#ElNidoDelGavilán: “Hegemonías regionales: Brasil y México”

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Terminaron las dos copas masculinas del verano, la Copa Oro de Concacaf y la Copa América de la Conmebol, dando como vencedores a México y a Brasil, respectivamente.

Lo presentado por México en la Copa Oro fue de un nivel mediano, pero adecuado, el cual muestra su nivel en términos generales. Si bien es cierto que algunos jugadores estelares no se presentaron, el nivel mostrado es lo que se ha presentado en Copas Oro con o sin ellos.

México da un golpe de autoridad en Concacaf, ante el rival más serio de la zona, Estados Unidos. La escuadra mexicana refuerza su papel de “Gigante de la Concacaf” en títulos internacionales y ahora sin el incentivo de la Copa Confederaciones, ya cancelada por la FIFA, se vuelve un título con menos brillo cuyo mérito se queda en lo regional.

Tata Martino logra su primer título, con penales y tiempos extras de por medio, pero título al fin. Ojalá, el primero de muchos.

Con respecto a Brasil, el scratch du oro logró su novena Copa América, fortaleciendo su posición en la región, un título que tenía tiempo de no dársele a costa de crisis internas.

Brasil era el anfitrión y favorito para llevarse el título, cumplió (con todo y ciertas dudas arbitrales). Lo demostrado por los dirigidos por Tite fue un futbol frontal y muy pragmático. Cuando era momento de atacar, iban todos, si era necesario poner línea de 6 lo hicieron.

Comparando lo mostrado en ambos torneos, una sensación que reflejan es que el futbol moderno sigue en constante evolución y no hay equipo que domine 90 minutos a todos los rivales. Este Brasil no está ni cerca al de Ronaldo y Rivaldo, pero tampoco los otros equipos son malos. Lo mismo pasa en Concacaf, Haití y Jamaica, no son los equipos anárquicos del pasado. 

En ambos torneos, ganó el favorito de las apuestas, ganó el futbol con nuevos contendientes y sorpresas, en Copa América con la grata sorpresa de Perú y Japón y en Copa Oro con lo demostrado por Haití y Curazao.

El próximo año regresa la Copa América con un nuevo formato y México no será invitado de nueva cuenta. El efecto a largo plazo de esto puede ser grave: nos empareje más con Concacaf y desaprovechemos la coyuntura de la transición generacional en Conmebol.

Lo dicho, dicho está.

#ElNidoDelGavilán: “Futbol de verano Parte 1”

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De los dos torneos del verano, la Copa América y la Copa Oro, en la primera, la fase de grupos ha terminado, en el caso de la segunda, está cerca de terminar esta fase inicial.

Como es de esperarse, el futbol nos ha dejado sorpresas como el espantoso performance de Argentina, la solidez de Brasil y el paupérrimo nivel de la mayoría de los equipos de Concacaf.

La Copa América, en general, ha sido bastante regular, Argentina a pesar de jugar horrible, clasificó segunda de su grupo, Brasil y Uruguay hicieron lo propio. Colombia y Venezuela son las gratas sorpresas del torneo levantando la mano para competir al trío de siempre.

El formato de competencia es lo suficiente benigno que permite que equipos como Paraguay que sin ganar un juego pasen a la siguiente ronda. Los invitados al torneo, Japón y Catar quedaron eliminados en la primera ronda, pero dejando un grato recuerdo y jugando, en momentos, mejor que Paraguay, Perú, Bolivia y Ecuador.

Los cuartos de final están listos y los favoritos están claros, se pueden dar sorpresas, pero veo a Brasil muy definido para la final.

En cuanto a la Copa Oro, el futbol desplegado es pobre, limitado, con pocas luces, pero muy nuestro. México pasó caminando a la segunda ronda, con un resultado extraño de 3-2 contra la isla de Martinica en el último juego. Costa Rica terminó en un sorpresivo segundo lugar perdiendo contra un Haití que, como es habitual, siempre rompe las quinielas.

