Jarabe de maple

La cabeza del gobierno canadiense ha cambiado, ¡y vaya que ha dado un giro interesante! Después de diez años de administración conservadora, el pueblo mismo ha decidido que Justin Trudeau debe ser la nueva cara del país. Hijo de uno de los primeros ministros más recordados por los canadienses, perteneciente al ala liberal, joven y con ganas de retomar el rumbo canadiense, Trudeau hoy causa sensación en el mundo.

Después de diez años de administración conservadora, el pueblo mismo ha decidido que Justin Trudeau debe ser la nueva cara del país.

Habrá quienes piensen que bajo la dirección de Trudeau y su ideología política Canadá sufrirá muchos cambios. Para la extrañeza de muchos, probablemente los cambios que se verán no serán tan contrastantes como lo estamos esperando. ¿Por qué? Porque al haber vivido dentro de un régimen latinoamericano de corte conservador y bien alineado a la derecha del espectro político, para nosotros hablar acerca de la llegada de un gobierno liberal podría implicar la pérdida de nuestros principios morales, el libertinaje sobre el uso de sustancias prohibidas, y escuchar acerca de propuestas muy ambiciosas en materia política tanto al interior como hacia afuera del país. Claramente estas políticas no siempre son así.

Hijo de uno de los primeros ministros más recordados por los canadienses, perteneciente al ala liberal, joven y con ganas de retomar el rumbo canadiense, Trudeau hoy causa sensación en el mundo.

¿Qué es lo que propone Trudeau? Nada imposible (para Canadá): retirar a las tropas que se encuentran luchando en contra de ISIS, la búsqueda por una política ambiental puntual (probablemente con una vuelta al Protocolo de Kyoto), lanzar nuevos programas sociales para beneficiar a las familias con padres trabajadores; en fin, en una palabra, Trudeau busca crear un verdadero estado benefactor.

¿Qué es lo que propone Trudeau? Nada imposible (para Canadá): retirar a las tropas que se encuentran luchando en contra de ISIS, la búsqueda por una política ambiental puntual (probablemente con una vuelta al Protocolo de Kyoto), lanzar nuevos programas sociales para beneficiar a las familias con padres trabajadores.

¿A caso hay algo malo en ello? ¿Por qué los canadienses no votaron antes por esta opción? Muy probablemente porque Canadá es uno de los mayores referentes a nivel mundial en cuanto a las áreas de educación, salud, libertad personal y capital social se refiere; todo esto de acuerdo al Índice de Prosperidad de Legatum del año 2014, el cual oportunamente considera que el PIB de una nación puede mostrarnos el verdadero valor de sus habitantes, sino que deben de considerase diversas variables para definir la verdadera calidad de vida de un país.

Además, en el reporte de 2015, el índice de Paz global sitúa a Canadá en el séptimo peldaño a nivel mundial y evidentemente el número uno del continente americano. A pesar de todo esto, la llegada de Trudeau implica un nuevo aire de frescura para los canadienses quienes, ya que tienen una base muy buena sobre la que pueden pisar, ahora buscan alcanzar el liderazgo en el aspecto humano, pues a nivel macro ostentan una posición de prestigio.

Dentro de América nos deberíamos de sentir privilegiados de contar con un miembro tan funcional como el estado canadiense y no verlo únicamente como uno de los socios comerciales más de EEUU o como aquél que recientemente optó por imponer controles migratorios más estrictos (visas) para los ciudadanos mexicanos, aún y cuando existe un exitoso programa de trabajadores agrícolas temporales perfectamente funcional coordinado por la SRE y su similar canadiense.

Enhorabuena para el pueblo canadiense que, me parece, ha hecho una elección inteligente y fue lo suficientemente pragmático como para dejarse reorganizar por los modelos conservadores y retomará ese aspecto de diversidad y enfoque social que siempre le ha caracterizado.

______________________________
– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”