertidumbre y presión para el país centroamericano. Entre pobreza, la crisis migratoria y la inestabilidad institucional producto del gobierno de Jimmy Morales, los comicios reflejan un profundo malestar de la población con el rumbo del país. Por un lado, la suma de votos en blanco y votos nulos es mayor a la cantidad de votos que recibió Giammattei; al mismo tiempo, el “antivoto”, la hostilidad contra algún candidato en particular, ronda en el 49% hacia Torres.

Salma Torres fue primera dama de Guatemala durante la administración de Álvaro Colom (2008-2011). No obstante, al divorciarse de él buscó postularse (sin éxito) a la presidencia. La razón de este primer fracaso fue por la existencia de una ley que no permite a familiares directos al presidente en turno a postularse.  En esta ocasión, se postula por el partido centro-izquierdista Unión Nacional de la Esperanza, llevando así una agenda populista con iniciativas de asistencia social. Sin embargo, desde que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) buscó investigarla por financiamiento ilícito cometido en su campaña presidencial del 2015, su candidatura ha estado envuelta en el escándalo.

Por otra parte, Alejandro Giammattei es un férreo oponente de la Cicig, al argumentar que la necesidad de tener una fiscalía independiente impulsada por la ONU en Guatemala ha llegado a su fin. De hecho, impulsa una rígida agenda pro-militar de centro-derecha de parte del partido Vamos (fundado en 2017 por él mismo) tras tres intentos fallidos para llegar a la presidencia. De esta manera, se pone del lado de iniciativas como la del actual presidente Morales, que ordenó a la Cicig a cerrar sus puertas para septiembre de este año, inclusive cuando su trabajo llevó al encarcelamiento del ex-presidente, Otto Pérez Molina, en 2015.

(Fuente: BBC News)

#ElTalónDeAquiles: “Los éxodos de la vergüenza”

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El 18 de enero de 2019, 1000 nuevos hondureños y salvadoreños fueron recibidos en México, en su travesía hacia los Estados Unidos. La cantidad de migrantes ya colapsó albergues y la inseguridad ha cobrado la vida a varios jóvenes. Por la gravedad de esta crisis humanitaria, cuyo epicentro es el Triángulo del Norte centroamericano, inicio el año esbozando las trayectorias históricas recientes de Honduras, El Salvador, y Guatemala. 

En junio de 2009, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya fue depuesto en un golpe de Estado por quienes afirmaban que el líder buscaba reformar la constitución para perpetuarse en el poder, siguiendo así el camino de sus compinches, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales. La Organización de los Estados Americanos suspendió al país del sistema interamericano. El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Venezuela anunciaron sanciones, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) suspendieron la ayuda financiera, y los embajadores de la Unión Europea se retiraron. Pero de poco sirvieron los esfuerzos. El golpe derechista siguió su marcha: se decretó un estado de sitio y se juramentó a Roberto Micheletti como presidente de Honduras; posteriormente se realizaron elecciones que dieron como presidente electo a Porfirio Lobo. 

En El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) lograba, de forma simultánea, un histórico triunfo electoral que puso fin a décadas de dominio de la derecha, representada en por la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Si, en la opinión de algunos, el gobierno de Mauricio Funes (2009-14), fue demasiado moderado, la elección de Salvador Sánchez Cerén (2014-19), un exguerrillero cuyo nombre de guerra fue comandante Leonel González, presagiaba un genuino viraje de izquierda. Pero el supuesto  causo poco impactó en la vida de los salvadoreños, muchos de los cuales debieron seguir pagando peajes a las Maras para no ser asesinados. La inseguridad siguió siendo el talón de Aquiles del país. 

En Guatemala, el triunfo electoral de Álvaro Colom (2008-12) abrió también un efímero periodo de esperanza progresista. Me ahorro los detalles, pero me permito recordar tres hechos. Primero, el General derechista Otto Pérez Molina (2012-15), su sucesor, renunció en septiembre 2015, luego de ser acusado por el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de cohecho pasivo y asociación ilícita en un caso de defraudación aduanera. Segundo, en febrero de 2018, Colom fue detenido por corrupción, en un caso que también fue revelado por la CICIG. En fin, el 7 de enero de 2019 el presidente Jimmy Morales (2016-…), un outsider sin ideología, intentó anular unilateralmente el acuerdo entre Guatemala y la Organización de Naciones Unidas (ONU) que da sustento a la CICIG, el cual lo investiga por irregularidades en su campaña electoral. 