Los 3 grandes de la Concacaf tienen la obligación de avanzar de ronda y encontrarse en fase final, sin embargo, con el choque de México y Costa Rica en cuartos, se abre la posibilidad de tres equipos que tienen potencial de dar la sorpresa, Panamá, Canadá y Jamaica.

En grandes rasgos, ambos torneos no han defraudado en las expectativas de los equipos importantes y se han reafirmado las hegemonías históricas.

Los partidos a ver en estos días son, sin duda, los 4 partidos de Copa América que serán durísimos, en tanto de la Copa Oro ver a los 3 de siempre, México, Estados Unidos y Costa Rica.

Por el bien del futbol, ojalá en el mediano plazo, ambos torneos se fusionen para generar un salto de calidad en todo el continente, algo que nos hace falta a todos, especialmente en Concacaf.

Lo dicho, dicho está.

MÉXICO: UN PAÍS EN LLAMAS

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Es realmente increíble la facilidad que tiene el mexicano para enojarse, indignarse o resignarse cada semana con un sin número de sucesos que marcan la pauta para el ‘decrecimiento’ de las esperanzas en nuestro país.

Desde la mal votada Ley 3 de 3 que sufrió una rasurada importante por los Senadores y Diputados del PRI que decidieron darle la espalda a más de 630 mil ciudadanos (a los cuales deben su sueldo y su carrera) hasta la humillante actuación de la selección mexicana de fútbol en la Copa América, considerando que somos un país fanático de este deporte.

El mexicano promedio tiene verdaderas razones para sentirse decepcionado, enojado y frustrado. Recibe uno de los salarios mínimos más bajos del mundo por lo cual tiene que trabajar prolongadas jornadas laborales; convive con niveles de corrupción e inseguridad realmente altos e incluso vive en una sociedad donde la discriminación y el lenguaje despectivo son el pan de cada día.

El mexicano promedio tiene verdaderas razones para sentirse decepcionado, enojado y frustrado. Recibe uno de los salarios mínimos más bajos del mundo por lo cual tiene que trabajar prolongadas jornadas laborales; convive con niveles de corrupción e inseguridad realmente altos e incluso vive en una sociedad donde la discriminación y el lenguaje despectivo son el pan de cada día.

México es el país de las etiquetas: el gordo, el flaco, el joto, el pobre, la puta, la fea, la mantenida y demás calificativos sin un gramo de sensibilidad. Aunque nuestra constitución lo demande, no hay verdadera libertad de expresión. La comunidad LGBT sufre una de las épocas más difíciles en el mundo con masacres como la de Orlando o los asesinatos en Veracruz, ¿dónde está la libertad?

Somos un país hipócritamente religioso, y digo hipócritamente porque para nuestra cultura la religión sirve para limpiar nuestra mente los domingos de todos los “pecados” que cometemos el resto de la semana, ah, y para castigar y señalar a los impuros que se alejan del camino de Dios.

Mientras mantenemos los peores índices de seguridad los policías a su vez son de los que más tememos; aún con un rezago educativo preocupante y un analfabetismo en crecimiento, nuestros maestros se encuentran en las calles luchando por sus intereses sindicales mientras son reprimidos por el gobierno.

Somos un país hipócritamente religioso, y digo hipócritamente porque para nuestra cultura la religión sirve para limpiar nuestra mente los domingos de todos los “pecados” que cometemos el resto de la semana, ah, y para castigar y señalar a los impuros que se alejan del camino de Dios.

Sin olvidar que hasta hace poco vivimos una de las peores masacres a los normalistas de Ayotzinapa, los coches bomba y el narcotráfico en Tamaulipas, los fraudes millonarios de empresarios y políticos sin olvidar las casas blancas y los contratos multimillonarios a KIA.

Hoy, como ayer y mañana, la única posibilidad de cambiar la realidad de nuestro país es en base al trabajo de los ciudadanos, a las iniciativas sociales, al castigo participando en las urnas y a la transformación de nuestro propio entorno. A México solo lo salvamos los mexicanos de a pie, los que día a día sufrimos y soportamos un país en llamas.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”