Los primeros 100 días de Trump

De ahora en adelante, será solamente, América primero. América primero.” Estas fueron las palabras del ahora Presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump, en uno de los discursos más pobres en la historia de tomas de protesta de mandatarios de Estados Unidos.

Pero con esas simples palabras, Trump ha dejado algo en claro, Estados Unidos se volverá un país proteccionista, el país que ha sido el ejemplo perfecto del capitalismo y la globalización, se cerrará al mundo y mucho de esto lo podremos ver en los primeros 100 días del gobierno de Trump.

Desde el primer minuto de la Presidencia de Trump la página web de la Casa Blanca ya dejo en claro que acciones se tomaran en los primeros 100 días, al igual que cuales van a ser las ideologías que van a guiar su mandato. Lo primero es que quedaron eliminados todos los temas relacionados con el cambio climático, esto no debe de sorprender.




La idea de Trump y la gente que lo rodean es que el cambio climático es un mito creado por los chinos, quienes buscan obtener una ventaja manufacturera. También se eliminó las secciones en el idioma español de la página, dándole así prioridad 100% al inglés y excluyendo a una importante parte de la población en los Estados Unidos.

En lo que concierne a la relación que tendrá Estados Unidos y México, Trump no ha cambiado su lenguaje y sus ideas, al contrario, su retórica contra nuestro país sube de nivel. Ayer anunció que Estados Unidos oficialmente buscará la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México y Canadá.

Ahora, según la administración de Trump, si sus socios comerciales no quieren renegociar, o el tratado no beneficia a sus trabajadores, Estados Unidos se podría retirar por completo del tratado.




En el tema del muro, también ya viene incluido en el plan de los 100 días de Trump. Aunque en la página de la Casa Blanca no especifica que México pagará por el muro, de algo podemos estar seguros, será un tema que hablaran Enrique Peña Nieto y Donald Trump el próximo 31 de enero.

Aunque muchos analistas difieren en que el nuevo Presidente de Estados Unidos, pueda obligar a nuestro país a pagar por el muro, la realidad es que el señor sí lo puede hacer.

Por ejemplo, podría poner un arancel a los productos de exportación de México a Estados Unidos, también retener las remesas de los migrantes o cancelar visas de visitante y cobrar una cuota mucho más alta por ellas.

Entramos a la era Trump en medio de la incertidumbre, aunque para muchos la entrada del empresario estadounidense daría más tranquilidad y certeza de lo que venía, la realidad es que las actitudes del nuevo presidente de la nación más poderosa del mundo no ayudan.

Para México podemos esperar tiempos muy difíciles, sobre todo si nuestros mandatarios no son firmes en las renegociaciones del TLCAN y claro en la posición de no pagar el muro que planea construir Trump para protección de su país. De lo que sí podemos estar seguros es que para el mundo viene una época de inestabilidad geopolítica.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Abriendo fronteras

Esta semana se dio a conocer la noticia de que Canadá eliminará el requisito de la visa para los mexicanos que deseen visitar ese país, medida que entrará en vigor a partir de diciembre de este año. Nuestro país ha recibido esta noticia como un paso más para el fortalecimiento de la relación entre México y Canadá, lo que sin duda beneficiará a ambas naciones.

Esta noticia es muestra de la necesidad que tienen los países para facilitar la interacción social y comercial, lo que sin duda tiene un impacto económico positivo. Lo contradictorio es que mientras algunas naciones reconocen las ventajas de fortalecer estos lazos, en otros países existen discursos que incentivan el rompimiento de estas relaciones internacionales, como si levantar un muro entre países vecinos fuera una solución a los problemas para los cuales no son capaces de idear una solución.

La globalización ha permitido que entre naciones intercambiemos no solo bienes, sino también nuestro capital humano. Esto ha tenido como consecuencia que las empresas se beneficien con la posibilidad de ofrecer sus productos y servicios en el resto del mundo, pero también que tengan acceso a los insumos que proporcionan otros países. De la misma forma, la movilización internacional de estudiantes ha permitido que el conocimiento no solo sea compartido, sino que se desarrolle a partir de la interacción de personas con bases académicas diferentes. El arte también se ha nutrido gracias al acceso que se ha tenido a una gran cantidad de culturas distintas.

Con todas las ventajas que tiene el mantener relaciones con otros países, resulta sorprendente que algunas personas mantengan el discurso de la necesidad de levantar muros para aislar naciones. Esta idea parece desprendida de la doctrina del proteccionismo, solo que esta vez no solo se pretende obstruir el comercio internacional, el objetivo final es separar culturas. Pensaríamos que movimientos como este forman parte del siglo pasado, pero al escuchar que estas ideas absurdas existen en nuestros días podemos cometer el error de ignorarlas, cuando lo que debemos de hacer es desacreditarlas.

Debemos de aplaudir decisiones como la que ha tomado Canadá de abrir sus puertas para la libre interacción de nuestros países y refutar cualquier discurso que incentive el rompimiento de lazos comerciales y sociales.

La estrategia de una persona para captar la atención de la población de un país no puede convertirse en la política pública que dicte el rumbo económico y social de una nación.

