CTM: El cártel de Ismael Flores

En los últimos días han salido acusaciones serias contra la figura del señor feudal de la CTM Nuevo León, Ismael “Mayelo” Flores sobre sus practicas narcas-zetiles de cobro de pisos a la gente que trabaja en los mercados rodantes.

Esto no es nuevo, es básicamente el pan de cada día de cualquier vendedor de mercado. Bien dice Dimes y Diretes, “En México los sindicatos se han venido degenerando desde hace muchos años y hoy en día están muy lejos de cumplir con los objetivos por los cuales fueron creados”.

Afortunadamente, Ismael Flores no puede estar sentado en la misma mesa que Fidel Velázquez, Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, Carlos Romero Deschamps, y claro la maestra Elba Esther Gordillo. Estos vividores de los trabajadores juegan en la Primera División, Mayelo es simplemente un cacique de liga de Ascenso.

Sin embargo, esto no quita que se está enriqueciendo a manos llenas de los trabajadores y trabajadoras del estado. Taxistas, choferes, obreros, comerciantes, hasta “paqueteritos”, el punto es robar y controlar territorios.

Pero ¿cómo es que este mercenario del sindicalismo llegó a la CTM?, recordemos que Mayelo llega al poder tras la muerte de Raúl Caballero Escamilla y dado que sus familiares no tenían más el apoyo de la central.

De modo que Ismael de la mano de Abel Guerra, se hizo de partidarios aquí y en la Ciudad de México para poder convencer a “quien se debe” para ocupar el puesto.




Una central como la CTM que venía en caída libre (y lo sigue estando) ha retenido cierto control por medio de la imposición de diputados locales y federales y alcaldías como la de Ambriz en Juárez.

Mayelo es el pragmatismo por excelencia, él es quien mantiene viva una central obrera arcaica y anacrónica. La candidatura a gobernadora de Ivonne Álvarez tiene mucho de la influencia israelita.

Ahora la crítica hacia Mayelo aparte de estar detrás de casineros, cobrar piso cual Zeta en mercados y cobrarle casi a los que piden limosna, versa sobre el conflicto que tiene con Clara Luz en el municipio de Escobedo.

Sin embargo, la real “bronca” es con Abel Guerra, sí, el rey viejo de Escobedo, sí, el mismo que le apoyó para estar donde está.

Si bien es cierto, hay lana de por medio entre unos y otros, el problema está en la abierta confrontación de Clara y Abel a las cúpulas del PRI de NL. Aquí, Mayelo, como buen pragmático que es, se mantiene fiel al PRI porque sabe perfectamente de qué lado hay que estar.




Clara y Abel tienen otros intereses políticos, muy relacionados con Jaime Rodríguez… aun así, en dicha pugna, Flores tiene algo de razón, los mercados rodantes son gestionados y han sido impulsados por la CTM, y a pesar de que Ismael tiene a sus operadores actuando como lugartenientes de cualquier cártel, ellos (la CTM) tienen la responsabilidad de llevar lo juntado de los oferentes para el pago de los permisos al municipio.

Aquí como siempre la gente, el trabajador, el ciudadano de a pie, es quien pierde, ¿por qué? Porque al final, a la CTM le importa un comino la gente, le importa poco si los oferentes venden o no, ellos quieren las cuotas, quieren el capital político de tener a la gente agrupada para hacer voto en bloque.

Ismael sabe lo que tiene y lo que busca, a él no le importan tanto los reflectores, él solo busca las influencia, el poder y el control.

Gracioso es ver su cara en un marco de 30cm x 30cm en las oficinas del segundo piso del Mercado Fundadores en el centro. Representa la hegemonía, el control, el poder y lo ridículo del feudalismo sindical en pleno 2017.

Lo dicho, dicho está.

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