La campaña del Diablo

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Cuentan que un político mexicano murió y, cuando llegó a las puertas del cielo, se encontró en la entrada a San Pedro, este le pregunto su nombre y… ¡oh sorpresa! no estaba en la lista, al Santo se le hizo muy raro, comenzó a pensar y hasta consultó con Dios (cosa que no hacía regularmente), cuando Dios escuchó a Pedro le dice: “dale una oportunidad para que él decida en dónde quiere quedarse”. En ese momento San Pedro le comenta lo que Dios planteó, dijo: “Mira hijo no estás en ninguna lista, ni en la del cielo ni en la del infierno, esto nunca pasa así que te daremos la oportunidad de que tu decidas; a partir de este momento pasarás 24 horas en el cielo y 24 en el infierno y al final tendrás que tomar una decisión ¿entendido?” Así es, respondió el político, y te comento que quiero iniciar en el cielo.

San Pedro le dio entrada, le regaló un arpa con la que comenzó a volar entre todas las nubes, tocaba y cantaba muy alegre, todo lo que veía era armonía y paz, pasaron las 24 horas y San Pedro lo mandó llamar, le dijo: “tu tiempo aquí termina”. Lo acompañó hasta un elevador y presiono un botón, sin decir nada más, las puertas se cerraron, y repentinamente se abrieron; lo reciben el mismísimo diablo (muy bien vestido por cierto) y dos mujeres muy elegantes le dicen: “Señor Político es un gusto que nos acompañe, durante su estancia, usted podrá tomar cualquier bebida, bailar con cualquier mujer, jugar golf, apostar y caminar libremente por donde usted desee” -¡esto es el paraíso!- exclamó el político; comenzó a disfrutar todas las atracciones, se encontró con viejos amigos, tomaron juntos y se divirtieron a lo grande. “Se terminó el tiempo” -le dijo el diablo. El político tuvo que subir al elevador, no había mucho que pensar, su decisión estaba tomada se quedaría en el infierno.

Cuando llegó al cielo San Pedro le preguntó, ¿En dónde te quedarás por el resto de la eternidad? Sin pensarlo dijo: “sabes algo Pedro, esto del cielo es muy agradable, hay mucha paz, pero la verdad en el infierno me sentí parte, me encontré con muchos de mis amigos políticos de la tierra y prefiero quedarme ahí para siempre” San Pedro dijo: “hijo que tengas buen viaje”.

Se cerraron las puertas del elevador, el político se frotaba las manos esperando el momento de su llegada, cuando finalmente se detuvo el elevador se abrieron las puertas y lo que vio fue algo completamente diferente; había un desierto, mucho sol, la gente sufriendo, los más fuertes abusaban de los más débiles, el político desesperado buscó al diablo y cuando lo encontró le preguntó: ¿qué pasó? ¿Dónde está la fiesta que había visto antes? ¿Las mujeres dónde están? Sonriendo el diablo contestó: “amigo ayer estábamos en campaña, hoy, ya que decidiste por nosotros, esta es la realidad”…

Estamos por entrar a un proceso electoral único en la historia de México, este 2018 se llevarán a cabo las elecciones más grandes de nuestro país. En las elecciones presidenciales será la primera vez que aparezcan candidatos independientes en la boleta, ante ello, nuestro verdadero sentido crítico y racional tiene que predominar, como mexicanos tenemos que ver que los “políticos” que lleguen a cargos de elección popular sean las mejores personas, que no nos vendan espejos y sobretodo, que nos muestren el “cómo” de cada una de sus propuestas.

México va a cambiar, no tengo duda. Pero cambiará más pronto si elegimos a las mejores personas capaces de transformar la realidad con hechos. Valoremos nuestro poder ciudadano y lo más importante involucrémonos en este proceso electoral, ya llegó el momento. México nos necesita.  Se vale debatir