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PRIVATIZACIÓN INEVITABLE

“Sólo MORENA luchará contra la privatización de PEMEX”, ha pregonado Andrés Manuel López Obrador desde que inició su precampaña (anticipada, por cierto) a las elecciones de 2018 y ha promovido la idea de que el presidente Enrique Peña Nieto es un traidor a la patria por querer privatizar PEMEX con su reforma energética. Pero, ¿Realmente fue idea de Peña Nieto?

La privatización de PEMEX ciertamente no es un tema que surgió en el presente sexenio. Si bien es un tema que acaba de cobrar relevancia (ya que es una buena consigna de campaña), surgió con la presidencia de Carlos Salinas de Gortari y se concretó con la de Ernesto Zedillo Ponce de León.

La administración de Salinas de Gortari se caracterizó por su carácter neoliberal y antirrevolucionario, además del sometimiento intencional a la voluntad del Fondo Monetario Internacional y, por ende, a los dictados del gobierno estadounidense (que tiene un gran control sobre este organismo al contar con poder veto)[1]. Característico de los gobiernos neoliberales, se priorizó en México el enriquecimiento de los ricos a costa del empobrecimiento de los pobres, es decir, los ricos se hicieron más ricos y los pobres se hicieron más pobres. A su vez, la clase media trabajadora sufrió un gran golpe por parte de la globalización: la apertura a la inversión que se tradujo en desmantelamiento de la industria nacional en favor de la producción extranjera. Todo esto provocó una grave crisis económica que comenzó a finales de su sexenio y a principios del de Zedillo Ponce de León en 1994, quien se vio forzado a devaluar el peso.

La privatización de PEMEX ciertamente no es un tema que surgió en el presente sexenio. Si bien es un tema que acaba de cobrar relevancia (ya que es una buena consigna de campaña), surgió con la presidencia de Carlos Salinas de Gortari y se concretó con la de Ernesto Zedillo Ponce de León.

¿A qué se debe este breve antecedente histórico? Como consta en las fichas del Fondo Monetario Internacional [2] , en febrero de 1995 el entonces presidente Zedillo concretó las negociaciones de un préstamo por parte de Estados Unidos de 20 mil millones de dólares y otro por parte del FMI de 18 mil millones de dólares para “rescatar” a México.

Por supuesto que este “rescate” no fue gratis. Si bien es razonable y perfectamente válido que el FMI imponga condiciones económicas (intereses, por ejemplo) a los países a los que presta dinero, no es aceptable que imponga condiciones políticas [3].

Y precisamente el precio político de ese “rescate” fue, entre otras condiciones [4], la privatización de PEMEX (condiciones que fueron impuestas yendo acorde a las propuestas del Banco Mundial [5] en materia de petróleo e iniciativa privada) [6] .

Así es como, desde 1995, México está obligado internacionalmente con el FMI a privatizar PEMEX. Por eso el gobierno, en los últimos sexenios, ha realizado diversas medidas internamente para eventualmente concretar la privatización (que seguramente no pasará más de un sexenio más en que se concrete).

Pero la verdad es que no hay mucho que se pueda hacer para evitar la privatización de PEMEX. Ya es algo inevitable (y esto sí no es culpa de Peña Nieto, como muchas cosas sí lo son).

Ahora bien, ¿Podría México incumplir con esa obligación impuesta por el FMI por ir en contra de los principios de la Nación? Sí podría. ¿Conviene hacerlo? No considero que convenga: incumplir la obligación provocaría que el FMI ya no vuelva a prestarle a México (por lo menos hasta que éste cumpla). Y a como va nuestra economía, parece que necesitaremos pronto de uno.

Según el Dr. Stiglitz en su libro El malestar de la globalización, los gobiernos de los países subdesarrollados se encuentran atrapados entre las demandas y condiciones del FMI con todas sus consecuencias sociales y políticas internas, y las crecientes protestas y alborotos populares provocados por éstas… así, de repente enfrentan disturbios sociales que al llegar a cierto grado colocan a estos gobiernos entre la exigencia del FMI y las protestas [7].

Ésto que menciona Stiglitz es precisamente lo que vivimos en México desde que la reforma energética era un proyecto de ley hasta el día de hoy (aunque el problema se gestó veinte años antes y en ese entonces nadie dijo nada). Pero la verdad es que no hay mucho que se pueda hacer para evitar la privatización de PEMEX. Ya es algo inevitable (y esto sí no es culpa de Peña Nieto, como muchas cosas sí lo son).