Los constantes éxodos de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos son el resultado de la exclusión social, de las faltas de oportunidades, y de una crisis de seguridad sin precedentes que azota a los países del Triángulo Norte. Pero, además, recuérdese: el panorama migratorio centroamericano es aun más complejo, pues también incluye desplazamientos poblacionales hacia el sur. En los últimos meses del 2018, 21,000 estudiantes, activistas, políticos, empresarios, profesionales, profesores universitarios, y exmilitares nicaragüenses pidieron refugio en Costa Rica, debido a la deriva autoritaria del gobierno Ortega. Es decir, en 2019, los heterogéneos flujos migratorios dentro de, y desde Centroamérica, que incluyen a jóvenes, no tan jóvenes, hombres, mujeres, homosexuales y heterosexuales, educados y menos educados, tienen como único denominador común la miseria, de la cual intentan todos huir, y la cual se mezcla con, o es producto de, la violencia intrafamiliar y comunitaria, el crimen organizado, y la violencia perpetrada por el Estado. 

Se trata entonces de éxodos de la vergüenza, no de “caravanas” que romantizan lo inaceptable, porque desnudan el rotundo y patético fracaso de las clases políticas centroamericanas, sin importar su ideología de centro, de derecha, o de izquierda, a mejorar el bienestar de sus ciudadanos. 

Fernando A. Chinchilla 

Montreal (Canadá), 30 de enero de 2018

Propone AMLO programa para evitar migración

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El Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador sostuvo un encuentro con el Presidente de Guatemala, Jimmy Morales, en el que acordaron crear un programa para revertir el fenómeno migratorio.

López Obrador planteo pedir a Estados Unidos y Canadá crear un fideicomiso para generar empleo en ambas partes de la frontera sur y así poder disminuir el flujo de migrantes a territorio estadounidense.

“Es importante impulsar el desarrollo de nuestros países, el que haya programas para impulsar las actividades productivas, generar empleos. Esto nos llevaría a crear conjuntamente, a financiar y aplicar un programa de desarrollo integral en el que participe Canadá, Estados Unidos y México, los países centroamericanos, y que todos aportemos de acuerdo al tamaño de nuestras economías, para llevar a la práctica programas de desarrollo y aminorar el fenómeno”, dijo el político tabasqueño.

El futuro mandatario y el mandatario guatemalteco, coincidieron que el fenómeno migratorio no se resuelve con la militarización, sino apostando a resolver sus causas.

El político tarasque aprovecho la oportunidad para invitar a Morales a su toma de protesta el próximo 1 de diciembre, además dijo que Guatemala será el primer país que visitará una vez que sea presidente.

Morales por su parte, dijo que la relación con el actual gobierno ha sido buena, pero que se necesitan fortalecer los lazos con la próxima administración.

Quedaría Javier Duarte libre el 7 de julio por esto…

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La semana pasada el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, pospuso su viaje a Guatemala, programado para el desde junio. Durante su visita al país Centroamericano, se esperaba que el 5 de junio hablara consumo homologo en ese país, Jimmy Morales,  sobre el proceso de extradición del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, mismo que se encuentra detenido en aquel país desde el mes de abril.

El 24 de abril las autoridades guatemaltecas notificaron al gobierno mexicano que tenían un plazo de 60 días para solicitar la extradición del Duarte, mismo que no se ha realizado, esto a pesarle que el 25 de abril, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, anunció que México solicitaría la extradición del ex mandatario veracruzano, en lugar de la deportación, con el objetivo de evitar que Duarte no tuviera una posible ventaja procesal que podía llevarlo a su liberación.

Hasta el díade hoy la Procuraduría General de la República (PGR) no ha hecho la petición formal de extradición, por lo que el plazo sigue corriendo y el 7 de julio Duarte podría quedar libre.