¿Del estrellato a la política?

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No es nuevo ver a celebridades querer contender por algún puesto de elección popular y no es una situación que ocurre  sólo en México. Entonces, ¿por qué hay tanta crítica hacia los famosos locales que se postulan a cargos políticos?

Primeramente cabe recalcar que estas personas nunca habían tenido alguna cercanía con la política. Ciertamente, ser conductor de un programa de televisión no es el tipo de experiencia que la gente busca en algún candidato. Si la persona no tiene algún interés previo por la política no hay otra manera de justificar su candidatura más que con un “quiero empezar a servir”. Y no es que este argumento esté mal, pero muchas de las veces en la pantalla chica se veía una actitud contradictoria, una actitud de arrogancia y burla hacia la gente.

En segundo lugar, parece como si los partidos políticos tuvieran la prioridad de postular a gente conocida en lugar de gente mejor preparada para el cargo. No podemos negar que en general los diputados tienen mala fama de no ser aptos para su puesto, y añadir el factor que la persona ganó solo por ser alguien famoso no ayuda a elevar esta imagen. Esto también demuestra que los partidos políticos se esmeran en llegarle solo a las clases sociales bajas, atrayéndolos con celebridades que ellos reconozcan fácilmente y los lleve a votar por ellos. 

Se siente como un golpe bajo a nuestra dignidad, pues los mexicanos aún con nuestros defectos de poca participación dentro de la política merecemos algo mejor que conductores de shows y actores y actrices. A final de cuentas podrían terminar siendo servidores públicos y para esto no solo deben de tener ganas de servir, sino mínimos conocimientos de las leyes y el funcionamiento del gobierno.