[1] El poder de veto de Estados Unidos en el FMI no consta en papel; pero para aprobar todas las grandes resoluciones, de acuerdo a las reglas del FMI, se necesita el 85% de los votos y Estados Unidos tiene el 17% de los votos. Esto le otorga un poder de veto sin necesidad de aliarse con nadie más. Y es el único país que lo tiene.
[2] Ver ficha emitida por el FMI, aquí: http://www.imf.org/external/np/sec/pr/1995/pr9510.htm
[3] Como lo ha reiterado el Premio Nobel de Economía 2001 y ex jefe de economía del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, el FMI impone condiciones a los países que presta de carácter político, como renuncia a medidas proteccionistas para lograr una apertura rápida de sus economías a la inversión extranjera. En caso de México, la privatización de PEMEX contribuye a los intereses del FMI, manipulado por Estados Unidos que nunca ha ocultado sus deseos de que el gobierno mexicano privatice PEMEX.
[4] Se les impusieron cinco medidas que diseñó el BM a cambio del préstamo: permitir contratos de riesgo, permitir inversión extranjera en petroquímica, dividir a PEMEX en empresas separadas con distintas competencias, permitir la competencia interna e internacional frente a PEMEX y, finalmente, privatizar PEMEX.
[5] De acuerdo al programa “Oil and prosperity: Reforming México’s petroleum monopoly”, publicado en 1992 por el Banco Mundial e impulsado también por el FMI.
[6] Saxe Fernández, John. Fox y el desmantelamiento de PEMEX. Vnezuela, Revista Nueva Sociedad, 2005.
[7] Stiglitz, Joseph. El malestar en la globalización. Madrid, Editorial Taurus, 2002.

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Los enemigos imaginarios en la política exterior de Donald Trump

Mientras Donald Trump sigue avanzando como posible candidato a la presidencia de Estados Unidos por parte del partido republicano, son cada vez más los jefes de Estado que critican sus declaraciones populistas y xenófobas. En los últimos días el presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien hasta hace poco no había hecho ningún comentario al respecto, señaló que por medio del discurso que actualmente utiliza Trump, líderes como Adolf Hitler y Benito Mussolini llegaron al poder. Además de considerar, que este tipo de declaraciones solo demuestran la falta de conocimiento que el candidato republicano tiene sobre México.

Uno de los proyectos que más ha causado revuelo dentro de la campaña de Trump, es la construcción de un muro entre Estados Unidos y México para frenar la migración de indocumentados. Sin embargo, por medio de estas declaraciones, vuelve a ser evidente la ignorancia que este candidato tiene en materia de política exterior. De acuerdo a cifras de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), la frontera de 3,140 km es la más transitada del mundo, mientras que los estados fronterizos albergan a 83 millones, quienes en su mayoría se ven beneficiados por diversas actividades comerciales, así como el flujo de bienes y personas. Por lo que la construcción de un muro en vez de beneficiar a la economía estadounidense, como lo ha enfatizado el candidato republicano, traería consigo pérdidas importantes.

Enrique Peña Nieto, quien hasta hace poco no había hecho ningún comentario al respecto, señaló que por medio del discurso que actualmente utiliza Trump, líderes como Adolf Hitler y Benito Mussolini llegaron al poder.

Por otra parte, es importante mencionar que este tipo de declaraciones en contra de la comunidad hispana, tienen precedentes y apoyo inclusive dentro de la comunidad académica y política. Un caso ejemplar es el del reconocido académico de la universidad de Harvard, Samuel P. Huntington, quien escribió un artículo titulado The Hispanic Challenge, en el cual argumentaba que la migración de latinos amenazaba con dividir a Estados Unidos en dos sociedades, culturas e idiomas. Asimismo, no debemos de olvidar que en el año 2010 el estado de Arizona propuso la ley SB1070 o mejor conocida como la Ley Anti-inmigrantes, la cual permite a los policías interrogar a las personas que sean detenidas, sobre su estatus migratorio.

Como podemos observar, el discurso xenófobo ha estado presente en la política estadounidense desde mucho antes que Donald Trump se lanzara para la candidatura presidencial por parte de los republicanos. Sin embargo, lo novedoso del fenómeno Trump son sus propuestas incoherentes y la aprobación que estas han tenido en un sector de la población anglosajona que ha sido vulnerable a la turbulencia económica global, en la cual Estados Unidos también salió afectado. Utilizando esta misma vulnerabilidad de la población, el egocéntrico candidato, ha argumentado en contra del tratado de libre comercio de Norteamérica que ha estado en función desde la última década del siglo pasado. De acuerdo a su perspectiva, este tratado solamente ha beneficiado a México y por lo tanto si llegara a la presidencia, buscaría renegociarlo o inclusive terminarlo para garantizar un “comercio justo” entre ambas naciones. Es así como vuelve a poner entre dicho uno de los objetivos por excelencia de la política exterior estadounidense, el fomento a la globalización y al libre comercio.

…este tipo de declaraciones en contra de la comunidad hispana, tienen precedentes y apoyo inclusive dentro de la comunidad académica y política.

¿Y el resto de Latinoamérica? Durante el tiempo que lleva la campaña de Trump, realmente no ha existido alguna declaración clara sobre el resto del continente. Esto no se debe a que el candidato desconozca la región puesto que ha invertido en países como Panamá e inclusive México, además de demostrar cierto interés por hacer negocios en Colombia. No obstante, esto deja entre ver que su estrategia política la está basando en los miedos tangibles que enfrenta el sector de la población que lo apoya; siendo uno de ellos el típico estereotipo de migrante indocumentado que se ha convertido en la competencia de la clase baja y media baja anglosajona.

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